Los cinco grandes bancos de EE.UU. crecen por inversión, trading y crédito
JP Morgan, Bank of America, Citigroup, Morgan Stanley y Wells Fargo elevan beneficios en un trimestre marcado por el dinamismo de mercados, el repunte de la banca de inversión y la resiliencia del consumo
Los cinco grandes bancos estadounidenses han iniciado 2026 con una mejora generalizada de sus resultados, apoyados en el buen tono de los ingresos, el empuje de la banca de inversión y el fuerte comportamiento del negocio de mercados en un contexto de elevada volatilidad. El denominador común en las cuentas de JP Morgan, Bank of America, Citigroup, Morgan Stanley y Wells Fargo es la resistencia del cliente estadounidense y la capacidad del sector para monetizar un entorno incierto, aunque las entidades mantienen la cautela ante los riesgos geopolíticos, energéticos y comerciales.
La temporada de resultados de la banca estadounidense deja, de momento, una fotografía de fortaleza operativa. Los cinco grandes grupos financieros del país han mejorado sus beneficios entre enero y marzo, aunque con intensidades distintas, y han confirmado que la combinación de volatilidad en los mercados, actividad inversora y resistencia de familias y empresas sigue sosteniendo el negocio financiero pese a un entorno internacional cargado de incertidumbre.
La lectura de conjunto encaja con la valoración de nuestro analista de cabecera, Juan José Fernández-Figares, director de Gestión de Instituciones de Inversión Colectiva en Link Securities, quien considera que las cifras «están siendo en general buenas» y reflejan «la resistencia del consumidor estadounidense hasta el momento». A su juicio, además, «los bancos se han visto claramente favorecidos por la volatilidad de los mercados derivada del conflicto en Oriente Medio, un factor que ha impulsado con fuerza el negocio de trading tanto en renta variable como en renta fija». A ello se ha sumado, añade, «un buen comportamiento de la banca de inversión durante el trimestre».
Mercados e inversión, los grandes motores
Ese diagnóstico se aprecia con especial claridad en JP Morgan, la mayor entidad del país, que obtuvo un beneficio neto de 16.494 millones de dólares (13.986 M€), un 13% más, con unos ingresos de 50.536 millones (42.854 M€), un 10% superiores. La entidad, presidida por Jamie Dimon, volvió a apoyarse en la fortaleza de la banca de inversión, cuyos ingresos crecieron un 28%, y en el negocio de mercados, con avances del 21% en renta fija y del 17% en renta variable.
También Morgan Stanley presentó unas cuentas especialmente robustas. Ganó 5.567 millones de dólares ( 4.727 M€) hasta marzo, un 29% más, tras elevar sus ingresos un 16%, hasta 20.580 millones. En su caso, al tirón del negocio institucional se unió además el dinamismo de la gestión patrimonial, una división que sigue actuando como uno de los grandes pilares del grupo.
Citigroup fue, de hecho, la entidad que registró el mayor salto porcentual del beneficio entre las cinco analizadas. La firma ganó 5.785 millones de dólares, un 42,3% más, mientras que sus ingresos crecieron un 14%, hasta 24.630 millones. El mercado interpretó estas cifras como una señal de que la reestructuración emprendida por el banco comienza a trasladarse con más claridad a la cuenta de resultados, en un trimestre en el que la entidad logró sus mejores ingresos en una década.
Ingresos al alza en todos los grandes bancos
Más allá de las diferencias entre modelos de negocio, el rasgo común en las cuentas del trimestre es el crecimiento de los ingresos. Bank of America elevó los suyos un 10,5%, hasta 30.300 millones de dólares, lo que le permitió aumentar el beneficio neto un 16,2%, hasta 8.600 millones. La entidad atribuyó esta mejora a mayores ingresos netos por intereses, ventas y operaciones, junto con el incremento de las comisiones de gestión de activos y de banca de inversión.
Wells Fargo, tradicionalmente más vinculado al negocio bancario clásico, también mejoró sus magnitudes, aunque con un perfil algo más moderado. Obtuvo un beneficio de 5.253 millones de dólares, un 7,3% más, y elevó sus ingresos un 6%, hasta 21.446 millones. En su caso, destacó el crecimiento del 11% en préstamos y del 7% en depósitos, lo que refuerza la idea de que la actividad comercial sigue mostrando recorrido pese al endurecimiento financiero acumulado en los últimos años.
La resistencia del consumidor evita el deterioro
Uno de los elementos más relevantes de esta tanda de resultados es que la mejora de los bancos no descansa únicamente sobre los negocios más ligados al mercado, tradicionalmente más volátiles, sino también sobre la resiliencia del tejido económico estadounidense.
Esa es precisamente una de las claves: la resistencia del consumidor sigue siendo, por ahora, un soporte esencial para el sistema financiero. Esta tesis aparece también, con distintos matices, en los mensajes de los propios banqueros. Brian Moynihan, consejero delegado de Bank of America, se ha referido a un gasto familiar todavía sólido y de una economía «resiliente». Jamie Dimon ha incidido en que consumidores y empresas siguen mostrando fortaleza. Y Charlie Scharf, al frente de Wells Fargo, ha apuntado igualmente a una base económica subyacente firme, aunque ha advertido de que algunos efectos del encarecimiento del petróleo podrían tardar en aflorar.
Ese punto es clave porque permite interpretar el trimestre más allá del simple rebote de ingresos financieros. Si los mercados han dado oxígeno al negocio de trading y la banca de inversión ha recuperado vigor, la evolución del crédito, los depósitos y el consumo siguen siendo la verdadera referencia para medir la salud de fondo del sistema.
Un trimestre fuerte, pero con cautela de fondo
Con todo, el tono positivo de las cuentas no elimina los focos de riesgo. Las propias entidades han insistido en que operan en un entorno de elevada complejidad, condicionado por las tensiones geopolíticas, la incertidumbre comercial, la evolución del precio de la energía y unas valoraciones de activos que algunos ejecutivos, como Dimon, consideran exigentes.
En otras palabras, la gran banca ha sido capaz de rentabilizar la incertidumbre del trimestre, pero no da por descontado que ese contexto vaya a seguir jugando a favor en los próximos meses. La volatilidad favorece el negocio de mercados, pero también puede elevar el riesgo, frenar decisiones de inversión o deteriorar la confianza si se prolonga.
Radiografía del sector: ganan todos, pero no por lo mismo
La comparación entre entidades deja, además, una lectura interesante sobre la diversidad del sistema financiero estadounidense. JP Morgan mantiene su liderazgo por escala y diversificación; Bank of America se beneficia de la mejora del margen y de sus negocios de comisiones; Morgan Stanley confirma la fortaleza de su franquicia de banca de inversión y gestión patrimonial; Citigroup empieza a capitalizar su reestructuración; y Wells Fargo sigue apoyándose en la evolución del negocio más tradicional de préstamos y depósitos.
El resultado es una fotografía de conjunto claramente positiva: los cinco grandes bancos han arrancado 2026 con crecimiento de ingresos y beneficios, y lo han hecho en un entorno que, lejos de ser benigno, ha premiado a las entidades con mayor capacidad para convertir volatilidad en negocio.
Desde una óptica de mercado, el mensaje que dejan estas cuentas es doble. Por un lado, la banca estadounidense sigue mostrando una notable capacidad de adaptación y una base de negocio suficientemente diversificada. Por otro, el buen trimestre no oculta que parte del impulso proviene de factores coyunturales —como el repunte del trading o la tensión geopolítica— cuya sostenibilidad es, por definición, limitada.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.













