IVEFA

Francisco Vallejo, Ivefa: «Somos depositarios de las empresas de nuestros hijos»

El Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar (Ivefa) cumple 25 años al frente de la promoción y el estudio de la columna vertebral del tejido empresarial valenciano. Con más de 250 familias empresarias asociadas, lo cual se traduce en cerca de 500 empresas familiares, Ivefa ha aprovechado su aniversario para exhibir músculo en un cumpleaños que reune a cerca de 800 invitados entre empresarios, autoridades y asociados.

La empresa familiar goza en la actualidad de buena salud y su futuro, si se materializan los grandes proyectos del futuro hub tecnológico valenciano, como la fábrica de baterías de Volkswagen en Sagunto, puede ser todavía más prometedor.

Hablamos con Francisco Vallejo, presidente del Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar (Ivefa), acerca de los retos presentes y futuros que debe atravesar la empresa familiar.

Las familias, la fibra del tejido empresarial

-El tejido empresarial valenciano ha estado tradicionalmente muy fragmentado y las empresas familiares han tenido una gran preponderancia. ¿Qué supone, en números, la empresa familiar hoy en día?

Las familiares suponen 91% de las empresas en la Comunidad Valenciana, el 85% del empleo y el 77% del Producto Interior Bruto (PIB) generado. Quitando las grandes multinacionales como la Ford, prácticamente la totalidad del tejido empresarial valenciano está formado por empresas familiares.

Cuando vas a la universidad y le preguntas a un estudiante qué planteamiento laboral tiene, parece que todo el mundo quiere ir a banca de consultaría. La mala noticia es que casi todos van a ir a una empresa familiar.

Cuidar el legado

-¿A qué creéis que se debe esa primacía de la empresa familiar?

Al final, cualquier empresa es familiar en un inicio. Hay un primer fundador, alguien con una idea de negocio, y, a partir de ahí, puede entrar más familiares a formar parte del negocio o venderse. Esto no pasa sólo aquí, prácticamente en todos los países de Europa los porcentajes son similares.

El problema de la empresa familiar es que las circunstancias que tiene para el traspaso de las acciones, que se hace entre familiares, son particulares. Pero las empresas más grandes de este país, como puede ser el caso de Inditex, son empresas familiares.

Somos depositarios de los bienes de las empresas de nuestros hijos

Este tipo de negocios tienen unos componentes diferentes a las demás, y es la cercanía que se tiene con el territorio, con los empleados, los proveedores y clientes… Al final esto se convierte en un activo, el que es propietario de este tipo de empresas siempre está pensando en legarlo a la siguiente generación. Es un patrimonio que va más allá de lo económico, estás construyendo algo que quieres transmitir. Somos depositarios de los bienes de las empresas de nuestros hijos.

Nuestro trabajo es cuidarlas, mimarlas y que puedan pasar en el mejor estado posible de generación en generación. Eso supone una gran motivación para el empresario, pero también para el equipo. En un porcentaje altísimo, son empresas muy planas con un equipo conjunto en el que la relación entre propietarios y los trabajadores es muy cercana.

Capacidad de resiliencia

-¿Cómo se están desenvolviendo las empresas familiares en una coyuntura tan complicada como la actual? ?Han demostrado agilidad para adaptarse a los cambios o les ha costado?

Existe un estudio de KPMG que revela que, durante la pandemia de Covid-19, se perdió mucho menos empleo en las empresas familiares. Esto se debe principalmente a la capacidad de adaptación y de unos mayores conocimiento de los recursos que se tienen. Se contuvo mucho más el empleo porque se sabía que aquello con lo que cuentas para sacar adelante el negocio, los empleados buenos que tienes, no los quieres perder y sabes que los vas a necesitar. Hay un concepto de resiliencia mucho mayor.

Esto no significa que en una empresa no familiar no se reconozca el valor de los trabajadores, pero en las familiares hay una mayor cercanía y conocimiento de estos. En nuestro caso, cuando llegó la pandemia, llamamos a todos nuestros clientes para preguntarles qué iban a necesitar y a nuestros proveedores para ver qué podíamos hacer. La idea era aguantar y salir de esta de la mejor manera posible.

Ivefa cumple un cuarto de siglo

-En IVEFA habéis cumplido 25 años. ¿Cómo lo habéis celebrado?

Organizando este martes un gran acto festivo en el Palacio de Congresos de València al que asisten cerca de 800 invitados. Hemos buscado que sea un cumpleaños en el que el socio de Ivefa pueda sentirse orgulloso de la asociación a la que pertenece. Va a ser un acto en el que se pretende generar orgullo de pertenencia a la asociación.

También contaremos con la presencia de una de las empresas más antiguas del país, que es cuchillos Arcos. Estamos hablando de Roberto Arcos, un empresario joven, que es la novena generación al frente de la firma, ya que la empresa fue fundada en 1734. Es el ejemplo perfecto de cómo aunar historia, tradición, tecnología, juventud y formación. Nosotros buscamos siempre que los puestos de dirección estén ocupados por los más formados y este es un caso que lo representa muy bien.

Entre las cosas que queremos conseguir está el demostrarnos a nosotros mismos, al Consell y a la sociedad, que la empresa familiar está más viva que nunca, que en Ivefa podemos hacer muchas cosas y que el asociacionismo es positivo.

-En este cuarto de siglo que lleváis trabajando habréis podido observar el desarrollo de la empresa familiar. ¿Cómo han evolucionado las empresas familiares en los últimos 25 años?

Una de las cosas que se han conseguido durante los últimos 25 años es que se vea a la empresa familiar como lo que es. Una cosa es una familia empresaria y otra cosa la empresa familiar. Esto supone que los medios, la profesionalización y la perdurabilidad pasan a ser lo más importantes. Hay que deshacerse de la idea de que una empresa debe pasar de padres a hijos por inercia, sino que cada generación ha de prepararse muy bien para ponerse al frente.

Es cuestión de voluntad y de estar preparados. Esa ha sido la gran virtud de Ivefa, el haber estado todo este tiempo defendiendo la empresa familiar y sus valores. Pero, sobre todo, hacer calar la idea de que una empresa se vuelve más longeva y pasa de generación a generación por el hecho de ser una buena empresa. Ahí entran los medios, la profesionalización, la internacionalización, los valores sociales… todo esto hace que cuando vayamos a la universidad y preguntemos a los jóvenes, quieran entrar en empresas familiares.

Retos de la empresa familiar

-Muchas grandes empresas destacan su capacidad para adaptarse a retos como la transición digital. ¿Cómo se está adaptando la empresa familiar?

Que las grandes empresas vean a las pequeñas como con dificultades es uno de los grandes problemas que tiene el tejido productivo valenciano. Desde Ivefa buscamos fomentar que los empresarios busquen lograr una masa crítica, un tamaño importante, y debe ser apoyado por la administración.

No tiene sentido, por ejemplo, que en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones se beneficien fiscalmente las empresas por debajo de 10 millones de euros de facturación. Eso desincentiva que existan empresas grandes.

Tenemos todos que apostar por conseguir empresas más potentes y grandes

Debemos buscar el crecimiento de nuestras empresas, que puedan dar el salto internacional e implementar más fácilmente los cambios que estamos viviendo. Con respecto a la transición digital, estamos viendo una mejor a la hora de implementarla debido a las ayudas de los Fondos Next Generation. Pero ciertamente tenemos todos que apostar por conseguir empresas más potentes y grandes.

Ivefa apuesta por la profesionalización

-Recientemente estamos asistiendo a muchos procesos de venta de empresas familiares. ¿Creéis que una mayor profesionalización puede evitar que se den estos procesos?

Yo soy absolutamente machacón con esa idea dentro de la asociación. Para mí es fundamental el crecimiento y la profesionalización para la supervivencia de la empresa. Podemos decir que todo empieza con un par de personas, una empresa pequeña. Pero luego llegan los primos…al final, si quieres mantener una empresa familiar dentro de la familia, a medida que crece la familia debe crecer la empresa.

La mayor parte de los procesos de compraventa de empresas familiares vienen por esto. Llega un momento en que la empresa familiar no ha llegado a unos niveles suficientemente atractivos para que la familia se mantenga unida. Eso hace que decidan cerrarla o venderla e irse cada uno a lo suyo.

Si la empresa aumenta a medida que lo hace la familia, tiene sentido mantenerla

Si la empresa aumenta a medida que lo hace la familia, tiene sentido mantenerla, haya  o no un familiar dentro de la dirección. Cuando la empresa es grande permite que la familia esté en el consejo de administración y sea un equipo profesional externo el que la dirija.

Al final, en ese proceso de empresa, dirección e inversión familiar, hay un paso que no hay que demonizar: la venta de la empresa. Lo más importante es que se mantenga la empresa, así que si llega un momento en el que no hay más remedio, no debe demonizarse.

Existe un axioma con respecto a las empresas familiares de que «el padre la funda, el hijo la mantiene y el hijo la hunde». Esto lo que hace es estigmatizar la empresa familiar. Yo diría mejor que «el padre la funda, los hermanos la mantienen y los primos la hunden», y lo relaciono con esta idea de la necesidad de que crezca a medida que se incorpora familia. Todas las empresas tienen una media de vida de 12 años, con lo cual, una empresa que se mantiene más de eso, ha madurado y el mercado la ha cambiado.

El futuro de la empresa valenciana

-El futuro de la Comunidad Valenciana pasa por la creación en su territorio de un hub tecnológico. ¿Qué puede suponer eso para la empresa familiar?

A mí me parece una oportunidad tremenda. Entre los empresarios se está moviendo la percepción de zona atractiva para invertir de Barcelona hacia Málaga y Valencia. Esa es una guerra en la que tenemos que estar, atraer grandes profesionales y empresas tecnológicas. Lo que está ocurriendo en Sagunto es una gran oportunidad porque alrededor del parque habrá seguro empresas suministradoras, apoyo y servicio.

Puede suponer para la creación de empresas lo mismo que supuso en su día la Ford, y esas empresas que se creen serán en su mayoría familiares, si no la totalidad. Traer grandes empresas y favorecer que se atraiga talento y oportunidad se traduce en una simbiosis. Si tienes un hub tecnológico bueno que fomente la creación de empresas tecnológicas nuevas, puede crearse un emprendedurismo valenciano que se traduce en empresas familiares.

En Ivefa pensamos que es muy bueno y muy interesante. El esfuerzo que se está haciendo en sitios como Sagunto o alrededor de La Marina, son muy positivos. La empresa familiar valenciana tiene todavía mucho futuro por delante y después de estos 25 años vienen otros 25.

 

 

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