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Sin equipo no hay empresa y sin roles no hay equipo

Desde temprana edad y, sin apenas ser conscientes de ello, nos iniciamos en lo que se conoce como trabajo en equipo. Posiblemente nuestra primera experiencia sea una representación teatral del colegio, el debut en un partido de fútbol o la participación en un recital musical. Todas ellas tienen un elemento común: conseguir el éxito del equipo.

Más tarde son los profesores quienes hacen el papel de líderes al imponernos los tan frecuentes trabajos en equipos. Esta situación se traduce en el enfado y la frustración de los alumnos más aventajados de la clase y en la euforia de aquellos que saben que se aseguran una buena nota gracias al esfuerzo colaborativo.

Pero de lo que no somos conscientes en ese momento, es de que se trata de una fase de entrenamiento que nos prepara para el siguiente nivel: el desarrollo de nuestra carrera profesional. Y es que ya lo dijo Steve Jobs: «En el mundo de los negocios, las cosas importantes no son hechas por una sola persona. Son hechas por un grupo de personas».

Evolución del equipo

El crecimiento de una empresa va ligado a la evolución interna del equipo. Una única persona nunca podrá hacer crecer una compañía tanto como lo hará un grupo de profesionales. Es indiscutible afirmar que el trabajo en equipo es indispensable si queremos hacer crecer un negocio. Ahora bien, el siguiente nivel dentro de la importancia del trabajo en equipo es reconocer que cada uno de sus miembros juega un papel.

Al inicio de cada formación que realizo con empresas, en las que los trabajadores se enfrentan a pruebas experienciales, es inevitable identificar qué persona ostenta cada rol dentro del equipo. Además, este reconocimiento es rápido y pocas veces dista del diagnóstico inicial. Los roles están muy marcados.

¿Quién es quién?

Por un lado, se encuentran los perfiles más proactivos y su papel es principalmente el de motivar al resto de compañeros para la toma de la decisión más acertada para alcanzar el éxito. Entre ellos se encuentra la persona más impulsora y se le reconoce por frases como «¡Venga equipo que lo vamos a conseguir!». Sin duda este perfil no pasa desapercibido.

La persona que ejerce un rol más implementador tampoco falta en cualquier formación. Pues, aunque suele ser más comedido, se convierte en las manos ejecutoras de cualquier estrategia. Este tipo de perfiles se complementa a la perfección con el rol finalizador, es decir, la persona perfeccionista y minuciosa que se encarga de supervisar y rematar el trabajo.

Ante los conflictos que se plantean en el día a día, existen otros perfiles cuyo papel es más social. Y con social me refiero a que su carácter y su personalidad son puestas a disposición del resto del equipo para la resolución del conflicto. Por ejemplo, en una plantilla nunca puede faltar el perfil investigador, es decir, aquella persona que estudia cada opción al detalle hasta dar con la solución óptima.

Otros dos tipos de profesionales ineludibles son los cohesionadores y los coordinadores. Pese a que a simple vista pueden parecer lo mismo, existen pequeños matices que los diferencian. El primero actúa de mediador entre sus compañeros, apagando los fuegos que puedan surgir y que les desvían del camino hacia los objetivos. Mientras que el rol coordinador se mantiene al margen, escuchando las opciones de sus compañeros para luego organizarlas en función de los objetivos.

Y, por supuesto, tampoco pueden faltar los perfiles más mentales. La persona especialista que aporta conocimiento sobre un tema específico y el rol de evaluador que proporciona una visión lógica, sin dejarse llevar por juicios de valor. Por último, el cerebro del equipo, la mente capaz de solventar cualquier incógnita por difícil que sea.

En definitiva, los equipos humanos son el resultado de los roles que cada uno juega en la empresa y, por ende, la clave del éxito de la compañía. Estoy seguro de que leyendo esto has podido identificar el rol que ejerce cada uno de tus compañeros. ¿Y tú? ¿Con qué perfil te sientes más identificado?

Sobre el autor

José Enrique García es el director general de la consultoría Equipo Humano. Durante su carrera, lleva 20 años desarrollando la creatividad en materia de Recursos Humanos. Al frente de su compañía, crea y desarrolla proyecto singulares, únicos y exclusivos que no son a medida, sino que son co-creados entre el cliente y el equipo.

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