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La reforma laboral, para ‘dummies’: todas las preguntas y respuestas clave

Derogación, modificación, cambio… Cada cual, según su parecer político, lo llama de una manera. Pero este es un debate bastante estéril ya que, como explica José Manuel Corrales, profesor del departamento de Economía y Empresa de la Universidad Europea, es imposible una derogación de la reforma laboral, puesto que esto supondría carecer absolutamente de legislación en esta materia.

Más allá de esta cuestión, desde Economía 3 tratamos de clarificar las cuestiones clave de la reforma que Gobierno, patronal y sindicatos están negociando en estos momentos, con reuniones diarias, y con el 31 de diciembre como fecha límite para alcanzar un acuerdo. Para ello, hablamos con este profesor universitario, experto en el mercado laboral.

Temporalidad, precariedad laboral y bajos salarios

  • ¿Cuáles son los principales puntos que se pretende cambiar con esta nueva reforma laboral?

Fundamentalmente, los puntos que se están abordando en el proceso de diálogo social son el de la temporalidad, porque España es uno de los países que tiene mayor índice de contratos temporales -por encima del 25%- y sobre todo cómo esa temporalidad afecta a la precariedad laboral y a los bajos salarios.

También, medidas que vayan orientadas a mejorar la competitividad y productividad de nuestras empresas. Y abordar el impulso de la negociación colectiva, para que se pueda profundizar en esa mejora de la competitividad y de la productividad y también para elevar el nivel de nuestros salarios.

Igualmente, políticas de empleo que pasen por una mejora de la formación, de la igualdad de oportunidades, de impulsar el emprendimiento, la generación de empresas…

«La realidad en Europa de 2021-2022 no tiene nada que ver con la de la reforma laboral de 2012»

  • La actual legislación laboral viene en parte marcada por Europa. ¿Permitirá ahora Bruselas que se flexibilice en estos aspectos?

Estoy convencido de que sí. La realidad en Europa de 2021-2022 no tiene nada que ver con la de la reforma laboral de 2012. Entonces salíamos de una crisis, estábamos todavía en medio de la gran recesión. Se resolvió en el ámbito europeo con reducciones drásticas del gasto público. Lo que se llamaba la política de austeridad, de recortes.

Lo que pasa es que esos principios que iban en una línea de restricciones se ha cambiado totalmente. Se ha entendido por gobiernos conservadores, liberales y socialdemócratas que era necesaria una política digamos postkeynesiana, de avanzar en la demanda agregada, y que se incrementase la inversión pública.

Por eso aparecen los fondos europeos de recuperación, que van a suponer casi 800.000 millones de euros -en España, más de 140.000- y que van en la línea de establecer una recuperación con una fuerte y poderosa inversión pública. Por eso estamos en situaciones totalmente diferentes. Ahora estamos ante políticas anticíclicas y vamos a contar con muchos fondos.

La Unión Europea no solamente lo va a permitir, sino que creo que va a haber un amplio espacio para el acuerdo entre empresarios y sindicatos.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. SMI.

«Una reforma laboral que excluya a una de las partes, como hizo la del 2012, será fallida»

  • ¿Qué implica que la reforma laboral se logre por consenso con patronal y sindicatos? ¿Ve posible el acuerdo?

Si no hubiese un acuerdo sería un mal negocio para la economía y para España. Es necesario un acuerdo de país porque, solamente dando un marco de certidumbre y seguridad a las empresas se puede generar empleo, abordar una recuperación económica… Por eso es absolutamente imprescindible que haya acuerdo.

Una reforma laboral que excluya a una de las partes, como hizo la del 2012, será fallida. Será mala para las empresas, los trabajadores, la economía…

Es verdad que la situación política no ayuda, pero la verdad es que un acuerdo social en estos términos es absolutamente imprescindible. Si queremos dar ese marco de seguridad a las empresas y a la economía es necesario que empresarios y sindicatos se pongan de acuerdo.

Por ejemplo, si ante la pandemia no hubiera habido medidas consensuadas como los ERTE, ahora mismo estaríamos en cifras cercanas al 25 o 30% de tasa de paro. Gracias a que hubo ese acuerdo, muchísima gente no perdió su puesto de trabajo y los efectos perniciosos de la pandemia fueron menores. Hubo un pico en el que hubo cuatro millones de asalariados que estaban en ERTE. Si no hubiera habido ese acuerdo y esa voluntad, estaríamos en una situación de un mercado laboral aún más precario del que tenemos.

Por tanto, creo que sería un fracaso total que no hubiese un acuerdo. Incluso, yo soy de los que pienso que sería mejor un mediocre acuerdo que un buen conflicto. Un buen conflicto en este momento sería un desastre para nuestro país.

  • ¿Realmente se puede hablar de una derogación de la reforma laboral?

Esos debates nominalistas que han emprendido los representantes políticos es algo para la demagogia y para apuntarse tantos políticos. Una derogación total nunca existe, esa es la verdad. Evidentemente, no podemos quitar la regulación laboral y quedarnos sin ninguna regulación laboral. Eso sería un disparate.

Lo que yo entiendo que se dice por derogación es eliminar aquellos aspectos que son más lesivos y perjudiciales para el funcionamiento del mercado de trabajo y que obedecen a una situación bien diferente a la de 2012. Lo que debe resolver la reforma laboral de ahora son los problemas del mercado de trabajo en estos momentos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.

Yo creo que nadie pone en duda que en España hay unos mayores niveles de precariedad y de vulnerabilidad laboral que en el resto de Europa. Que en España es necesario devolver la negociación colectiva porque hemos visto, por ejemplo con el metal en Cádiz, que el conflicto no ayuda a nadie.

«A veces se piensa que tener salarios bajos es mejor para las empresas»

Por otra parte, a veces se piensa que tener salarios bajos es mejor para las empresas. Esto no es así ni es una teoría que esté refutada por los datos. En aquellas comunidades autónomas donde hay niveles salariales más altos y costes salariales más altos son aquellas comunidades más desarrolladas: Madrid, Cataluña, Euskadi, Navarra… Mientras que aquellas que tienen costes salariales más bajos -Canarias, Andalucía y Extremadura- son precisamente las que tienen una economía menos productiva, con empresas con más dificultades, con mayor tasa de paro y con menor nivel de renta.

También es importante que se reformulen las políticas de empleo. Nos estamos gastando en esto 7.500 millones de euros al año y a veces buena parte de esos fondos se están despilfarrando. No se está utilizando en lo que realmente se necesita para resolver los problemas económicos de nuestro país. Las políticas de empleo en España han sido muy poco activas.

Es decir, casi todo el gasto va a protección por desempleo y no a encontrar puestos de trabajo. Se han orientado fundamentalmente a incentivos al sector privado y a formación que a veces no está muy acorde a las necesidades productivas del mercado de trabajo; no han sido suficientemente evaluadas; los programas que permiten la formación dual prácticamente ha tenido un desarrollo nulo; los programas de orientación más de lo mismo…

«Lo que debe ser normal es un contrato indefinido»

  • ¿Cómo se van a solucionar con esta reforma dos de los principales problemas que apunta en el mercado de trabajo, como la precariedad y la temporalidad?

Debe haber una simplificación de los contratos. Ahora mismo, en la legislación laboral hay multitud de fórmulas contractuales que no ayudan a generar certidumbre. Se debe ir a una simplificación de los contratos. Lo que debe ser normal es un contrato indefinido.

Puede haber penalizaciones o puede haber incentivos a aquellas empresas que apuesten por dar estabilidad a sus plantillas. Porque hay un problema que tiene España que es que nos hemos especializado en sectores productivos de baja cualificación. No es lo mismo que como país te especialices en I+D que en servir copas. Tiene que haber un equilibrio.

España es un país obviamente de servicios. Pero los servicios también pueden ser de alta cualificación y alta especialización. El problema es que si en el sector servicios, uno de los sectores con mayor problema de precariedad laboral y temporalidad, una empresa tiene una plantilla inestable, esa empresa no apuesta por la formación de sus empleados porque hoy están en esa empresa pero mañana no se sabe.

Entonces, en esas situaciones de inestabilidad no se apuesta por la formación y la cualificación, que es lo que da productividad y competitividad a nuestras empresas. Por eso es importante que las empresas tengan plantillas estables.

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