Equipo DeVallet

DeVallet, la startup que revoluciona la danza clásica y la lleva al espacio

Si hay algo que necesita llevar una bailarina de ballet en la mochila siempre, eso son sus zapatillas. Su tiempo de vida puede ser aproximadamente de un mes y su precio ronda los 60 euros, por lo que se pueden llegar a usar unas 100 punteras en un año, con todo el gasto que eso conlleva. De esto era muy consciente Silvia García, bailarina de ballet desde los 4 años y diseñadora industrial. Después de dejar la danza por una lesión se graduó en diseño. Silvia se dio cuenta de que la tecnología había llegado a muchos deportes, pero a este no. Por este motivo fundó DeVallet junto con Miguel Moratilla, un ingeniero aeronáutico aficionado a tocar el piano. Esta fusión perfecta para el diseño de unas punteras innovadoras da lugar a una de las startup que actualmente trabaja en la incubadora de empresas de Juan Roig.

Silvia nos cuenta que, aunque el mundo del ballet siempre se ha caracterizado por ser bastante conservador, está totalmente preparado para recibir todo este tipo de innovaciones y adaptarse a ellas.

Unas zapatillas diferentes

  • ¿Cómo funciona Devallet?

DeVallet funciona con un modelo de Ecommerce de venta directa a las bailarinas. El ‘core’ de nuestra empresa está en las zapatillas de punta en las que hemos combinado la innovación de nuevos materiales y procesos de fabricación, con la artesanía y tradición. Además, ofrecemos la posibilidad a la clienta de probarlas en su casa, enviándole tres pares de distinta talla. Incluimos también la posibilidad de asesorarla a distancia a través de una videollamada.


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  • ¿Cómo se fabrican las zapatillas?

El proceso de fabricación se divide en tres partes. Por un lado, las piezas que conforman la estructura interna de la zapatilla, se fabrican con materiales poliméricos. La puntera la fabricamos nosotros con impresión 3D. Esta tecnología nos ha permitido hacer una infinidad de pruebas hasta definir y comercializar distintas anchuras de pieza, sin la necesidad de fabricar moldes de inyección con un coste muy elevado. Actualmente disponemos de varias impresoras que nos dan una capacidad de aproximadamente 400 pares mensuales. Por otro lado, los tejidos se cortan y cosen en una fábrica especializada. Por último, tanto las piezas de la estructura interna, como la parte textil, se envían al montador, que es el responsable de juntar todas las piezas en la horma.

“Principales ventajas de DeVallet: personalización, durabilidad y comodidad”

  • ¿Qué novedad aportáis con vuestras zapatillas en comparación con las que ya se utilizaban? ¿Qué ventajas aportan?

Principalmente personalización, durabilidad y comodidad. Los materiales que usamos son totalmente distintos a las puntas tradicionales ya que se trata de polímeros flexibles pero resistentes.

Nuestra estructura interna está dividida en dos partes, la puntera y la plantilla. Esto hace que la zapatilla sea personalizable ya que la plantilla es intercambiable, permitiendo a las bailarinas elegir la dureza o punto de curvatura que necesita en cada momento o coreografía. Esto hace que las bailarinas no tengan que tener varias zapatillas según las necesidades, ya que, con tan solo un par, pueden cambiar la plantilla y personalizarlas. Su diseño, materiales y personalización, hacen que las puntas estén listas para usar sin necesidad de pasar por el proceso doloroso de amoldamiento. Además, su interior está ligeramente acolchado, que hace que las zapatillas sean cómodas.

“La danza está preparada para acoger las nuevas tecnologías”

  • La danza se caracteriza en parte por ser un mundo bastante conservador, ¿Cómo han acogido vuestra innovación en este mundo? 

Hay muchas profesoras, bailarinas profesionales y estudiantes que han colaborado con nosotros para llevar a cabo este proyecto. Nuestras clientas nos han acogido con ilusión y con ganas de aportar y colaborar para que mejoremos, y eso es lo más gratificante que nos llevamos en nuestro día a día.

Creemos que la danza está más que preparada para introducir las nuevas tecnologías y la pandemia lo ha demostrado. Esta nueva situación nos ha permitido, por ejemplo, poder dar clases online con bailarines mundialmente reconocidos, algo que no podríamos haber hecho de manera presencial. Creemos que se pueden aplicar las nuevas tecnologías si se estudia bien cómo hacerlo y se hace paulatinamente. Y además resultará beneficioso para el sector y los bailarines.

  • ¿Creéis que es posible innovar manteniendo la esencia?

Por supuesto que sí. Fabricar productos con nuevos materiales que resuelvan problemas, no implica eliminar la esencia del ballet. La danza, como todo, ha evolucionado a lo largo de la historia y seguirá haciéndolo. Por eso, pensamos que era el momento perfecto para mejorar la herramienta más importante de una bailarina de ballet, las puntas. Las impresoras 3D nos pueden proporcionar una evolución enorme ya que facilitan la personalización de los productos, y creemos que en un futuro cercano estarán muy presentes en la producción de muchísimos productos.

“Lanzadera ha marcado un antes y un después en DeVallet”

  • ¿Qué ha supuesto para vosotros la entrada en Lanzadera?

Para DeVallet, la entrada en Lanzadera marcó un antes y un después. Supuso el empezar a plantearnos una estrategia como empresa que nos llevara a conseguir la calidad que estábamos buscando en el producto, así como a estudiar las diferentes estrategias para poder entrar en el mercado. Además, el ecosistema emprendedor que hay resulta enriquecedor tanto a nivel personal como profesional, pues te da la posibilidad de conocer a muchas startups que se encuentran en diferentes fases de crecimiento. Para nosotros, estas sinergias que se crean en Lanzadera son fundamentales para poder progresar y crecer como empresa.

Su inspiración: Merritt Moore

  • ¿Quién ha sido vuestra inspiración? 

Para nosotros, Merritt Moore ha sido una inspiración desde el principio. Cuando comenzamos con DeVallet,  nos dimos cuenta que era una persona que había conseguido triunfar tanto en el mundo de ballet, como en el mundo de la ciencia. Esto nos resultaba fascinante, pues se juntaban en una sola persona las pasiones tanto de Miguel como mías, pero llevadas a otro nivel. El año pasado, justo en el mes de julio tuvimos la oportunidad de conocerla en persona, pues estuvo unos días visitando España. Fue un encuentro fantástico en el que aprendimos muchas cosas, y conseguimos congeniar muy bien con ella, por lo que hemos podido seguir en contacto.

Durante ese encuentro, y dado que salió el tema de que Merritt aplicó hace un tiempo para ser candidata a astronauta de la NASA, le propusimos que, si finalmente iba al espacio, se llevase nuestras puntas para bailar en la Luna. Ella nos dijo que por supuesto que lo haría.

A raíz de esta idea, se nos ocurrió lanzar unas zapatillas a la estratosfera (a unos 40 km de altura) utilizando un globo meteorológico. Desde esta altura, las condiciones son similares a las que hay en la Estación Espacial Internacional y se puede ver la curvatura de la Tierra. Así que decidimos llevarlo a cabo para intentar ‘acelerar’ de alguna manera que nuestras zapatillas llegasen así de alto. Después de algo de investigación, nos hicimos con todo el material necesario y, cuando la pandemia nos dio un pequeño respiro, decidimos llevarlo a cabo coincidiendo exactamente con el aniversario del Lanzamiento de nuestro Ecommerce en 2020.

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