La opinión del experto

La logística de Última Milla y su importancia con la covid. Retos y soluciones

La logística ha tenido que adaptarse al nuevo perfil de consumidor

Laura Fernández
Profesora del área de Organización de Empresas y vicedecana de los Grados en Dirección de Empresas y Marketing
Universidad CEU Cardenal Herrera
Actualizado a 28/05/2021

En logística hablamos de Última Milla refiriéndonos al tramo final que recorre la mercancía hasta que llega a su destino final. Desde el comienzo de la pandemia, la logística de la Última Milla ha crecido de manera exponencial.

Muchos han sido los cambios que han experimentado empresas y consumidores con la llegada de la covid-19. El confinamiento llevó al cierre de los puntos de venta. Y esto obligó a continuar el negocio mediante venta online y con entrega del pedido a domicilio.

Los clientes también se han visto obligados a modificar sus hábitos de consumo, incluso aquellos que acudían al punto de venta a realizar su compra se han visto abocados a la utilización del comercio electrónico en sus adquisiciones. Un gran número de consumidores se ha habituado a la compra online al comprobar la fiabilidad y seguridad de este tipo de transacciones.


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Incremento del ecommerce

Esta situación ha llevado a un incremento del ecommerce de más del 50% del existente antes de la pandemia. Así, se ha aumentado la frecuencia y el volumen de compra por internet, a lo que se añade un incremento estimado de entre un 15 y un 20% de la logística inversa por la gestión de las devoluciones de estas compras.

Otro rasgo del comprador por internet es su cada vez más habitual exigencia  de inmediatez de entrega, deseando recibir el producto o servicio entre 24 y 48 horas tras efectuar el pedido. Tampoco quiere asumir el valor del servicio de entrega a domicilio realizado por la empresa. Esto es, busca la gratuidad del servicio.

Todo un reto para la logística de Última Milla de las empresas

Paradójicamente, como ciudadano, al cliente le preocupa la sostenibilidad medioambiental y la congestión del tráfico en las ciudades. Teniendo en cuenta que el 25% de las emisiones de gases contaminantes y el 20% del tráfico está provocado por el transporte de mercancías en las ciudades, atender las necesidades de este nuevo perfil de consumidor resulta todo un reto para la logística de Última Milla de las empresas.

Los Ayuntamientos también interfieren en la logística con medidas para contener esas emisiones y la movilidad de sus ciudadanos. Así, crean Zonas de Bajas emisiones y peatonalizan el centro de las ciudades.

¿Qué se está haciendo en la Última Milla para conseguir la eficiencia logística?

Con estas condiciones nos preguntamos: ¿Qué se está haciendo en la Última Milla para conseguir la eficiencia logística?

Para poder atender la demanda, siendo más sostenibles, las empresas invierten en infraestructuras logísticas como Lockers (buzones de entrega y recogida de paquetes), almacenes, naves de proximidad de alta rotación y naves de cross docking cerca de las grandes ciudades. Un estudio de Richard Ellis (CBRE) incide en el aumento de la demanda de superficie logística desde el inicio de la pandemia, destacando la compra de locales comerciales vacíos para convertirse en puntos logísticos de reparto.

Diferentes posibles soluciones

Otras soluciones pasan por la distribución nocturna. Esto es, realizar el reparto de la mercancía de noche para no congestionar el tráfico de las ciudades; o medios de transporte sostenibles como furgonetas eléctricas o bicicletas; taquillas inteligentes, aunque pocas personas las utilizan; y sistemas de medición de las rutas de reparto, entre otros.

Las nuevas tecnologías también ayudan a mejorar el proceso de digitalización logístico que permite atender al incremento de demanda de sus clientes. De este modo, se invierte en la automatización de los centros logísticos, en startups, en chatbots, en servicios de geolocalización para conocer dónde se encuentra el pedido en tiempo real, en big data (grandes datos y gestión de la información), en el internet de las cosas IOT o en la implantación de vehículos eléctricos o de biocombustibles.

Ya están las empresas investigando para estudiar la posibilidad de implantación del reparto con drones, de robots de almacenaje y de vehículos autónomos programados para la realización de envíos, entre otras novedades tecnológicas.

Por último, no se puede conseguir la eficiencia sin la existencia de una colaboración de los agentes involucrados en la logística. Es decir, entre fabricantes, distribuidores y Administraciones Públicas. Esperemos que se produzca para el beneficio de todos.


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