La triple vuelta de Maronda  (y otras confesiones pop)

La triple vuelta de Maronda (y otras confesiones pop)

Siempre es difícil de explicar: Maronda es un grupo que lleva como nombre el apellido de su compositor y cantante, Pablo Maronda. Lo fundó junto a Marc Greenwood, bajista de La Habitación Roja, y aquí guitarrista; Paco Beneyto al bajo y Alfonso Luna a la percusión. Tras un largo silencio vuelven, ojo, con tres nuevos álbumes en formato digital. Pablo y yo tenemos mucho de que hablar, pero todo no cabe.

– Como entrevistador objetivo, te digo que eres el mejor.
– (Risas y risas) Gracias…

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Pablo Maronda. | Foto: Vicente A. Jiménez

– No, empíricamente. Anoche cené con un amigo que vive en Madrid, le conté que te entrevistaba hoy y él no os conocía. Llegó ese momento, siempre violento, en que saqué mi móvil para que os escuchase. Fui a los clásicos: Volverás, Nefertiti, Alexanderplattz… Se fue a casa tan feliz a todo volumen en sus cascos. Dijo que son canciones que entran enseguida. Esa inmediatez yo también la noté. ¿Esa sensación es general en vuestra carrera?
– Sí, básicamente es eso, porque nunca hemos estado adscritos a ninguna moda. Nunca hemos sido parte del indie mayoritario, ni de imitar las canciones que triunfan ahora. Esa inmediatez sale basada en los parámetros de toda la vida, los que han hecho funcionar una canción pop desde siempre, como las de las Ronettes o de Aztec Camera. Es el pop que siempre me ha gustado y he ido a buscar, a estudiar. Puede ser que al final, un poco por insistencia, generemos esa sensación. Siempre digo que a mí me gustan esos artistas de los que cojes cualquier disco y los sabes reconocer: Robyn Hitchcock, Elvis Costello o Nick Lowe. Cantautores pop que manejan referencias que van desde los años 50 hasta la actualidad.


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– Tenéis unas letras muy destacadas. Antes de venir he escuchado Fútbol americano, una crónica social absoluta. Al hablar de inmediatez pop parece que estemos reduciendo el nivel.
– Bueno, pero porque en este país hay una especie de valoración peyorativa del pop. Todas las manifestaciones de la cultura popular son, en cierta manera, denostadas. Hasta hace cuatro días, los cómics españoles no se valoraban. En Francia siempre se ha valorado a Astérix, en Bélgica a Tintín… Aquí, en cambio, valorar a Vázquez ha costado muchísimo. Eso se puede extrapolar al plano musical. Es decir, a la cultura pop cuesta verla con otros ojos que no sean los de la pura evasión. Para mí siempre ha sido un modo de expresión como cualquier otro y es susceptible tanto de generar diversión como reflexión. Puede haber una letra que sea pura cacofonía solo para ir con la música, y puede haber otra que induzca a la reflexión.

– Generalizando mucho, porque no estamos en una publicación especializada, si en España se menciona a un buen letrista a cualquiera le viene a la cabeza Sabina.
– Sabina no me parece muy buen letrista. Pasa algo parecido con el cine. Se valoran mucho las películas con estructura de novela, planteamiento-nudo-desenlace, pero el cine tiene un lenguaje gráfico que no se ha explotado tanto. No sé por qué se le da tantas vueltas al hecho de que Sabina utilice ese lenguaje literario tan recargado en un formato como una canción pop, muchas veces innecesariamente. Creo que tiene canciones que son buenas, pero muchas son pura exhibición. Sabina es carne de meme para gente a la que no le gusta la literatura pero quiere presumir de que sí le gusta.


Puedes leer la entrevista completa en la REVISTA ECONOMÍA 3

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