Itinerario hacia un edificio más sostenible y eficiente

De desplomes a recursos: el tortuoso camino de Palau Música ve la luz en 2023

La caída de parte del techo de la Sala José Iturbi por filtraciones hace dos años inició la transformación del Palau de la Música de València

De desplomes a recursos: el tortuoso camino de Palau Música ve la luz en 2023

Vista general del Palau de la Música de València. EFE/Kai Försterling.

La caída de parte del techo de la Sala José Iturbi por filtraciones hace dos años inició la transformación del Palau de la Música de València, un tortuoso camino con otro desplome en la Sala Joaquín Rodrigo, el cierre de parte del edificio, recursos, sentencias e incluso un robo, que ve la luz y ha de culminar en su reapertura en 2023 tras una completa rehabilitación.

Durante este tiempo, este emblemático icono cultural de la ciudad desde 1987 lucha por superar estos escollos, a los que se unió la pandemia del coronavirus y que llevó a sus responsables a cerrar las dos principales salas del auditorio en julio de 2019 y trasladar su programación a otros escenarios de la ciudad.

Rehabilitación paralizada

Pero ese itinerario hacia un edificio más sostenible y eficiente está actualmente encallado por el recurso de la UTE formada por Paredes Pedrosa Arquitectos y Valnu Servicios de Ingenieria por la adjudicación de su redacción (Santa Tecla Arquitectos). El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (Tacrc) podría tomar su decisión “en breve”, lo que desbloquearía la situación para que se pudiera encargar definitivamente la redacción del proyecto para que el Palau pueda reabrir totalmente con una nueva cara en 2023, según los cálculos municipales.

“Desde el principio, el equipo de gobierno puso todos los medios para acelerar lo máximo posible las obras y por eso se declaró de urgencia y se realizó una modificación de crédito para poder iniciar la licitación de la redacción del proyecto”, explica la concejala de Gestión de Recursos, Luisa Notario. El proceso sufrió un bloqueo inicial por un primer recurso presentado por el Colegio de Arquitectos de la Comunitat Valenciana contra los pliegos de licitación de los servicios de redacción del proyecto básico y de ejecución, dirección de obra y coordinación de seguridad y salud, que fue desestimado por el Tacrc.

Luego fue el estado de alarma por el coronavirus el que puso en jaque el proyecto al estar paralizados los procesos administrativos y finalmente, el recurso de Paredes, al que el Ayuntamiento “ya ha presentado alegaciones y está a la espera de recibir la resolución en breve”, según Notario. “A partir de ahí haríamos la formalización a Santa Tecla, que fue el adjudicatario y tienen cuatro meses para la redacción del proyecto y una vez con el proyecto redactado comenzará la licitación de la obra”, añade

Reabrir en 2023

Recuerda que la intervención permitirá reformar las salas Iturbi y Rodrigo, así como la renovación de diferentes instalaciones del edificio para disminuir su consumo energético y adecuarlo a la normativa vigente, la reparación necesaria en la fachada y la eliminación de filtraciones de agua. Notario puntualiza que hasta que no esté el proyecto se desconoce el importe de la intervención, aunque han calculado que será de unos 8 millones.

“Teniendo en cuenta los plazos de licitación lo hemos incluido como plurianualidad en los presupuestos de 2021 y, si todo el proceso va bien y sin imprevistos la obra podría comenzar a finales de 2021 y como la ejecución se estima en unos 14-15 meses, la obra podría estar acabada en 2023”, detalla.

Derrumbes y decisión responsable

El 18 de noviembre de 2018 se produjo el desplome de parte del techo de la sala Iturbi del auditorio motivado por las filtraciones a causa de las fuertes lluvias y a finales de junio de 2019 era la sala Rodrigo la que sufría los desplomes a consecuencia de “los problemas de origen del diseño del edificio”.

La concejala de Cultura, Glòria Tello, señala que “el camino sencillo cuando se vio el daño de las conchas acústicas de las salas hubiera sido cambiar esas maderas, que hubiera tardado pocos meses, pero optamos por el camino menos rápido pero más responsable”. Además, afirma que el Palau es el segundo edificio municipal después del de la antigua Tabacalera con mayor consumo energético, lo que hacía pensar en la necesidad de hacerlo más eficiente.

La intervención del TSJCV y un robo de 5.000 euros

En ese camino también se ha interpuesto el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) que anuló el nombramiento del director del Palau de la Música, Vicent Ros, tras un recurso interpuesto por un defecto de forma. Finalmente, se repitió la votación de los miembros de la comisión de valoración del concurso, celebrada en cumplimiento de ese fallo, lo que permitió ratificar a Ros en el cargo.

Y aún faltaba la sorpresa del robo de 5.000 euros del despacho del director y que según explicó en su momento el alcalde, Joan Ribó, era dinero para devoluciones de entradas que no habían podido usarse a causa de la pandemia. De forma paralela a la investigación policial, se ordenó el inicio de un expediente informativo reservado previo, con la emisión de los informes complementarios y la realización de las pruebas pertinentes “para determinar el esclarecimiento de las circunstancias” del robo.

Funcionando al 99 % de su programación

Tello sostiene que el Palau “ha recuperado el 99 % de toda su programación de abono, no solo por el cierre de las salas sino también por la pandemia, a excepción de una orquesta internacional que por su propia agenda no podremos reprogramar probablemente hasta dentro de dos años”.

Además, ciclos como los de Pop Rock, Jazz a poqueta nit, Literatura y Música Pop, creados en la pasada legislatura, se han celebrado dentro de las instalaciones del auditorio, bien en el Patio de los Naranjos o en la sala Lucrecia Bori porque el Palau “tiene dos salas cerradas pero no está cerrado”, concluye Tello.

Texto: Mónica Collado


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