Cultura | danza

El IVAM ahonda en la relación creativa de Trisha Brown y Robert Rauschenberg

El "Caso de Estudio, Glacial Decoy, Robert Rauschenberg-Trisha Brown" podrá visitarse hasta el 18 de abril de 2021

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El IVAM presenta "Caso de Estudio, Glacial Decoy, Robert Rauschenberg-Trisha Brown". EFE/Manuel Bruque

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) de València inaugura mañana jueves una exposición sobre la fértil y estrecha relación creativa que surgió entre la bailarina Trisha Brown y el artista visual Robert Rauschenberg y cómo su trabajo conjunto fue fundamental en el desarrollo de la danza posmoderna.

El “Caso de Estudio, Glacial Decoy, Robert Rauschenberg-Trisha Brown”, que podrá visitarse hasta el 18 de abril de 2021, exhibe cinco obras de la serie ‘Glacial Decoy’ de 1979 de Robert Rauschenberg, que forman parte de la colección del IVAM desde 1993 y son el origen el proyecto.

La muestra incluye asimismo grabaciones de la coreografía interpretada por la Trisha Brown Dance Company, en las que se puede ver la escenografía ideada por Rauschenberg, en una proyección formada por seiscientas veinte diapositivas que pueden verse en cuatro pantallas.

La muestra se completa con fotografías, revistas y documentación sobre ‘Glacial Decoy’ y la carpeta colectiva dedicada a Merce Cunningham en 1974.

La directora del IVAM, Nuria Enguita, ha explicado que los cruces entre la danza, la coreografía y el arte fueron muy importantes en los años 50, 60 y 70 en Nueva York y “supuso un momento seminal en el desarrollo de las artes escénicas y performativas en relación con las artes plásticas“.

Su legado, ha indicado Enguita, “aún es fuente de inspiración en la actualidad”.

“Glacial Decoy” es el título de la coreografía que la bailarina Trisha Brown estrenó el 7 de mayo de 1979 en el Children’s Theatre de Minneapolis, que supuso un punto de inflexión en su carrera porque por primera vez su trabajo se presentaba en un escenario teatral.

Brown solicitó ayuda al artista Robert Rauschenberg para el diseño de la escenografía, la iluminación y el vestuario, ya que según Trisha Brown, “Bob no operaba en el vacío, sino que afectaba al proceso de desarrollo, conmigo”.

La pareja artística se conoció en el estudio de Merce Cunningham, con quien Rauschenberg colaboraba desde la década de 1950 en Nueva York.

La alianza creativa de Rauschenberg y Brown dio como fruto un concepto de la danza más libre, observándola en su forma más pura y desafiando la comprensión tradicional de la coreografía, eliminando muchos elementos teatrales como narraciones, trajes elaborados, escenografías o técnicas de danza formales.

La comisaria de la exposición, Teresa Millet, ha indicado que de las 620 fotos de Robert Rauschenberg que aparecen en la proyección de la exposición, nueve se encuentran en las cinco obras de la colección del museo que pueden verse en la muestra.

La comisaria ha relatado cómo, para la presentación de esta coreografía en Nueva York, Robert Rauschenberg decidió adaptar el vestuario que se había usado en la representación en Minneápolis, ya que consideró que se apoderaba demasiado del cuerpo de los bailarines.

Según ha recordado Millet, a esta coreografía la llamaban “concierto de danza”, pero ese concierto era sin música, ya que Trisha Brown quería concentración absoluta en la danza.

“Trisha iba dirigida hacia la abstracción de la danza y eliminó los discursos narrativos”, ha apostillado la comisaria.


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