Innovación y estilo de vida

LUNNA, el espejo inteligente del siglo XXI: ejercicio, salud y bienestar

Es una plataforma abierta que ofrece experiencias desde la seguridad del hogar, a través de la Inteligencia Artificial.

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El CEO de actiMirror, Víctor Ruiz. | Foto: Efe/ Ana Escobar

El espejo inteligente del siglo XXI no solo devuelve el propio reflejo sino que aprende de sus usuarios y les ofrece lo que necesitan en ejercicio, salud y bienestar. Se llama LUNNA y su objetivo es convertirse en la cuarta pantalla del hogar para toda la familia.

LUNNA es una plataforma abierta que ofrece experiencias desde la seguridad del hogar, a través de la Inteligencia Artificial y con los diferentes dispositivos a los que se puede conectar, además de aportar datos en tiempo real, lo que hace de este espejo un producto “único” y “revolucionario”.

Lo ha creado la empresa actiMirror, nacida en Hong Kong de la mano de Víctor Ruiz y actualmente en el programa de la aceleradora valenciana Lanzadera, que vende el espejo también para uso comercial -bajo el nombre de actiMirror- en probadores de ropa inteligentes o tratamientos personalizados de belleza con realidad aumentada.

Ruiz explica que el espejo, que tiene un coste de 1.500 euros, tiene “un diseño ergonómico, es muy intuitivo y ofrece un servicio superpersonalizado para hacer ejercicio en casa”.

Asegura que actualmente negocian con una empresa de telecomunicación integrar el servicio en su plataforma pero, a diferencia de la televisión, el espejo “refleja la imagen y permite corregir movimientos de ejercicios que no se están haciendo bien al momento y evitar lesiones”.

“En cualquier casa hay televisión, ordenadores y móviles, y nosotros queremos ser esa cuarta pantalla del hogar”, agrega Ruiz, quien incide en que “cuanto más aprende LUNNA del usuario, gracias a la inteligencia artificial, más le ofrece lo que necesita en ejercicios, salud y bienestar”.

Distintos perfiles

Está diseñado para toda la familia con diferentes perfiles para que los niños “hagan ejercicio jugando”, los padres “algo más físico, como cardio o yoga” y los abuelos y gente mayor “mantenimiento, taichí o ejercicios para estar activos y en forma”.

Valora que a diferencia de sus competidores, LUNNA se puede conectar a cualquier dispositivo con el que se entrene, como relojes o pulseras inteligentes, plataformas como casaFitnes, YouTube, aplicaciones de gimnasios o influyentes, de los que recoge datos en tiempo real como temperatura, ritmo cardíaco o peso y personaliza el ejercicio.

“No importa con qué dispositivo te conectes ni qué aplicación utilices: LUNNA siempre te da lecturas en tiempo real en la pantalla de los datos y eso no lo hace nadie, es único”, asegura.

Este espejo inteligente es una plataforma abierta, lo que también le diferencia de rivales como Mirror, y lo convierte en algo “bastante revolucionario”.

Así, cualquier preparador físico o influencer de todo el mundo e incluso los gimnasios, que en plena pandemia “luchan por no cerrar”, pueden subir sus contenidos a la plataforma digital de LUNNA y ofrecerlo desde allí a sus seguidores o clientes, en vez de “perder dinero” colgándolos gratuitamente o sin apenas ganar.

Lo que hace LUNNA es compartir la facturación, como en YouTube (“tantos clics, tanto cobras”), según Ruiz, que sostiene que ofrecen esta opción tanto con el espejo como con cualquier tipo de dispositivos y con “un peaje más económico”.

Así, del recelo inicial de los gimnasios por considerarlo competencia han pasado a ser “aliados”, ya que permite a los centros deportivos “personalizar” el trabajo de sus socios en casa y fidelizarlos.

actiMirror en empresas

En la línea de empresas, el espejo actiMirror se implementa en empresas de moda como Cerruti o belleza cono Shiseido e incluso para cartelería digital, donde ya ofrecen publicidad personalizada en el interior de ascensores de altas torres.

Para la casa francesa de ropa de lujo para hombre añadieron al precio una pegatina de radiofrecuencia que interpreta la pieza de ropa que está ante el espejo y lee el perfil biométrico anónimo para mostrar al cliente un modelo semejante a él.

Le ofrece tres opciones diferentes de cada prenda, que el cliente se escanea con un código QR y puede ver luego en su casa, de forma que se consigue lo que la empresa quería: que retenga lo que se ha probado en la tienda y se decida a comprarlo simplemente presionando a ‘Comprar ahora’. Ello ha permitido incrementar sus ventas más de un 10 %, subraya Ruiz.

Con la empresa japonesa de cuidado personal, ofrecen estilos que permiten a las clientas ver imágenes suyas, gracias su perfil biométrico, maquilladas de una forma determinada “sin haber usado una gota de maquillaje ni máscara de pestañas ni pintalabios”, algo, según Ruiz, “revolucionario en tiempos de covid”.

La empresa empezó a funcionar a mediados de 2015 orientada a las empresas y, durante la última mitad de 2019 y la primera de 2020, lanza este noviembre su producto LUNNA para el consumo en el hogar, con su principal mercado asentado en Hong Kong, Singapur y Japón.

Ya han iniciado pruebas piloto en España y Reino Unido, para extenderse el año que viene a Alemania, Holanda, Escandinavia y Francia. Este año prevé facturar 1,5 millones y para 2021 multiplicarlo por cuatro.


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