Análisis de los investigadores del Ivie y de la UV, L. Serrano, F. Pascual y A. Soler

Autónomos con prestación, afectados ERTE y parados registran un máximo histórico

Según el análisis del IvieLAB, la cifra nacional alcanza 8,5 millones de personas, mientras en la Comunitat casi roza el millón, siendo una de las más afectadas

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Los resultados del análisis sectorial-regional llevados a cabo por IvieLAB sobre los efectos negativos del coronavirus en el mercado de trabajo, muestran que Illes Balears, Canarias y la Comunitat Valenciana son las tres comunidades donde la especialización sectorial está agravando más la crisis del empleo, respecto al conjunto de España, tal y como ponen de relieve los investigadores del Ivie y de la UV, L. Serrano, F. Pascual y A. Soler.

La asimetría sectorial y territorial del impacto inicial del coronavirus en el empleo puede obtenerse comparando la situación actual de la afiliación con la existente a finales de abril del año pasado. Ese punto de referencia temporal permite tener en cuenta los factores estacionales. La variación interanual de la afiliación es negativa en casi todos los sectores, pero muy heterogénea, con caídas a nivel nacional del -15 % en hostelería y también muy elevadas en actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento (-9,3 %), construcción (-8,4 %) o en actividades administrativas y servicios auxiliares (-7,5 %). En el extremo opuesto se encuentran las actividades sanitarias y de servicios sociales que aumentan su empleo (6,3 %).

La Comunitat Valenciana muestra caídas algo más intensas del empleo en hostelería (-16 %) y actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento (-10,4 %) y un incremento también más pronunciado en sanidad (10,8 %).

De esta forma, la especialización productiva estaría contribuyendo a una peor evolución de su mercado laboral dadas las características especiales de esta crisis. La tasa de variación del empleo entre finales de abril de 2019 y de 2020 habría sido 0,38 puntos porcentuales inferior a la media nacional debido a la distinta especialización sectorial. Ese efecto sectorial explicaría por sí solo un 90% del peor comportamiento del empleo valenciano en comparación con el del conjunto de España a lo largo de ese periodo.

Si agregamos las cifras de ERTE, el registro se dispararía

Es importante situar la evolución de las cifras de empleo en un contexto donde los ERTE ha sido uno de los recursos más utilizados. La cifra a nivel nacional de trabajadores afectados a 30 de abril (3,386 millones) no está demasiado alejada de la de paro registrado (3,831 millones), y de los 1,277 millones de autónomos a los que a 8 de mayo se les había reconocido la prestación extraordinaria por cese de actividad. Así pues, los colectivos que a efectos oficiales siguen siendo considerados como afiliados y no se cuentan en el paro registrado son más incluso que los que se computan como parados.

En la Comunitat Valenciana las cifras son también muy elevadas, con 349.634 trabajadores afectados por un ERTE y 146.779 autónomos con prestación extraordinaria reconocida, frente a 439.492 parados registrados.

El agregado de nuevos parados, trabajadores afectados por un ERTE y autónomos con prestación extraordinaria es un indicador alternativo más amplio del impacto del coronavirus en el mercado de trabajo que el dato de paro.

En apenas mes y medio, el total nacional de afectados laboralmente por el COVID-19 supone ya el 27,2 % de los afiliados que había a finales de febrero. La Comunitat Valenciana sería una de las regiones más afectadas, con un porcentaje de impacto del 29,6 %, 2,4 puntos por encima de la media nacional, solo por detrás de Illes Balears y Canarias.

Máximos nunca vistos

La suma de afectados por un ERTE, autónomos con prestación extraordinaria y parados registrados se sitúa a nivel nacional en 8,5 millones de personas, una cifra notablemente por encima del máximo histórico de desempleo de España, que en el peor momento de la última crisis (a principios de 2013) se situó en 6,3 millones según la EPA y 5 millones según la cifra de paro registrado.

En el caso de la Comunitat Valenciana, el total supera las 936.000 personas, una cifra que también supera con holgura su máximo histórico particular de desempleo (casi 600.000 en términos de paro registrado y 709.800 parados según la EPA, también a principios de 2013).

La presión a la que se están viendo sometidos el mercado de trabajo y los mecanismos de protección social es extraordinaria.

Una forma de analizar esa presión es comparar la magnitud actual de los colectivos afectados por la crisis (parados registrados, trabajadores en ERTE y autónomos con prestación) con la suma de afiliados y parados registrados, ya que esta suma es una aproximación a la población activa. Con esta aproximación (gráfico 4), a finales de abril el porcentaje de activos afectados se situaría en el 38,2 % para el conjunto de España, siendo todavía mayor en la Comunitat Valenciana (41,6 %), solo por detrás de Canarias, las ciudades autónomas, Illes Balears y Andalucía.

Según el análisis del IvieLAB, estos mecanismos a priori son favorables para la preservación del tejido productivo y el capital humano de la economía española en general y de la valenciana en particular.

“Esto debe contribuir a facilitar una más pronta y completa recuperación, a costa de un gran esfuerzo en términos de recursos presupuestarios para sufragar los diversos tipos de prestaciones. Ese esfuerzo habrá de ser más intenso en la Comunitat Valenciana que en la mayoría de territorios”, aseguran los investigadores.

Creen que la recuperación de la economía y del empleo, una vez superada la crisis sanitaria, pasa necesariamente por el apoyo a las empresas y autónomos que son los agentes
económicos clave para la creación y el mantenimiento del empleo, especialmente en situaciones de crisis.

“Apoyo en el ámbito tributario, el financiero y el de la flexibilidad en materia laboral. Estas medidas transitorias de apoyo y la propia crisis van a entrañar una gran presión sobre las cuentas públicas, por lo que será prioritario garantizar su sostenibilidad a largo plazo”.

Con todo, opinan que sería ingenuo pensar que todos los puestos de trabajo previos a la crisis van a seguir existiendo cuando esta concluya, porque una parte del tejido productivo no sobrevivirá.

Por tanto,es necesario enmarcar las respuestas paliativas de carácter inmediato en una actuación que contemple un horizonte de fomento del empleo de más largo plazo.

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