B. Broseta (UEV): “El aumento de la presión fiscal va a tener un efecto intergeneracional”

Con experiencia en el sector público, Bruno Broseta recuerda que los esfuerzos de gasto no solo están condicionados por la lucha sanitaria y sus efectos económicos, sino también por las políticas económicas que aplique el Gobierno a más largo plazo

Bruno Broseta, profesor de Economía en la Universidad Europea de Valencia (UEV) y Senior Advisor en Nunsys

La pandemia de la COVID-19 ha abierto la puerta a una crisis económica que dejará importantes secuelas en todo el mundo, de ahí que, los distintos Estados estén haciendo ya uso de herramientas de Inteligencia Económica, que tratan de proteger las economías de forma inteligente. Para hablar de ello, Economía 3 mantiene una entrevista con Bruno Broseta.

Bruno Broseta es doctor en Economía por la Universidad de California (San Diego), con experiencia en docencia e investigación en universidades USA y españolas, así como en la dirección general de Redit. Destaca también su trayectoria en la Administración pública, con responsabilidades en las consellerias de Industria y Hacienda de la Generalitat Valenciana durante 7 años. Es un experto en el impacto de la digitalización en  modelos de negocio empresariales, y actualmente ejerce como profesor de Economía en la Universidad Europea de Valencia (UEV) y como Senior Advisor para la Transformación Digital en Nunsys.

  • De manera muy sencilla, ¿qué se entiende por Inteligencia Económica?
  • El hecho de poder leer las señales del entorno convirtiendo información en inteligencia para la planificación empresarial o de las administraciones públicas. Esto en los entornos VUCA en los que nos movemos es extraordinariamente importante, porque información hay muchísima, de hecho, se habla de infoxicación, por ello es clave saber leer las señales y detectar cuáles son fundamentales para tu país, tu negocio o proyectos a largo plazo.
  • ¿Cómo podemos aplicarlo a las empresas?
  • En las empresas más que de Inteligencia Económica hablamos de Inteligencia Competitiva, de modo que se trata de detectar en el entorno, oportunidades y amenazas que generen oportunidades y amenazas para el negocio y permitan ir adecuando la estrategia. En este contexto podemos detectar muchas tendencias, e incluso hablamos de megatendencias, aquellas que hacen referencia a variables o factores que no hay duda de que vayan a impactar, en algún momento o en algún área.
  • Ponnos un ejemplo…
  • Por ejemplo, la digitalización, el envejecimiento de la población en países desarrollados, el cambio climático… hay muchas y por tanto, tendrás que construir tus estrategias en función de estas tendencias. Existen otras, de naturaleza más sectorial, y aquí es donde hablaríamos de análisis de la competencia.
  • Sobre todo, estoy pensando ahora en grandes empresas, muy pendientes de los cambios geopolíticos, pero ¿también va esto con las pymes?
  • Por supuesto, por ejemplo podríamos hablar de los esfuerzos de inteligencia competitiva muy vinculados a temas críticos para la empresa, por ejemplo, cómo me va afectar un cambio regulatorio en mi sector a mí y a mi competencia. Averiguar esto requiere de un conocimiento del entorno y de la competencia muy alto, que en muchos casos precisa apoyo externo. Pero cualquier empresa, del tamaño que sea, puede a su medida, hacer su propio análisis competitivo.
  • Hablemos de la COVID-19 como impacto a largo plazo…
  • La COVID-19 está reforzando algunas tendencias ya existentes y creando otras nuevas: por ejemplo, la nueva realidad ha supuesto un mayor intervencionismo por parte de los Estados, lo que se traduce en una apuesta por reforzar el Estado de Bienestar, la sanidad pública, la reducción de la desigualdad, el incremento de la presión fiscal…
  • Parémonos en ese punto, ¿es inevitable el incremento de la presión fiscal?
  • En un entorno donde estamos incurriendo en déficits públicos que van a llegar al orden del 10-12% es evidente que todo ello habrá que financiarlo. El incremento de la presión fiscal va a tener un efecto intergeneracional increíble. Esto no se va a pagar en los próximos tres años, esto va tener efecto en los próximos 10-15 o 20 años, sin ninguna duda.

“El impacto de la crisis será brutal”

  • La Airef estima que en el mejor de los casos, la deuda pública precrisis (fijada en un 95%) no se recuperaría hasta 2038…
  • Es un ejemplo más. Si hablamos de los esfuerzos de gasto, por un lado tenemos que tener en cuenta, primero, la lucha contra la crisis sanitaria y sus efectos económicos (que podría tener un efecto transitorio), pero en segundo lugar hablaríamos de la naturaleza de las políticas económicas que aplique el Gobierno. Y no hay que olvidar que es un gobierno de izquierdas, con un grado de intervencionismo importante, en este punto hablaríamos de políticas como la renta mínima garantizada, el incremento de la presión fiscal, etc. La previsión es que la deuda pública sobre el PIB llegue a niveles del 120%, por tanto, como estima la Airef devolver intereses y capital nos llevará bastantes años. El impacto de la crisis va a ser brutal.
  • Tú hablas de la regla del 2%, ¿explícanos en qué consiste?
  • Si a lo largo de un año se genera el 100% del PIB, sea la cantidad que sea, y calculamos en números redondos 50 semanas en un año, quiere decir que si se generara homogéneamente el PIB en un año, a cada semana le correspondería un 2%. Ahora bien, durante ocho semanas el país ha estado cerrado. Supongamos que ha estado parado al 50%. Esto significa que de 16 puntos de PIB que hubiera sido posible generar, el confinamiento y la crisis los ha reducido a la mitad, por tanto habríamos perdido 8 puntos de PIB. Por tanto, aunque hayamos puesto una cifra del 50% hipotética, lo que nos deja entrever es que la caída del PIB puede ser mucho mayor que la estimación del 9,2% de decrecimiento que maneja el Gobierno.
  • ¿Y en el caso de la Comunitat donde el peso del turismo, los servicios… es tan alto la situación puede ser más preocupante si cabe?
  • Claramente, ten en cuenta que el turismo y los servicios son el 13% del PIB y ese 13% ha estado cerrado en los dos últimos meses no un 50% si no, un 90%, por tanto la caída de la que hablaríamos sería mucho mayor. Si añadimos el comercio y la distribución, nos vamos a un 40% del peso del PIB, calcula pues el impacto.
  • Por no hablar de todas estas semanas que nos quedan hasta “la nueva normalidad”…
  • The Economist habla de un nuevo escenario de la economía del 90%, es decir que la economía no volverá a funcionar al 100% mientras no haya una vacuna contra la COVID-19, bien porque haya rebrotes, bien porque no se pueda volver a la movilidad social total, etc. Por tanto, esto va a generar efectos muy significativos durante un tiempo importante.
  • ¿Y recuperar la confianza también será una variable clave a todos los niveles?
  • Esto es fundamental, hay dos temas claves del coste social, y es que la crisis impactará incluso en nuevos hábitos de consumo, por un lado, por el distanciamiento social y esa confianza de la que hablamos, y por otro, por las rentas que se generen: si el PIB cae un 10% se generará un 10% menos de riqueza, menos salarios y menos beneficios. Es decir, por una parte, cuándo nos vamos a sentir seguros para volver a ir a un concierto, o a una boda, o a hacer un viaje… y por otra, cómo nos va a acompañar el bolsillo.
  • ¿Qué nuevos hábitos crees que han venido para quedarse?
  • El teletrabajo por ejemplo. Es decir, se volverá a trabajar presencialmente pero mucha gente apostará por el teletrabajo, porque el trabajo presencial tiene mucha fricción (y aquí incluiríamos todo aquello que es costoso o que nos genera molestias, por ejemplo si tengo que emplear dos horas al día para desplazarme y volver de mi puesto de trabajo) cuestiones que se podrán flexibilizar con el teletrabajo. O por ejemplo, la compra online en los supermercados, que por cierto era el sector online más difícil de activar en nuestro país, el que representaba una menor fracción del comercio online. Hemos descubierto que determinadas cosas se pueden hacer con mayor facilidad si las hacemos online y lo lógico es que eso permanezca después.
  • ¿Incluso también la formación, la Universidad se ha tenido que adaptar también a esta realidad?
  • Exacto, en mi entorno particular en la Universidad Europea de Valencia hemos hecho una transformación digital brutal, en la cual todas las actividades docentes (clases, tutorías, exámenes…) han pasado de hacerse en régimen presencial a hacerse en remoto, simultáneamente, es decir, la interacción con el alumnado no se ha perdido. De hecho, hemos estado muy pendiente de sus dificultades personales para ayudarles desde la UEV en todo lo posible. Y esto se ha hecho en 10 días, un cambio forzado por las circunstancias pero que llega a cambiar los procedimientos, las rutinas y la cultura.
  • Por último, ¿qué desafíos tienen por delante las empresas?
  • Los desafíos no están solo en pensar a largo plazo. El primer horizonte que han tenido que abordar o que están abordando de hecho, es el de responder a la crisis y asegurar la continuidad del negocio; el segundo, es el de recuperarse, asegurar que el negocio va a ser viable y que va a poder seguir creciendo como lo hacía antes y si no es así, habrá que establecer cambios. Ese es el tercer horizonte, qué ha cambiado y cómo me tengo que adaptar a este nuevo entorno: dónde voy a crecer en el futuro, cómo, con qué recursos… A todas esas preguntas tendrá que enfrentarse la empresa.
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