Ética ayudará a las gestoras a introducir los criterios ASG en sus decisiones de inversión

Opina Fernando Ibañez que en los próximos 5 años, el 100% de los productos financieros se gestionarán teniendo en cuenta criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) y tendrán que reportar al respecto

Fernado Ibañez, imagen archivo del XV aniversario de Ética Patrimonios

Es obvio que la inversión socialmente responsable (ISR o SRI por sus siglas en inglés) ha venido para quedarse y que sus activos empiezan a ser percibidos como más resilientes en estos tiempos convulsos.

En Economía 3 hablamos Fernando Ibáñez, cofundador y director general de ÉTICA , aefi de referencia en ISR en la Comunitat Valenciana para ver cómo en los últimos años la inversión sostenible ha ido creciendo.

– ¿Qué factores están impulsando la ISR?

– Por un lado, estaría la parte regulatoria, la CE tiene un plan de finanzas sostenibles, cuya segunda fase acaba de aprobarse, la llamada Taxonomía que establece el marco de actuación de los próximos años en cuanto a la definición de la inversión socialmente responsable y de las actividades que contribuyan sustancialmente a la mitigación y adaptación al cambio climático, es decir, por ahora muy centrados en los aspectos medioambientales con un objetivo claro de cambio climático.

– ¿Y España se ha quedado al margen de este proceso regulatorio?

– No, de hecho, la vicepresidenta de la CNMV, es la presidenta de la comisión de ISR en la homóloga europea, ESMA, por tanto en España también hay un interés muy claro para que criterios ASG o ESG (en sus siglas en inglés Environmental, Social and Gobernance) vayan introduciéndose en la toma de decisiones de inversión por parte de los gestores. Esta sería sería como digo la primera gran fuerza que está impulsando la ISR.

– ¿Cuál sería otro impulso reseñable?

– La Ley 11/2018 que amplió significativamente el número de sociedades obligadas a presentar el estado de información no financiera, es decir aquellas compañías que tienen que reportar información sobre temas de sostenibilidad, incluiríamos las firmas de inversión “empujadas” a introducir este tipo de criterios.

– ¿Y habría una tercera fuerza: la demanda?

– Exacto, inversores institucionales, y en menor medida, particulares, demandan a sus propios gestores que cuenten con productos ISR por dos motivos principales, porque se trata de una inversión más segura, al tener en cuenta riesgos que se escapan a un control puramente financiero, y por otro lado, porque existe una mayor concienciación social, sabiendo que la ISR crea un impacto positivo, dado como decíamos que los gestores ya empiezan a medir y a reportar el impacto con criterios ASG de sus inversiones.

– ¿Qué podríamos decir del comportamiento de este tipo de inversión en cuanto a rentabilidad y volatilidad?

– Luchamos contra el falso mito de que la ISR es menos rentable, más cara,… esto es completamente falso. Prueba de ello está en esta misma crisis, donde ha habido unas caídas bursátiles brutales de incluso el 30%. Analistas como los de Spainsif han constatado que empresas con una política de la sostenibilidad más avanzada están resistiendo muchísimo mejor los envites bursátiles, y los inversores están valorando que estas compañías están mejor preparadas para afrontar estas situaciones de incertidumbre, presentan una mayor resiliencia. Por tanto, la rentabilidad a largo plazo es mucho mayor.

– ¿En España particularmente cómo se está acogiendo?

– Tenemos que distinguir entre el inversor profesional o institucional , y el particular. La gran mayoría de las grandes instituciones ya tienen estos criterios dentro de su ecuación de toma de decisiones, porque tienen una mayor información y conocimiento, porque invierten a más largo plazo… Saben que vigilar los indicadores ambientales, sociales y de gobernanza de una compañía es crítico para minorar los riesgos.

Sin embargo, por regla general, las decisiones del inversor particular en España descansan en los productos que le propone su entidad financiera. Por tanto, desde mi punto de vista, la democratización de la ISR no vendrá tanto por parte de la demanda, sino de la oferta. Es decir, las gestoras que fabrican los vehículos de inversión, serán las que ofrezcan a sus clientes este tipo de inversiones de forma mayoritaria.

– ¿Y cómo está el panorama en estos momentos?

– Estamos experimentando un gran cambio, hace apenas 4 o 5 años, había muy pocos fondos de inversión socialmente responsables, y ahora existen bastantes opciones para cualquier inversor, de hecho, las gestoras de las entidades financieras españolas ya tienen al menos un vehículo gestionado bajo criterios ASG.

– ¿Y cuál sería el siguiente paso, qué cabe esperar?

– El gran reto es que las gestoras, en general, no solo tengan un producto ASG, sino que la manera de gestionar sus productos, sus fondos, sea teniendo en cuenta los criterios ASG, de manera que ya no hablaremos de fondos socialmente responsables sino que todas sus inversiones cumplirán unos mínimos niveles respecto a este tipo de gestión.

– Los últimos datos aportados por Spainsif, recogidos por este medio, evidencia que se ha multiplicado por seis la inversión en los últimos años…

– Sí y para este año se estima un crecimiento cercano al 20%, pero, al partir de una base todavía muy baja, los crecimientos altos son normales. Ahora mismo la ISR se percibe por parte de los bancos/gestoras como una ventaja competitiva, por tanto, lo normal es que si la apuesta de una de estas entidades es fuerte, los demás se sumen también a este tipo de gestión.

– De hecho, la gestora más grande del mundo BlackRock ya ha anunciado su apuesta por la sostenibilidad como el nuevo pilar de inversión…

– Sí, en la carta de este año a sus inversores anunció expresamente que no solo iba a vigilar la rentabilidad y el riesgo financiero, sino también este tipo de criterios ASG, porque insisto, introducir este tipo de variables reporta menor volatilidad y mayor rentabilidad a largo plazo.

– ¿Y esta crisis refuerza la idea, no es así?

– Exacto y conforme sea más necesario para los bancos seguir mostrando su compromiso social habrá más productos de este tipo. Y si los bancos y las gestoras interpretan que estos productos mejoran su reputación y que además, existe una demanda creciente del mercado, el crecimiento será exponencial. Estoy convencido de que en los próximos 5 años, el 100% de los productos financieros van a utilizar este tipo de gestión y van a reportar sobre este tipo de conceptos.

– ¿Y qué planes tenéis en Ética al respecto?

– Estamos desarrollando un proyecto para poder ayudar a las gestoras a que reporten el impacto de sus inversiones sostenibles (ASG) y tengan la información adecuada para tomar decisiones de inversión basándose en estos criterios. Es un proyecto en el que llevamos trabajando ya seis meses y esperamos lanzar en los próximos meses, no sé si antes o después de verano.

– ¿Sería como dotarlas de un método?

– Ahora mismo existe información sobre criterios ASG pero esa información hay que saber tratarla y traducirla a un lenguaje financiero para que un gestor pueda tomar una decisión de inversión o desinversión en sus carteras. De este modo, aportaremos nuestro granito de arena para que el mundo de la inversión sea más sostenible, con un servicio adaptado a las capacidades actuales de cada gestora, para que puedan ir aprendiendo a introducir estas variables.

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