Servicio de Estudios de BBVA

BBVA Research: “Cada semana que pasa con este parón supone un 1% menos de PIB”

Rafael Doménech cree que hay un riesgo muy elevado de que en 2020 haya una recesión mundial de carácter temporal, muy concentrada en este primer semestre

Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico del Servicio de Estudios de BBVA y catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia

Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico del Servicio de Estudios de BBVA (BBVA Research) y catedrático de Análisis Económico de la Universitat de València, explica a lo largo de esta entrevista el impacto de esta crisis “temporal” tiene que enfrentarse “con medidas temporales y muy selectivas” en las que “los gobiernos nacionales van por delante de algunas instituciones europeas”, pero que lamentablemente cree que abocará a una recesión mundial este 2020.

– ¿Cuál crees que va a ser el impacto económico de esta crisis sanitaria en España?

-Aunque en principio va a tener una duración mucho más corta, el impacto del coronavirus puede ser más intenso a corto plazo que el de la Gran Recesión de 2008 que se ha prolongado durante años. No estamos en un escenario de ralentización del crecimiento, sino en uno de contracción severa de la actividad, al menos de carácter temporal, a muy corto plazo.

Una “necesaria” respuesta coordinada en Europa

BBVA Research considera que las medidas de política monetaria adoptadas por el BCE así como por parte de los gobiernos y autoridades europeas, aunque son positivas, deberían ir acompañadas de una respuesta fiscal coordinada en la Unión Europea, que ya se ha empezado a materializar en Europa con planes de estímulo similares entre distintos países.

– ¿Qué escenario nos podemos encontrar si esta situación se prolonga?

-Los datos que empezamos a conocer en España son bastante concluyentes: vemos caídas del 75% en el tráfico de viajeros en algunas ciudades, entre el 30% y el 60% del comercio minorista o por encima de 80% en el turismo. Creo que es importante tener en cuenta una aproximación muy sencilla, y es que cada semana supone aproximadamente casi un 2% del Producto Interior Bruto (PIB) anual.

Si la actividad económica agregada disminuye al menos un 50% durante las dos o tres semanas que dure esta situación, cada semana supondría un 1% menos de PIB. Esto nos da una idea del impacto a muy corto plazo que puede tener esta crisis sanitaria en lo económico, que, por supuesto, luego se va a ver compensado por la recuperación posterior que tengamos de la economía.

– ¿Con eso que dices, es creíble y factible esa recuperación en V que espera el Gobierno?

– Bueno, es perfectamente factible, pero tampoco es algo inexorable, que vaya a ocurrir de una manera segura. Hay que trabajar para que esa recuperación en forma de V sea un hecho, para que haya un rebote. Y lo primero que tenemos que hacer es evitar la destrucción del tejido productivo, que haya empresas que cierren, que entren en bancarrota, que despidan a trabajadores. Y posteriormente hacer posible esa recuperación.


“Hay que evitar la destrucción del tejido productivo por causa del coronavirus”

Debemos enfrentarnos a una crisis temporal como es esta con medidas temporales que sean proporcionadas a la gravedad de la situación. También muy selectivas, tenemos que elegir bien cuáles son los problemas que queremos resolver.

Que estén bien diseñadas, que sean de una rápida aplicación, que tengan efectos ya. Que sean efectivas, para no malgastar recursos públicos. Y es muy importante que estén coordinadas en los distintos frentes de actuación. Hablamos de medidas fiscales, de liquidez, laborales y financieras. Y también es muy importante que estén coordinadas a nivel europeo.

–  ¿Crees que son suficientes las anunciadas por Pedro Sánchez tras este último Consejo de Ministros?

– Todavía no conocemos a fondo los detalles. Se habla de movilizar una cantidad muy importante, 200.000 millones de euros -públicos y privados-, esto es un esfuerzo considerable, está por encima del 15% del PIB de España. Para que nos hagamos una idea, esto es equivalente a unos 4.300 euros por persona, por ciudadano español. Y son medidas que están en línea con el esfuerzo que están haciendo otros países como Alemania y Francia.

Pero necesitamos conocer en las próximas horas los detalles de las medidas para evaluar en qué medida son suficientes o no. Además, tendremos que evaluar cuáles son sus efectos en los próximos días, sus resultados. Y, sobre todo, también tener la flexibilidad de cambiarlas y adaptarlas a la evolución de una crisis cambiante como esta.

– Hablabas antes de los diferentes sectores a los que está afectando esta crisis y me gustaría que hablaras un poco, del sector turístico y la hostelería. Y también de autónomos y pymes. ¿Cómo crees que están afectados?

– La actividad del sector turístico ha disminuido en más de un 80% y desde luego, no va a remontar mientras dure el estado de alarma. Seguramente después pasemos a una situación de control sanitario menos estricto, pero de distanciamiento social, antes de que la situación se normalice.

La recuperación será un hecho cuando las personas tengan la certidumbre de que viajar es de nuevo seguro como lo era antes. Esa situación tarde o temprano llegará, pero es difícil ahora, decir cuándo se recuperará por completo la confianza.

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En otros sectores seguramente esa recuperación puede llegar antes. Es el caso de la mayoría de pymes y autónomos, si se les ofrece liquidez y medidas de apoyo para paliar esta situación.

Eso sí, tendrán que pasar estas primeras semanas para ver si estos problemas no desembocan en la desaparición de empresas o en situaciones de bancarrota. Yo creo que, con las medidas apropiadas, en un tiempo estaremos hablando de una crisis temporal de la que supimos evitar los efectos más persistentes.

– Con el poco tiempo que llevamos, ¿qué podemos sacar? ¿tenemos algún aprendizaje de esta crisis? ¿Cómo se está manejando?

– Creo que es todavía muy pronto, pero, en general, se ha actuado ahora con más rapidez que en 2008-2009.

También hay más consenso sobre las medidas económicas a aplicar y, desde luego, todo es mejorable.

En general, lo que estamos viendo (y esto también es normal) es que los gobiernos nacionales van por delante de algunas instituciones europeas que, por el momento, están yendo por detrás de los acontecimientos.

– ¿Crees que hay un riesgo real de una recesión en la economía mundial?

– Hay un riesgo muy elevado de que en 2020 haya una recesión mundial, desde luego en Europa, aunque ciertamente sea de carácter temporal y esté muy concentrada en este primer semestre del 2020. Aunque con una duración mucho más corta, también es posible que la recuperación sea más rápida. Pero lo que sí es cierto es que, a corto plazo, como decía antes, el impacto del coronavirus pueden ensombrecer al de 2008.


El impacto del coronavirus puede ser más intenso a corto plazo que el de la Gran Recesión de 2008

– Estamos viendo desplomes del precio del petróleo, caídas drásticas y dramáticas en la bolsa. ¿Por qué se produce esto? ¿Está justificado?

– Creo que la reacción de los mercados está justificada en su dirección pero desde luego no con la intensidad que estamos viendo. Estamos viendo que, en algunos mercados, en las últimas semanas las caídas acumuladas exceden el 30% o incluso el 50%, por lo tanto, se ha producido una sobrerreacción.

Incluso aunque la recuperación sea lenta o no se recupere todo lo perdido durante esta crisis, lo cierto es que la actividad mundial no va a reducirse en absoluto, ni permanentemente en esa proporción o en una cifra siquiera cercana a la caída que estamos viendo ahora mismo en los mercados.

Por supuesto que la actuación de los bancos centrales, de los organismos internacionales y las medidas de los gobiernos nacionales deben contribuir a que la situación se vaya normalizando. Pero, por el momento los mercados esperan que el contagio se estabilice -como en algunos países asiáticos- y que la actividad económica empieza a recuperarse.

– ¿Cómo valoráis las medidas del Banco Central Europeo, de la Fed y del resto de bancos centrales. ¿Creéis que están siendo suficientemente contundentes?

– En general, la actuación de los bancos centrales ha sido correcta, ha sido contundente, pero ha habido dos problemas. El primero ha sido de coordinación, sobre todo en los primeros días, vimos cómo algunos bancos centrales tomaban decisiones de manera unilateral. Las medidas coordinadas por parte de los bancos centrales, como las que hemos empezado a ver, habrían sido más contundentes y habrían contribuido a restablecer la confianza de una manera más rápida.

Y el segundo problema ha sido de comunicación, y ha requerido aclaraciones posteriores por parte de las autoridades monetarias. Lo cierto es que al final los bancos centrales están dispuestos a hacer todo lo necesario, todo lo que está en sus manos, para evitar problemas de liquidez en cualquier mercado, para evitar un tensionamiento de las condiciones financieras o para evitar (en el caso de Europa esto es muy importante) un aumento de las primas de riesgo que desemboque en una crisis de deuda soberana como la que vimos en los años 2011 y 2012. Y, desde luego, lo que aprendimos entonces, en el año 2012, es que tienen herramientas para todo ello.

– Y de China, ¿qué sabemos? ¿hay datos de cómo les está afectando esta crisis?

– La caída de la actividad durante el periodo de confinamiento ha sido enorme, mayor de lo que se esperaba. Por ejemplo, la producción industrial ha disminuido un 13,5%; el comercio minorista, algo más de un 20%; y la inversión en activos fijos, cerca de un 25%.

Pero también hemos empezado a ver ya una recuperación de la actividad: el consumo diario de energía, ya alcanza niveles que se acercan al 75-80% de los niveles previos a la crisis; casi un 80% de los trabajadores han vuelto ya a sus puestos de trabajo y poco a poco vamos viendo como esta situación se empieza a normalizar, pero todavía llevará algún tiempo.

– ¿Debemos estar preparados para, en lo sucesivo, vivir este tipo de crisis dada la globalidad del planeta y la rapidez con la que todo se mueve?

– Así es, debemos estar preparados para otro tipo de situaciones parecidas, pero tampoco debemos renunciar a los beneficios de la globalización, que son muchos, sino que tenemos que aprender de los problemas o de los errores que cometemos.

Taiwán es un excelente ejemplo de ello. Es un país que estaba preparado -vivió las consecuencias del SARS en 2003- y que ha respondido rápidamente. El contagio ha sido mínimo a pesar de estar muy expuesto a China y su actividad económica apenas se ha visto afectada. En el futuro, otros países como los europeos, tendremos que hacer lo mismo.

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