Entrevista a Alejandro López Altuna, socio fundador de Okambuva

Tierra cruda, madera y paja para una construcción “integral, sana y sostenible”

Okambuva lleva siete años fomentando la bioconstrucción, priorizando el uso de materiales locales y reduciendo la huella ecológica de las edificaciones

Una de las construcciones realizada por la cooperativa Okambuva.

La emergencia climática obliga a encontrar nuevas formas más sostenibles de vivir en el planeta. Es lo que lleva haciendo desde 2013 la cooperativa Okambuva, formada por 7 socios y asentada en una finca rural en Sagunto, la empresa fomenta la bioconstrucción como “actitud frente a la construcción”.

Con materiales como la paja, la madera o tierra cruda, construyen hogares respetuosos con el medio ambiente, buscando “una solución de respeto y colaboración con el entorno, así como de la salud de las personas, por encima de la productividad y del beneficio económico”. Hablamos de ello con Alejandro López Altuna, arquitecto, bioconstructor y socio fundador de Okambuva.

-¿En qué consiste la bioconstrucción?

-Por bioconstrucción entendemos el conjunto de técnicas constructivas y materiales que nos permiten una construcción integral, sana y sostenible, se puede entender como un razonamiento técnico de claro fundamento ideológico por encima de su rentabilidad económica.

El componente fundamental es salud y confort, los materiales deben ser libres de tóxicos y lo más cercanos posibles a la naturaleza humana y las técnicas constructivas facilitar el diseño bioclimático, que permita aprovechar de forma pasiva los elementos ambientales, la ventilación, la orientación, el calor y la luz del sol, agua, etc.


“El componente fundamental es salud y confort”


Tengamos en cuenta que la mayoría de los materiales que utiliza la construcción convencional han sido desarrollados para construir rápido, barato y generar mucho beneficio económico, fomentar una construcción masiva, crear una confort aparente, fomentando el consumo, con pésima gestión higrotérmica y bioclimática demandando sistemas de climatización artificiales que no son óptimos para la salud y consumen mucha energía y tienen importantes emisiones.

-¿Cómo reducen el consumo energético estas técnicas?

-La eficiencia energética es clave en la bioconstrucción, aprovechar las técnicas pasivas de climatización, usar materiales transpirables con capacidad de gestionar humedad, de aislar o tener la capacidad de acumular calor, la gestión higrotérmica de los elementos que componen una edificación es básica para la calidad de vida,  son herramientas que permiten optimizar tanto la calidad ambiental como las consecuencias ecológicas del alto consumo de energía para la climatización.

La huella ecológica, el ciclo de vida de los materiales, la bioconstrucción prioriza los materiales locales, de baja elaboración, si un material es natural pero viene de lejos, entonces no es tan ecológico, o si su uso implica una alta elaboración industrial con gran consumo de energía. Es importante conocer la energía embebida en los materiales y su vida útil, etc.

El proceso por el que se obtiene cemento es responsable del 7% de todas las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Es más de lo que producen todos los camiones del mundo con su combustión.

Sin embargo el uso de materiales como la tierra cruda, la paja de arroz, la caña del mediterráneo, madera, la cal, nos mantiene integrado a ciclos naturales, reduciendo la huella de carbono, algunos de ellos como la paja con una enorme capacidad de renovación.

Una de las casas construidas por la cooperativa Okambuva.

-El impacto ambiental de estas construcciones es menor, pero, ¿la calidad es igual al resto de edificaciones?

-El cemento existe hace poco más de 150 años, no existen construcciones con hormigón de cemento de más de 150 años, sin embargo existen construcciones de tierra, piedra, madera, cal de miles de años, o sea sabemos que los materiales naturales tienen una durabilidad y resistencia que sobrevive a generaciones, pero hasta ahora sabemos que las construcciones que hoy son convencionales tienen un deterioro rápido y corta vida… ver Ciudad de las Artes y las Ciencias y compárese con la Alhambra de Granada…

La calidad está hoy regulada por las normativas, el Código Técnico de la Edificación tiene unas exigencias que todos tenemos que cumplir por igual, por tanto una bioconstrucción no puede tener menor calidad que una construcción convencional.. por ley… pero por lo expuesto anteriormente tiene mucha mayor calidad.

-¿Qué materiales se suelen utilizar?

-Se emplean muchos materiales, más diversos que en la construcción convencional… el más importante es la tierra cruda, partiendo de la experiencia milenaria del ladrillo de adobe, la tapia o los encestados ancestrales hoy trabajamos con ladrillos de tierra comprimida de producción mecanizada, con altas prestaciones estructurales e higrotérmicas, o métodos neumáticos para el trabajo con la tierra comprimida.

La tierra es el material que mejor regula la temperatura y la humedad que necesita el cuerpo humano.

La madera, es uno de los materiales más antiguos que conoce la construcción, ahora podemos usar maderas cultivadas de crecimiento rápido que se procesan en tableros y elementos laminados, el uso de estos contribuyen a disminuir la tala de bosques naturales sin perder el aprovechamiento de las bondades de este precioso material.


“La tierra es el material que mejor regula la temperatura y la humedad que necesita el cuerpo humano”


Las fibras naturales como el cáñamo, el bambú o la caña del mediterráneo, pero sobre todo la paja, que por ser un residuo de la industria agroalimentaria es altamente renovable, y tiene un gran uso como material aislante de altísima capacidad.

También el corcho que procede de una colaboración con la naturaleza, el uso de la corteza del alcornoque ayuda a estos árboles a su crecimiento, y es uno de los materiales con mejores propiedades aislantes.

Estamos en constante investigación, en bioconstrucción no se trata simplemente de usar lo de antes, sino de aprovechar las capacidades de investigación y tecnológicas que tenemos para vivir realmente mejor.

-¿Cuál es el coste de estas construcciones?

-La bioconstrucción está en el mercado y por lo tanto tiene que integrarse a este, por tanto para funcionar hay que buscar tanto tiempos de ejecución como costes competitivos. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una forma de construir consciente, es perfectamente comparable con la alimentación, la construcción convencional es algo así como el fast food, un tablero de pladur es como una hamburguesa o pizza barata… mientras que nosotros estamos buscando una alimentación sana, equilibrada, bio… y sabemos que esto tiene un coste.

Por una parte por la especialización de la mano de obra, la disponibilidad de materiales controlados y de calidad y en muchos casos el aval y garantías técnicas y normativas de las prestaciones de estos.

Hay muchas historias por internet que muchas veces muestran la bioconstrucción como una construcción barata de supervivientes alternativos…

La biconstrucción, diseñada y ejecutada por profesionales, cumpliendo con las exigencias normativas legales y administrativas puede tener un coste más elevado que la construcción convencional, en estos momentos hablamos en España a partir de 1200-1400€/m2 de superficie construida.

Socios y colaboradores de la cooperativa Okambuva trabajando en una de sus edificaciones.

-En la actual situación en la que nos encontramos de emergencia climática, la bioconstrucción, ¿puede ser una solución para cubrir las necesidades de hábitat de la sociedad actual?

-Por una parte creo que tenemos que definir qué son las necesidades de hábitat de la sociedad actual, solamente en España hay cientos de miles de viviendas de nueva construcción vacías, o subutilizadas, lo mismo de edificaciones a rehabilitar o reconstruir… y despoblación y abandono de pueblos… por lo que aquí hay cuestiones políticas que resolver

Pero por supuesto que la bioconstrucción es absolutamente la propuesta desde la construcción, significa asumir la responsabilidad y buscar soluciones, sobre todo si tenemos en cuenta que la industria de la construcción es la principal contaminadora en la actualidad. Es una tendencia al alza y tiene que ser así…

-¿Existe mucha competencia?

-El mercado está naciendo, no podemos hablar aún de competencia clara. La competencia está apareciendo en un exceso de uso del término Bio (como en la alimentación) que crea confusión y falta de claridad, hay ya muchos fabricantes y profesionales que comienzan a usar indiscriminadamente términos de sostenibilidad, construcción ecológica… como herramienta de marketing y genera confusión, pero es un proceso natural.

Actualmente hay aun muy pocas empresas trabajando explícitamente y con fundamento en este campo, faltan profesionales, faltan sobre todo artesanos, constructores, paletas especializados, por eso es tan importante para nosotros la formación.

-Por último, preguntaros por vuestras perspectivas para este 2020, ¿cuántos proyectos tenéis previstos realizar? ¿Cuáles son vuestros planes para este año?

-Este año comienza con unos 6 proyectos de casa unfamiliar ya programados, varios en la Comunidad Valenciana, principalmente con nuestro sistema de prefabricación con paja. Tenemos, además, un programa denso de talleres de formación, incluyendo un ciclo formativo para la construcción profesional con paja en colaboración con otros países europeos y la séptima edición del Máster en bioconstrucción que ofrecemos en colaboración con la Universidad Nebrija de Madrid.

Esperamos que este año podamos realizar proyectos públicos que hagan visible la bioconstrucción y que nuestros productos y servicios tengan mayor demanda de técnicos y profesionales  de la construcción que busquen soluciones adaptadas a estos tiempos para una construcción sostenible.

También estamos trabajando en el reconocimiento oficial de la formación profesional  que ofrecemos para nuevos oficios para la construcción contemporánea contra el cambio climático.

Socios y colaboradores de Okambuva.

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