Aplicaciones prácticas del blockchain

Socio Broseta. Protector del Inversor
Bolsa de Valencia
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Indudablemente, el blockchain es una de las tecnologías que mayor interés ha despertado en los últimos años en la economía digital. Más allá de las criptomonedas, corporaciones en todo el mundo están analizando las posibles aplicaciones prácticas de la cadena de bloques que, al permitir registrar las transacciones por los múltiples participantes de la red, constituye uno de los sistemas más seguros para las operaciones de transacción digital.

Recientemente se ha publicado el Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre “La tecnología de cadena de bloques y de registros distribuidos: una infraestructura ideal para la economía social”, del que pueden extraerse algunos usos para las organizaciones de la economía social, con aplicaciones en sectores como la salud, las ONG, la educación, el sector agrícola o la participación pública:
> En el ámbito de las donaciones y recaudaciones de fondos, los donantes que financien ONG podrán seguir el flujo y destino de los recursos donados y las propias ONG podrán rendir cuentas sobre la aplicación de sus recursos.
> En el sector de la salud también cabe esperar aplicaciones muy relevantes, como la instalación de sistemas seguros de telemedicina y teleasistencia, que pueden tener una gran repercusión en la calidad de vida de las personas.
> La certificación de competencias educativas y formativas permitirá garantizar la seguridad de los títulos en formato digital, incluyendo la emisión de certificados digitales que actualicen de forma automática el currículo de trabajadores y estudiantes.
> En el sector agrícola, los productos serán plenamente trazables e identificables y se logrará evitar fraudes y falsificaciones.
> En materia de participación pública o de gobernanza asociativa, se podrán hacer seguras y rastreables las consultas a socios y operaciones de voto.
> En la producción cultural, podrá utilizarse para hacer más claros y seguros los derechos de propiedad intelectual y los derechos de autor, incluyendo contratos inteligentes en la transferencia de contenidos.


El blockchain constituye uno de los sistemas más seguros para las operaciones de transacción digital

Además de las aplicaciones en las organizaciones de la economía social, lógicamente cabe esperar increíbles avances en sectores tan diversos como los propios mercados de valores (donde el blockchain puede contribuir a dotar de mayor seguridad al registro y la liquidación de las operaciones bursátiles), el bancario y de pagos (por ejemplo en relación con las transferencias), el legal-societario (en relación con el registro de socios, de transacciones sobre acciones, votación en juntas generales), el inmobiliario (mejorando la seguridad del registro de los inmuebles), los seguros (en materia de prevención de fraude, mediante la transmisión sobre siniestros del asegurado entre compañías) o el almacenamiento de datos en general.

Todas estas aplicaciones generan grandes desafíos, entre los que el propio Comité Económico y Social Europeo apunta el enorme gasto energético que conlleva el registro simultáneo en múltiples servidores y dispositivos; en materia de tratamiento de datos personales y, en especial, en lo que se refiere al derecho al olvido, por cuanto no es posible modificar los datos registrados en la cadena de bloques; o, en fin, la dificultad de democratizar la red por el potencial acaparamiento de datos y redes en manos de unos pocos actores capaces de realizar grandes inversiones.

En todos los ámbitos (económico, empresarial, social, político, legal, cultural, educativo, ético…) tenemos la obligación de no dar la espalda a estos desafíos y contribuir a que la aplicación del blockchain tenga un desarrollo rápido y seguro.

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