Entrevista

Oldies: Héroes más de 40 años

Pepe Salvador y Vicente Fabuel llevan la tienda de discos Oldies más de 41 años, lo que la convierte en la más antigua de España gestionada por sus propios fundadores

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Pepe Salvador y Vicente Fabuel. | Foto: Vicente A. Jiménez

Nada más poner un pie en Oldies tuve el honor de estrechar la mano de “Cuco” Villanueva, guitarrista de Bruno y Los Rockeros. Me lo presentaron los dueños de la tienda, Pepe Salvador y Vicente Fabuel, mientras este le firmaba su recién editado libro Bruno Lomas. Tú me añorarás (Editorial Milenio). Les escuché hablar haciendo como que miraba discos y recordé que, allá por el 92, me compré el disco del plátano de The Velvet Underground & Nico cuando todavía era militante provinilo, maldiciendo mi estampa por no haber sabido resistir y, poco después, empezar a coleccionar posavasos, benévolamente conocidos como cd’s. Entre tanto, casi se me olvida que había venido a Oldies porque es la tienda de discos más antigua de España que todavía gestionan sus mismos fundadores.

– ¿Pero eso es seguro?

– Pepe Salvador (P.S.): Por poco, pero sí. En Barcelona cerró la tienda Castelló, que llevaba 88 años en activo. Según averiguamos por ahí, antes de Oldies, ahora ya no hay nadie.

– Vicente Fabuel (V.F.): En Madrid hay una que ha tenido ya no sé cuántos dueños, Escridiscos, y en Barcelona también hay otra de finales de los 70, Edison’s, que ha cambiado mucho de dueños, aunque creo que no de local.

– Oldies ha cumplido 41 años, ¿cómo arrancó la cosa?

– P.S.: Oldies nació en la calle Zapadores, en el verano del 78. Pillé un traspaso baratísimo de una librería, de 28.000 pesetas, y puse un par de cajoncitos con discos. Las ventas eran tan escasas que nos teníamos que reforzar yendo los domingos al Rastro.

– V.F.: Nos conocíamos desde hacía años, en la València underground en la que buscábamos almas gemelas. Nos gastábamos el dinero en los 4-5 discos interesantes que salían mensualmente.

– P.S.: De hecho, había citas de intercambio de discos.

– V.F.: Nos los grabábamos en cassettes, porque el hambre musical era muy, muy grande. Ya estábamos locos por estas cosas, desde luego. Encontrar a alguien con quien pudieras hablar sobre nombres que no eran los obvios era una alegría.

– Eráis como unos “happy few”…


 

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