Soluciones para envases monodosis y plásticos de un solo uso

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El plástico se ha convertido hoy en día en un material omnipresente en nuestra sociedad. Su elevada funcionalidad y su coste relativamente bajo hacen de este material una apuesta segura para muchas aplicaciones, por lo que su producción aumenta constantemente. De la misma manera, crece también la generación de residuos plásticos y su abandono en el medio ambiente.

Para intentar reducir el impacto que causa la mala gestión de los residuos plásticos se publicó el pasado junio la Directiva 904/2019, centrada especialmente en ciertos plásticos de un solo uso, con el objetivo fundamental de proteger el medio ambiente y la salud humana. Además de priorizar los productos reutilizables, sostenibles y no tóxicos y los sistemas de reutilización frente a los productos de un solo uso, esta directiva también define que se debe considerar como plástico de un solo uso.

En concreto, define los productos plásticos de un solo uso como “productos fabricados total o parcialmente con plástico y que no han sido concebidos, diseñados o introducidos en el mercado para completar, dentro de su período de vida, múltiples circuitos o rotaciones mediante su devolución a un productor para ser rellenados o reutilizados con el mismo fin para el que fueron concebidos”.

Ejemplos de dichos productos plásticos son los vasos para bebidas, recipientes para alimentos (destinados al consumo inmediato en el mismo recipiente y sin preparación posterior), bastoncillos de algodón, cubiertos, platos, pajitas, agitadores de bebidas, palitos destinados a sujetar e ir unidos a globos, recipientes para bebidas, envoltorios flexibles, bolsas ligeras, toallitas húmedas, globos, filtros de tabaco y productos de higiene femenina.

Entre las medidas más destacadas promovidas por esta directiva, se encuentran las siguientes:

– En 2021 se restringe la comercialización de bastoncillos de algodón, cubiertos, platos, pajitas, agitadores de bebidas, palitos destinados a sujetar e ir unidos a globos y los vasos y bebidas y recipientes alimentarios hechos de poliestireno expandido (EPS).
– En 2024 los recipientes para bebidas de hasta 3 litros deberán ir con las tapas y tapones unidos.
– En 2025 las botellas de PET deberán contener al menos el 25% de PET reciclado.
– En 2026 se deberá contemplar una reducción cuantitativa de los vasos para bebida y recipientes alimentarios, en comparación con datos de 2022.
– En 2030 las botellas de bebida deberán contener al menos el 30 % de material reciclado.

Aunque esta Directiva se centra en los productos comentados anteriormente, no tenemos que dejar de lado el desafío que suponen los envases monodosis para nuestros sistemas de clasificación y reciclado. Una vez el envase es depositado en el contenedor amarillo, la primera parada es la planta de selección, donde se clasifican en función del tipo de material y/o envase (PET, PEAD, envase metálico, etc.). Sin embargo, por su reducido tamaño (normalmente no superan los 20 mililitros o 20 gramos de capacidad), muchas veces no consiguen llegar a los recicladores, perdiéndose por el proceso y terminando en los vertederos. Algunas aplicaciones de envasado monodosis son polvos de bebida, productos farmacéuticos o envases para azúcar, especias y salsas.

De todos, el producto que puede resultar más problemático es la cápsula de café debido en gran medida a que los consumidores lo reciclan de manera incorrecta. Según la Ley de Residuos, las cápsulas de café no son consideradas como un envase y es que si alguna persona trata de vaciar el café y tirar la cápsula podrá comprobar que siempre quedan restos orgánicos, por lo que no deben tirarse al contenedor amarillo. Se calcula que cada minuto se tiran 13.500 cápsulas de aluminio y plástico al cubo de basura, lo que supone más de 7.000 millones de cápsulas en un año.

Por ello surge la necesidad de encontrar soluciones sostenibles para este tipo de productos. En el mercado ya existen soluciones novedosas para las cápsulas de plástico y aluminio basadas en la utilización de materiales biodegradables. Una de las alternativas que ya se está comercializando está basada en un poliéster biodegradable y compostable, junto con un papel reciclable que recubre la parte exterior de la cápsula y en la que, como adhesivo, se utiliza un material compostable.

De esta manera se consigue una buena conservación del café evitando su deterioro por efecto de la humedad, el oxígeno o la luz, pero no suficiente para eliminar el envase exterior (flowpack).
Por otro lado, la restricción de los plásticos de un solo uso para los cubiertos, platos, pajitas y agitadores de bebidas es otra de las grandes preocupaciones que supone esta directiva para las empresas productoras. Como alternativa, en el mercado ya se pueden encontrar vajillas de un solo uso totalmente reciclables, fabricadas en base papel mediante la tecnología de pulpa moldeada utilizando aditivos biodegradables y de origen renovable.

Otra tendencia son los productos de menaje desechables fabricados a partir de salvado de trigo. Existen ejemplos novedosos en los que se aplica una tecnología de compresión para obtener platos desechables a partir del salvado de trigo sin utilizar ninguna mezcla con bioplásticos y que, además, están diseñados para resistir las altas temperaturas de los platos de comida caliente, alimentos grasos y líquidos, entre otros.

En el sector de los vasos desechables, se pueden encontrar alternativas como, por ejemplo, vasos de papel recubierto con BioPBS, un bioplástico que, además de ser biodegradable y compostable, proviene de materias primas renovables y tiene una elevada resistencia térmica.

Con todo, y pesar de estos avances, aún queda un largo camino por recorrer en el desarrollo de alternativas a los plásticos de un solo uso y a los envases monodosis para cumplir con los volúmenes que demandan todos los sectores consumidores de monousos. Desde el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene), y en línea con los objetivos europeos, apostamos por apoyar a las empresas en este cambio hacia un futuro sostenible y lleno de oportunidades prometedoras para el sector de los envases colaborando con el desarrollo de materiales biodegradables y compostables que cumplan con los requerimientos de uso para cada aplicación y que además supongan una reducción del impacto medioambiental en su gestión final.

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