Cuando llegar a fin de mes se convierte en una carrera de obstáculos
Elena Sánchez Calvo, Presidenta en Casa Caridad Valencia
En un pueblo del interior, hace muchos, años, en la época en la que las familias comían lo que cultivaban, pescaban o cazaban, vivía un pescador, en la casa más pequeña y pobre del lugar. Todos los días iba al río a intentar traer alguna pieza con la que alimentar a sus ocho hijos. Como él, había cientos de pescadores en el pueblo y solo los más expertos eran capaces de encontrar algún ejemplar que llevarse a casa, pero no siempre lo conseguían. El pescador de la historia no era muy experto y su familia estaba empezando a pasar hambre.
Un día decidieron cambiar las cosas. Les quedaban tres monedas de plata de sus ahorros y pensaron que la solución pasaba por encontrar un sitio nuevo donde pescar. A cambio de una moneda, un pescador ya retirado les guió a un sitio especial que pocos conocían. Estaba muy apartado, una laguna rodeada de árboles y arbustos, donde el viento no paraba de azotar. El pescador lo intentó, pero no fue capaz de llevar pescado a casa.
Concluyeron que al pescador de nuestra historia le faltaba pericia en la pesca. Destinaron la segunda moneda a que uno de los pescadores más ancianos le explicara todo lo que sabía de este antiguo arte. Esta vez también le acompañó su hijo mayor.
Durante varios días consiguieron alguna pieza, pero no era suficiente. Observando a los otros pescadores, se dieron cuenta que todos tenían una caña más larga y flexible que la suya. Llegaron a la conclusión de que debían destinar la última moneda a comprar una caña nueva, pero de nuevo fallaron. Ni la mejor de las cañas, ni el mejor de los conocimientos en pesca adquiridos en unos pocos días, ni el mejor de los sitios donde pescar, parecía que pudieran resolver su problema. Y el hambre acuciaba.
Un día, desesperados y ya sin monedas, decidieron escucharse unos a otros y uno de los hijos más pequeños dijo: “¿Por qué no buscamos otra manera de pescar? Nosotros sabemos hacer muchas cosas, seguro que se nos ocurre algo distinto para conseguir traer peces a casa”.
Entre todos idearon nuevos sistemas para pescar: un arco disparado al árbol más cercano para dejar caer el sedal, una cesta de mimbre trenzado para atrapar peces, incluso crearon un sistema de pesca con red trenzada cosiendo hilos, etc. Y así sí lo consiguieron.
Y un día, riendo y disfrutando de una buena comida, alguien dijo. “Y ahora que sabemos pescar de muchas formas diferentes, ¿por qué no nos dedicamos a ayudar a otros a coger peces?” Dicho y hecho: se pusieron a ello y dejaron de pescar. Y desde entonces, se dedicaron a ayudar a otros a pescar a cambio de comida, de ropas, incluso a cambio de que entre varios del lugar les ayudaran a construir una casa más grande, donde nunca más pasaron hambre.
Esta es una historia de innovación, de aprendizaje, de escasos recursos, sí, pero de creatividad puesta al servicio de la generación de soluciones para resolver problemas; el mismo problema, resuelto con nuevas soluciones.
También es una gran historia de cambio, logrado desde la esencia misma de donde se pueden producir todos los cambios. Desde el talento que cada uno puede poner a disposición del objetivo común. Y, sobre todo, es una historia de transformación. De transformación de la forma e incluso del fondo. De transformación del modelo de negocio.
Nosotros, en Equipo Humano, como muchas empresas, también somos una familia que, con mucha humildad y esfuerzo, se crece en las dificultades. Y que innova como quien respira. Pensamos que igual que nosotros, cada empresa puede trazar su historia, y puede ser una historia de adaptación y transformación de su modelo de negocio.
Concebimos esa transformación con un modelo en el que el Cliente está en el centro y se trabaja sobre 8 conceptos.
Elena Sánchez Calvo, Presidenta en Casa Caridad Valencia
José Durá, Director General en Grupo BdB
David García Arrate, Senior Project Manager en Euro-Funding
Fernando Gómez Hermoso, Technical Manager - European Funds en Euro-Funding