Entrevista

Eduardo Guillot: “Los festivales de cine no pueden ser catálogos de Netflix”

El director de programación de la Mostra de València nos ofrece un recorrido por su contenido y analiza las claves de la 34ª edición, que empieza el día 24

Eduardo Guillot. | Foto: Tania Castro

Con la presentación el pasado lunes de las doce películas procedentes de más de diez países que competirán en la Sección Oficial de la 34ª edición de Mostra de València – Cinema del Mediterrani, el festival ya se acerca a sus días de pleno apogeo. Tras seis largos años de ausencia, la Mostra regresó el año pasado con el objetivo principal de retomar las señas de identidad que lo convirtieron en un certamen de prestigio en los años 80 y 90.

Nombrado director de programación en abril de 2018, el escritor y crítico Eduardo Guillot logró reunir en la pasada edición 87 títulos para las diferentes secciones partiendo de cero; a su fin, se estimó una asistencia de más de 9.000 espectadores. A partir del próximo 24 de octubre, las salas de los Cines Babel y La Filmoteca comenzarán a proyectar las más de cien películas que la organización, tras un año entero de gestión, ha traído a València, a la vez que se ha movido por certámenes de distintos países para dar a conocer que La Mostra, de nuevo, ha vuelto al circuito. Guillot nos ofrece un panorámica de lo que ha supuesto este año y de las diferentes temáticas que aborda la nueva edición.

-¿Qué diferencias has notado entre la gestión de la Mostra de 2018 y la de 2019? En 2018 hubo mucho menos tiempo de preparación pero ya venía respaldada por la buena noticia que suponía su retorno; ahora, ¿qué expectativas manejas?

-La diferencia más importante es la disponibilidad de tiempo, y eso se ha notado en el acceso que hemos tenido este año a las películas que se han producido en el contexto mediterráneo, en cómo hemos podido visitar festivales internacionales para buscar películas y así posicionar La Mostra a nivel internacional, que es uno de nuestros objetivos más importantes. Y sobre todo, ha tenido su reflejo en un crecimiento que creo que es sostenible pero al mismo tiempo ambicioso. Por ejemplo, el año pasado tuvimos once películas en Sección Oficial y este año doce, tuvimos diez en Informativa y este año quince; un total de 87 el año pasado, y este 108. Creo que estos son nuestros límites, son las cifras en las que nos podemos mover en estos momentos.

El regreso de La Mostra ha sido muy bien acogido a nivel internacional y ha habido festivales que nos han invitado a eventos relacionados con el cine mediterráneo, como el festival Manarat de Túnez. De otros lugares nos han llamado para participar en el jurado, y hemos visitado otros festivales porque considerábamos que eran un buen caladero de títulos para buscar películas de interés.

-¿Crees que La Mostra está en camino de convertirse en el principal festival del mediterráneo?

-No sé en qué se va a convertir, lo que sé es que en estos momentos, en España, es el único festival que ofrece este tipo de películas. Nuestra idea es, como dijimos el año pasado, que La Mostra vuelva a ocupar el lugar que le corresponde en el contexto internacional, en la época en que era un festival plenamente consolidado con contenidos mediterráneos. Esos contenidos fueron derivando hacia otros terrenos y fue perdiendo presencia. Pero no podemos hacer en año y medio lo que nos costó hacer dos décadas.

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Los Miserables, de Ladj Ly. | E3

-Revisando la extensa programación, desde luego el festival ofrece de todo. La amplia Sección Informativa de 15 películas incluye grandes éxitos como Los miserables, de Ladj Ly, premiada en Cannes. ¿Cuál es la finalidad de esta sección?

-La Sección Informativa es como una prolongación de la Sección Oficial, que está compuesta por estrenos a competición. En la Informativa ampliamos esa panorámica sobre el cine mediterráneo con dos tipos de producciones. Por un lado, películas que aunque también son estreno en España no entran a competición, y una serie de películas que han pasado por otros festivales como es el caso de la francesa Los miserables o La verité. Es una política que ya iniciamos el año pasado. Los miserables es el Premio del Jurado del Festival de Cannes, como el año pasado la libanesa Cafarnaún. Mientras podamos tener películas de prestigio que sean del ámbito mediterráneo, pelearemos por tenerlas porque, además, sabemos que el público las recibe siempre con interés.

-Personalmente, me gusta mucho la apuesta por el filósofo situacionista Guy Debord. No sabía que había hecho cine, o algo parecido. Como dice el director Olivier Assayas en el texto que habéis publicado en la web de la Mostra, quizá al propio Debord no le haría mucha gracia que se revisase su faceta cinematográfica…¿Cómo se os ocurrió incluir esta figura tan controvertida en la programación?

-Creemos que los festivales de cine no pueden ser catálogos de Netflix ni Filmin. Nos parece que la función de un festival es poner al servicio del público otro tipo de material que no es habitual que se pueda exhibir y que nosotros reivindicamos. Este año se ha restaurado toda la filmografía de Debord, tres cortos y tres largos, en un momento en que sus afirmaciones sobre la sociedad del espectáculo están más vigentes que nunca. Además, al ciclo le acompaña una jornada académica que se celebrará en la Universitat de València y un libro colectivo que publicaremos con Tirant Lo Blanch, todo coordinado por Manuel de la Fuente, profesor de Comunicación Audiovisual de la UV.

Además, no entendemos un festival de cine sin debate. Por eso, también intentamos que todas las películas de la Sección Oficial tengan representantes en València que puedan hablar de la película y charlar con el público. Y también por eso hemos hecho el esfuerzo de traer a directoras egipcias para que puedan explicar en València cuál es la situación del cine egipcio relacionado con las mujeres en estos momentos.

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In girum imus nocte et consumimur igni (1978), Guy Debord. | E3

-¿Es tan alucinante como parece que las mujeres puedan dirigir películas en Egipto? Al margen de cómo hayan salido las películas, ya suena a auténtica hazaña.

-Hemos conseguido reunir a cinco directoras de cine egipcias, pero hay más, alguna no ha podido venir precisamente porque está rodando y allí ya es muy complicado conseguir rodar como para poder aplazar fechas. Estamos especialmente orgullosos de ese ciclo y de la mesa redonda que se va a celebrar porque sabemos que no es fácil, tanto para ellas rodar como para un festival español poder tenerlas aquí. Además, son películas que no vamos a encontrar en otro sitio que no sea La Mostra.

-Más: cine palestino. Recientemente, has estado por allí, has sondeado el ambiente y has visto cosas que te han dejado impresionado. ¿Cómo es posible que se pueda hacer cine en esas condiciones?

-Es complicado. Precisamente por eso ya el año pasado decidimos que nuestra obligación era dar visibilidad a lo que se está haciendo allí. Hicimos un ciclo de ficción palestina contemporánea, y en esta edición hemos colaborado con Filmlab Palestine, a través de un programa de cortos que incluyen algunos premiados en Cannes o en Toronto. El ciclo da una idea de los cineastas emergentes de Palestina, ya que todos ellos todavía están en la fase del cortometraje.

Además, en la Sección Informativa pasamos Mafak, uno de los dos largometrajes que se han producido allí este año. También contamos con Muayad Alayan en el jurado, el director de Los informes sobre Sarah y Saleem (2018), que se estrenó hace muy poco comercialmente en España, lo cual nos alegra mucho. Estrenamos también a nivel mundial un mediometraje documental de producción valenciana llamado Jalas, sobre tres chicas adolescentes de Cisjordania, Jerusalén y Haifa, que muestra cómo es su día a día en cada uno de esos territorios.

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Eduardo Guillot (cuarto por la izquierda) en el festival Manarat de Túnez el pasado mes de julio. | E3

-¿Conoces directamente las peripecias de estos directores, con qué tipo de trabas se encuentran por el camino?

-Son las trabas que tiene todo el mundo que trabaja desde la independencia más las de cada país. Es importante saber que en Egipto, en estos momentos, no hay ayudas institucionales al cine, lo que significa que los productores solamente arriesgan su dinero para hacer películas que saben que van a ser taquilleras. Una película que plantee cuestiones más relacionadas con el cine de autor además de encontrarse con el problema de conseguir más financiación, se enfrenta a una censura muy férrea, y si los comités de censura no aprueban el guion no se permite rodar. Después, con la película una vez rodada, tiene que pasar por esa misma oficina para que comprueben que se ajusta al guion que se aprobó. Son cosas que aquí nos suenan lejanísimas, porque los tiempos de la censura ya pasaron y las instituciones muestran sensibilidad hacia el cine y convocan ayudas, pero hay países de nuestro entorno cercano que todavía tienen estos problemas, y creemos que es bueno que se sepa. Tenemos una película, Chaos, disorder, de la directora Harag W’ Marag, cuyo guion fue presentado a la comisión de censura durante cuatro años, antes de ser aprobado.

-¿Y el resultado es bueno, a pesar de todo?

-Es bueno, posiblemente no es el del primer guion que se presentó, pero al final, de lo que se trata es de hacer las películas, y por eso nos parece tan importante el trabajo que están haciendo estas mujeres.

-Dos Palmeras de Honor: Una para Ferzan Ozpetek, que al grueso del público le sigue sonando como el director de Hammam, el baño turco, pero del que se van a proyectar otras películas que no son tan conocidas. ¿Te gustaría destacar algunas?

-Me gustaría destacar que tanto en el caso de Ozpetek como en el de Liliana Cavani, vamos a proyectar sus filmografías completas, lo cual quiere decir que películas que ni siquiera llegaron a España en su momento se van a poder ver en València. También me parece importante que los dos vengan no sólo para recoger el premio sino para tener un encuentro con el público a través de una master class donde van a explicar las claves de su cine y a contestar a sus preguntas. En el caso de Ozpetek, curiosamente, cuando hemos compartido en redes informaciones sobre el ciclo hemos tenido una respuesta masiva desde Italia, porque allí su cine tiene un impacto brutal. Pero en España es un director al que todavía tenemos que redescubrir, aunque Hammam fuera una peli que funcionó muy bien, como también lo hizo El hada ignorante.

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La directora italiana Liliana Cavani. | Foto: Mario Tursi

-Has mencionado a Liliana Cavani, un nombre que ya tiene resonancias míticas en lo que se refiere al cine rompedor, revolucionario o, como se decía antes, subversivo. Supongo que estaréis muy contentos de poder contar con su presencia.

-La verdad es que sí, porque nos parece una figura de grandísima relevancia. Ahora empezamos a normalizar el hecho de que las mujeres accedan a la dirección. En los festivales se habla de cuotas de un 50% que ya estamos a punto de cumplir. Pero si pensamos en la segunda mitad de los años 60, cuando Liliana Cavani empezó, no era tan habitual que una mujer dirigiera. Y mucho menos habitual que una mujer que dirigiera hiciera lo que le viniera en gana, como ha sido su caso siempre. Ha ido contra viento y marea, ha trabajado cuestiones siempre polémicas y, evidentemente, el ejemplo más claro es El portero de noche, su película más famosa, pero no es la única. Todas sus películas son muy controvertidas, en las que ella muestra su personalidad a través de las imágenes de su cine. Además está deseosa de venir a València. Me gusta pensar que estamos cubriendo un vacío que existía en La Mostra: en 34 ediciones, Liliana Cavani ya debería haber venido. Como eso no había sucedido, estamos orgullosísimos de tenerla este año.

-¿Te has preocupado especialmente por que la figura de la mujer adquiera una mayor presencia en esta edición? Desde fuera puede dar esa sensación.

-Es algo que teníamos claro desde el año pasado también. Entonces, de cinco miembros del jurado, cuatro eran mujeres, en las secciones Oficial y Formativa había, si no recuerdo mal, un 40% de mujeres…Decidimos que teníamos que contribuir a que la figura de la mujer en el ámbito cinematográfico se normalice, y que se normalice es que se haga visible, evidentemente. Lo ideal sería que su presencia fuera tan relevante como la del hombre. Evidentemente, en el ciclo dirigido a la comedia italiana de los años 50, todas las películas están dirigidas por hombres, pero según nos acercamos al cine más contemporáneo nos preocupamos de que la figura de la mujer tenga la importancia que merece, y que se corresponda con su presencia en la sociedad.

Para terminar, hay una cosa que me parece muy curiosa de vuestro trabajo. Que esteis todo el año “picando piedra” y que, al final, la suerte se eche en pocos días, algo más de una semana. ¿Con qué sensaciones te quedarías tranquilo el día 4 de noviembre? ¿Gracias a qué pensarías “vale, lo estamos haciendo bien y vamos a salir adelante”?

-Creo que el año pasado tuvimos un regalo enorme, que fue la respuesta del público. Era una incógnita total qué podía pasar con el regreso de La Mostra después de tantos años, y de cómo ha cambiado el mapa de los festivales. Me gustaría seguir consolidando esta apuesta. Por ejemplo, hemos dado el paso, que nos parecía fundamental, de tener publicaciones. Esa es otra de las cosas que también se hacen a lo largo del año. Por un lado el dedicado a Toni Canet, y un libro colectivo sobre Guy Debord, para así tener algo que permanezca.

Hace poco, el director del Festival de Sitges dijo que un festival es lo que queda al final de todo lo que has intentado hacer durante un año y no has conseguido. Por eso me gustaría que los contactos que llevamos haciendo desde el año pasado, que han seguido este y que no han fructificado, lo hicieran el año que viene. Pensamos que este trabajo es de largo recorrido.

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