Las figuras regresarán a la Comunitat para ser exhibidas en Alicante

El Jardín Autómata de la alicantina Olga Diego se exhibe en la UNESCO

Con el apoyo de la Representación Permanente de España ante la UNESCO la exposición se muestra en el entorno de La Torre Eiffel hasta el 19 de septiembre

"Jardín Autómata", de Olga Diego. | E3

Las esculturas inflables con las que la artista alicantina, Olga Diego, recreó un jardín de las delicias en el Centre del Carme de València, bajo el título Jardín Autómata, se exhiben hasta el 19 de septiembre, en la sede de la UNESCO en París, de la mano del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana (CMCV). Es la primera exposición que se organiza en colaboración entre la Generalitat Valenciana y la UNESCO, a través de la Representación Permanente de España. A la inauguración  han asistido 42 embajadores y 8 adjuntos de 40 países diferentes.

Jardín Autómata es una gigantesca instalación formada por 60 esculturas inflable-electrónicas inspiradas en los hermosos, extravagantes y sugerentes personajes de El Bosco. En ella, seres humanos desnudos disfrutan, junto con animales de todas las especies, de un mundo de placer sin límites. Un mundo sugerente donde también encontramos hermosas aves, peces y frutos exóticos. Estos elementos convierten la instalación en un laberinto de grandes cuerpos traslúcidos.

Olga Diego ha reconocido que “es una oportunidad mostrar este trabajo en el Hall Ségur de la UNESCO, un lugar de trabajo situado muy cerca de Le Tour Eiffel, que está despertando mucha expectación”. Ha explicado que “la instalación presenta algunas variaciones con respecto a su exposición en el Centre del Carme. Aquí se muestra la otra cara de ‘Jardín Autómata’ como las dos caras de la luna, la oscura es la que vimos en València y Taipei y la cara blanca, en París”. Ayudada por la luz natural de la estancia, la artista ha creado un nuevo juego de luces que permite apreciar mejor el volumen y la piel de las piezas. Un espacio amplio y diáfano permite a las figuras respirar e interactuar con el público.

Las figuras están suspendidas en el espacio de la sala en una composición aérea y en continuo movimiento, mientras otros inflables se encuentran posados en el suelo recreando escenas más terrenales y libidinosas. En esos cuerpos traslúcidos, sus motores insuflan aire en su interior, marcando con sus ritmos una indescifrable sinfonía eléctrica. Luces led terminan de conformar los cuerpos y una lluvia de cables y circuitos electrónicos se descuelgan desde las figuras hasta posarse en el suelo de la sala.

Olga Diego

| E3

Olga Diego explica que “detrás de la obra de El Bosco, que tan atractiva nos resulta hoy, encontramos una crítica al pecado. Convertidos en una sociedad capitalista incapaz de modular un respeto por el medio ambiente, sufrimos de un derroche desmedido, y es en esa lujuria consumista donde mostramos nuestro inmenso pecado, el plástico”.

Al acto ha asistido la secretaria autonómica de Cultura i Esport, Raquel Tamarit, quien ha destacado el carácter inspirador y sugerente de la obra de Olga Diego, “comprometido con la preservación de nuestro entorno, que entronca con las políticas medioambientales desarrolladas por el Gobierno valenciano” y ha recordado “el posicionamiento de la Generalitat Valenciana con su declaración de emergencia climática del pasado 6 de septiembre”.

Por otra parte la secretaria autonómica ha recordado el apoyo a la proyección internacional que se está dando desde el CMCV y desde la Conselleria  “para que artistas de nuestra Comunitat puedan desarrollar su trabajo en otros contextos y en contacto con otros creadores, como en el caso de nuestro programa, Cultura Resident, generando nuevas oportunidades y contribuyendo al dinamismo de la creación actual”.

El embajador delegado permanente de España ante la UNESCO, Juan Andrés Perelló ha señalado que “la UNESCO tiene el encargo de crear un estado de conciencia medioambiental desde la cultura, el arte y la educación y en este sentido el arte de vanguardia encaja perfectamente en este propósito. Esta muestra es una de las más llamativas de las que hemos apoyado desde la Delegación al combinar la tecnología con la denuncia a la contaminación con ese mensaje tan claro, haciendo una analogía con la obra de El Bosco, donde el pecado actualmente es el plástico”.

Por su parte el director del CMCV, José Luis Pérez Pont, ha manifestado que desde la institución cultural “buscamos establecer puentes de visibilización de la creación artística valenciana fuera de nuestras fronteras y, en este sentido, exponer en la sede de la UNESCO, es una estrategia de promoción muy intensa puesto que por aquí hoy van a pasar 194 países a través de sus embajadas, además de las actividades culturales que se van a realizar”.

Pérez Pont ha señalado que “Olga Diego es una de las artistas de nuestra Comunitat más internacionales” y ha añadido que “trabaja tensando los límites entre lo artístico y lo físico mostrándonos otra dimensión del arte a través de la tecnología”.

Tras su exposición en París, Jardín Autómata regresará a la Comunitat Valenciana para mostrarse en la Lonja del Pescado de Alicante.

 

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