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Alertan de los exigentes cupos que se plantean, que obligaría a centros a cerrar

El proyecto de reserva marina en Serra Gelada pone en jaque a los buceadores

Los centros de buceo tratan de negociar con la Generalitat las restricciones propuestas para la zona protegida de interés pesquero de Benidorm y Altea

Buceadores en la zona de Serra Gelada.

La drástica reducción de los cupos de buceadores en la zona protegida de Serra Gelada propuesta por la Generalitat podría obligar a cerrar a los centros de buceo que operan en la zona. Así lo señalan desde la Asociación de Centros de Buceo de la Comunidad Valenciana (ACBCV), donde consideran que el actual borrador de la orden por la que se establecen nuevas normas y medidas para el espacio marino “no es coherente ni lógico” y no tiene en cuenta las consideraciones necesarias referentes al buceo.

La conselleria de Transición Ecológica, a través de la dirección general de Pesca, está manteniendo reuniones con las asociaciones, clubes y empresas del sector náutico para tratar de encontrar una solución negociada a la situación, en colaboración también con el Instituto de Ecología de Litoral. A la vez, los clubes de buceo están intentando convencer a las autoridades competentes para llegar a un consenso que satisfaga a todos.

Sin embargo, el actual proyecto de regulación y control de la zona protegida de interés pesquero de Serra Gelada propone recortar el límite de buceadores hasta las 15 personas por día en el caso de las zonas de protección integral y hasta los 30 al día en el resto de las zonas de interés pesquero. Según afirman desde ACBCV, “se nota que el documento no ha sido redactado por técnicos conocedores del ámbito del buceo” ni “del sector marino y subacuático en general”.

Reclamaciones de los centros de buceo

La asociación pide una mayor permisividad y, en concreto, considera que es compatible la protección de la zona con ampliar el número de inmersiones hasta 30 buceadores por día en cada boya y que haya al menos seis puntos de inmersión.

No obstante, coinciden con la Conselleria de Transición Ecológica en la necesidad de erradicar la masificación y proponen la creación de una oficina de centros de buceo gestionada por ellos mismos que distribuya las rotaciones en las zonas de buceo para que no se acumulen las embarcaciones en los puntos más pretendidos.

Actualmente se pueden llegar a concentrar hasta ocho  naves en un mismo punto con una media de 10 buceadores por embarcación, lo que hace a estas zonas más vulnerables a la degradación. Los anclajes de estas embarcaciones dañan el fondo marino especialmente en estos puntos de acumulación.“Esto es una barbaridad. También estamos en contra de eso y queremos que se regule”, señalan en ACBCV, y añaden que “están a favor de una reserva bien planteada”.

Al mismo tiempo, la entidad defiende la creación de una reserva que permita que haya más vida subacuática, pero también que potencie las actividades turísticas en el mar. En cambio, rechazan las cuotas de “solo 10 buceadores al día en los puntos más interesantes para el buceo”. “Es una ruina para nosotros. Nos condenan a cerrar”, lamentan. Consideran ínfima esta cantidad teniendo en cuenta que en Benidorm hay un millón de personas en verano.

La asociación no se opone a que haya unas restricciones y limitaciones y, de hecho, las necesitan para “cerrarles la puerta a los piratas, los que trabajan sin estar dados de alta, sin tener a la gente asegurada, sin tener los seguros en orden…”. Pero aunque admiten la imposición de normas, piden que“los cupos sean lógicos”. 

En Benidorm conviven dos centros de buceo, en Altea hay tres y La Vila Joiosa alberga otro más. Todos ejercen su actividad en Serra Gelada, donde también acuden buceadores y empresas de buceo de otros municipios costeros como Campello, Calpe o Moraira. De aprobarse la orden en su versión actual, las seis escuelas, junto a los buceadores particulares que frecuentan la zona, tendrían que repartirse los cupos, teniendo acceso a una cantidad de inmersiones mínima.

Por ello, la asociación le ha remitido a la Conselleria un documento con las peticiones y reclamaciones requeridas para poder seguir ejerciendo su actividad. Piden que se les deje trabajar en mejores condiciones que las que implica el actual proyecto en trámite.

El problema de la ubicación de las boyas

La Generalitat ha colocado boyas provisionales en la zona que marcarían los puntos donde pueden amarrarse las embarcaciones alrededor de la isla de Benidorm. Sin embargo, desde la ACBCV apuntan que la ubicación de estas boyas no tiene sentido para el buceador, pues se sitúan a 300 metros de la isla, donde hay grandes profundidades y el interés para el buceo es nulo.

Por este motivo, en caso de que salga adelante la constitución de la reserva, piden que se les pregunte dónde es lógico que se coloquen las boyas para buceo, ya que las titulaciones de la mayoría de la gente que practica el buceo solo habilitan para profundidades de 20 metros como máximo. Mientras tanto, el Parque Natural de Sierra Helada ha autorizado a los centros a que buceen en las zonas con esta profundidad, con sus propias boyas.

Afectados

Una de las responsables de uno de los centros de buceo de la zona asegura que el proyecto actual para la conversión del parque natural en reserva marina “no es coherente en muchas cuestiones, especialmente en la gestión de los cupos y normas para los buceadores”. “No tiene en cuenta las mejoras que se han venido produciendo en la práctica del buceo desde hace 15 años”, afirma.

El instructora de buceo indica que los cupos planteados podrían reducir tanto la actividad de los centros que les obligara a hacer las maletas y trasladarse a otro sitio. “Yo tengo mi familia y mi casa aquí y llevo toda la vida viviendo de esto. Nosotros damos de comer a ocho familias. Si se restringe el buceo, ¿cómo se va a ganar la vida esta gente y adónde va a tener que ir? En la Comunitat Valenciana no hay otra posibilidad de buceo”, alerta.

Asimismo, apunta que “hoy en día el buceador es el cuidador del mar y no se necesitan casi limpiezas de mar porque día a día los buceadores lo limpian y tienen muy interiorizado el ecologismo” y también precisa que “son los propios buceadores los que han impulsado los amarres ecológicos y evitan tirar el ancla”.

“No se le presta la atención suficiente a los centros de buceo a pesar de estar incluidos en las listas de empresas de Turismo Activo”, apunta el delegado de ACBCV. “Este tipo de turismo deja dinero, no es el turismo de alpargata, sombrilla y playa”, sostiene. Según los datos de Turespaña de los que dispone la asociación, el buceador que viene a las costas se deja el 40% en los centros de buceo y el 60% en las localidades donde está.

Un conflicto complejo

Los buceadores no son los únicos que se sienten amenazados por las implicaciones que podría tener la nueva normativa. Otros colectivos como los pescadores profesionales y recreativos, los clubes náuticos o las empresas de motos de agua también exigen una revisión del proyecto para que se elimine la restricción o prohibición sobre ciertas actividades, como la pesca profesional, la de recreo, el uso de embarcaciones motorizadas o la reducción de la velocidad máxima permitida.

En junio, el Club Náutico de Altea celebró un foro de debate en el que se convocó a las distintas entidades del sector para poner en común las necesidades e intereses de todos los implicados. De esa discusión surgió un documento de exigencias mínimas que todas las entidades están de acuerdo en solicitar al gobierno autonómico.

En este aspecto, los centros de buceo se muestran parcialmente de acuerdo con los clubes náuticos. “Apoyamos la pesca deportiva, pero no la pesca de depredación”, apuntan, mientras que sí que aceptan una pesca recreativa que cumpla con unas licencias, unos límites de capturas y de tamaño de las mismas, y unas restricciones en cuanto a días.

La iniciativa para convertir la zona en reserva marina también puede ocasionar un choque de competencias entre el Parc Natural de Serra Gelada y la propia reserva marina a la hora de regir legislativamente sobre los espacios que se solaparían.

El proyecto se encuentra en una fase de consultas con las diferentes entidades que conforman el sector náutico de la zona en el que la Conselleria está recabando el sentir y las reivindicaciones de los involucrados, pero todavía no se ha pronunciado sobre cuál será el siguiente paso. En principio, habrá que esperar a que se apruebe el anteproyecto de ley para que se abra oficialmente un periodo de alegaciones.

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