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Próximo director del Museo de Bellas Artes de València

C. Reyero: “Un museo es un pensamiento colectivo de una ciudad, un acuerdo social”

Su proyecto se centra en la necesidad de adaptar los museos históricos al siglo XXI y buscar fórmulas para acercar el museo a las generaciones más jóvenes

El próximo director del Museo de Bellas Artes, Carlos Reyero, junto a la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, en la presentación que tuvo lugar ayer. | E3

“Es un momento de gran satisfacción. Que sea catedrático de Historia del Arte es una alegría muy grande para el museo”.  La directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, presentó así ayer a la prensa a Carlos Reyero, el candidato elegido para la dirección del Museo de Bellas Artes de València por la comisión de personas expertas creada siguiendo el Código de Buenas Prácticas en la Cultura Valenciana, pero adaptado en este caso a la realidad museística, ya que se abrió a candidaturas presentadas por personal docente. El puesto estaba vacante desde 2015, y fue ocupado por José I. Casar Pinazo y Margarita Vila de forma interina.

Carlos Reyero Hermosilla (Santander, 1957) es catedrático en la Universidad Autónoma de Madrid. De 2010 a 2015 lo fue en la Universitat Pompeu Fabra. Es especialista en artes visuales (siglos XVIII-principios XX) y autor de casi 300 trabajos de investigación publicados en revistas, libros, actos de congresos y catálogos. Ha sido comisario y asesor científico de diferentes exposiciones y ha impartido numerosos cursos especializados y conferencias en instituciones educativas, centros culturales y museos. Asimismo, es académico de la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi de Barcelona (2011) y de la Academia de la Historia de Madrid (2012).

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Carlos Reyero. | Foto: EFE / Kai Försterling

Su nombramiento despertó inicialmente algunos recelos por la aparente ausencia en su curriculum de vinculación con el arte valenciano. Sin embargo, declaró que el Museo de BB.AA. “es un museo de referencia dentro de la pintura valenciana, una escuela que como todo el mundo conoce tiene una continuidad histórica ininterrumpida desde la Edad Media hasta nuestros días, cosa que no ocurre con ninguna otra escuela del estado español, donde no hay pintores de la misma categoría en todos los momentos de la Historia”.

De tal modo, señaló como uno de sus principales objetivos convertir al San Pío V en “un centro de investigación de la pintura valenciana: que quien quiera saber de pintura valenciana, sea valenciano o no, tenga que venir aquí”. Sobre la preparación de su proyecto, indicó que “pretendí no ser adanista. Uno que llega a un museo no puede pretender que todo empiece con él o que todo empiece a hacerse de forma diferente. Un museo es un canon; es un pensamiento colectivo de una ciudad, un acuerdo social”.

Y desde luego, Carlos Reyero es muy consciente de que, por encima de esta viga maestra de la investigación histórica-artística sobre la que asienta su proyecto, “un museo se justifica por la asistencia de público”.  Por tanto, “se trata es de que sea un centro cultural que llegue a mucha gente”. Que, aunque estemos en el Siglo XXI, “se comprenda que ver un cuadro en un museo no es lo mismo que verlo en la pantalla de un móvil. Hacer comprender que un cuadro, o un objeto artístico al lado de otros construye un discurso que sólo se puede vivir presencialmente”. Directamente, el próximo director manifestó que “estoy muy obsesionado con lo presencial en un mundo cada vez más virtual”.

Es obvio que este punto de vista refleja su preocupación por el público joven. “En los museos se ven cada vez más turistas y ancianos. Los jóvenes parece que ven el museo histórico como una cosa de otro tiempo. Habría que hacer labor de concienciación en universidades y colegios”. Además, Reyero entiende que al público en general “sólo se le puede atraer a través de las exposiciones. Quien visita el museo, piensa que ya ha visto el museo. Es decir, existe la percepción de que el museo no es una visión cambiante, sino que ‘yo ya estuve en ese museo y ya sé lo que hay’”.

Para afrontar este reto -primordial- anunció que “tengo algunas ideas sobre exposiciones que pueden renovar los fondos, basadas en lo que se hace en estos momentos en otros lugares de Europa y de España”.

No tuvo ningún problema en reconocer que “en este museo hay una larga tradición de cierto tipo de exposiciones que me parecen valiosas. Las exposiciones clásicas, monográficas, sobre un artista, son también una referencia investigadora”, para posteriormente insinuar cuáles pueden ser las líneas de actuación que alejen su gestión del calificativo de “continuista”: “Si nos fijamos bien, muchos de los problemas del arte contemporáneo ya están en el pasado: de identidad cultural o sexual, de violencia, de depresión…Se pueden utilizar los fondos para ayudar a pensar como pensaría un artista contemporáneo cuando hacía una obra”.

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| Foto: EFE Kai Försterling

También señaló como ejemplo la posibilidad de “hacer exposiciones sobre lecturas contextualizadas de un momento histórico; es decir, una obra que ya conocemos, vista en otro contexto, puede crear algún tipo de debate…El pensamiento tiene que ser enriquecedor, tenemos que poner muchas voces”.

Carmen Amoraga aportó algunos datos numéricos para describir la situación en la que la dirección del Museo de BB.AA. llega a manos de Reyero: “En 2015, el museo tenía un presupuesto de 0 euros. En este momento, lo tiene de 5,2 millones, que pueden aumentar. No es un presupuesto ideal”. El dato positivo es que, a pesar de la larga interinidad en la dirección, “este año han venido 20.000 personas más que el anterior”.

Para poder aumentar los recursos, especialmente de personal, a fin de cuentas, la respuesta sólo es una, y Reyero la enunció: “Es necesario atraer al público para se invierta en cultura”. Dirigir el Museo “es estar en el foco público. Soy consciente de ese privilegio y de ese riesgo, y espero ganarme la confianza de la propia sociedad valenciana”.

En breve espacio de tiempo se tramitará la formalidad de su nombramiento oficial por parte de la Conselleria de Cultura y, a partir de ese momento, ya se pondrá en marcha para dirigir “una maquinaria tremenda”, como es la segunda pinacoteca más importante del país. Recuerden que un museo es una entidad viva, y no algo que sólo se visite una vez. Eso es cosa de los turistas, no de los ciudadanos.

 

 

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