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Francisco Menargues, decano del Colegio de Economistas de Alicante

“La desaceleración en España dependerá de las decisiones políticas de aquí a dos años”

Aunque la previsión de crecimiento se sitúa en el 2% hasta el 2022, los economistas urgen solucionar dos problemas básicos: el sistema de pensiones y el déficit público

Francisco Menargues, decano presidente del Colegio de Economistas de Alicante |E3

Ya nadie parece cuestionar que nos encontramos en un marco de desaceleración económica global de consecuencias cuanto menos inciertas. Todo apunta a que España está, en principio, en condiciones de aguantar el tirón. Eso sí, según apuntan los expertos, siempre que se adopten las decisiones apropiadas por parte de quienes tienen la capacidad -y la responsabilidad- de hacerlo: los políticos. El presidente del Colegio Oficial de Economistas de Alicante, Francisco Menargues, cree que los próximos dos años van a ser cruciales en este sentido.

–  Los indicadores internacionales parecen claros: estamos en una fase de desaceleración ¿ Cómo va a afectar a España?

– Efectivamente estamos en un marco de desaceleración global que nos afecta a todos. Pero tenemos noticias positivas. España ha salido del procedimiento de déficit excesivo hace unos días y las previsiones no son excesivamente malas. Se prevé un crecimiento de alrededor del 2% hasta el 2022. Pero también tenemos desequilibrios importantes. Básicamente, hay dos problemas fundamentales : la reforma del sistema de pensiones y el déficit público. Y la evolución económica de nuestro país va a depender mucho de las decisiones políticas que se tomen en los próximos dos años.

-Decisiones, ¿en qué sentido?

Por ejemplo, no sabemos el control que se pretende hacer del déficit o las nuevas subidas impositivas que están anunciadas no sabemos en qué se van a materializar. Los economistas consideramos que la política económica futura debe actuar sobre cuatro aspectos fundamentales. El primero de ellos, fomentar la innovación, el desarrollo y las políticas de I+D+i. También se debería invertir más en infraestructuras productivas, seguir fomentando la digitalización y, en cuarto lugar,  hacer un esfuerzo muy importante para aumentar la eficiencia del sector público. Si eso lo conseguimos, aunque estemos en un entorno de desaceleración, aguantaremos mejor los malos tiempos. Y si no lo hacemos, nos irá peor.

-Entramos en un nuevo mandato estatal, autonómico y local. ¿Qué le pediría a nuestros gobernantes?

Lo principal es fiabilidad, que creen un entorno previsible y estable para que los agentes económicos puedan tomar sus decisiones con cierta certidumbre. Ese marco nos gustará o no -y en función de ello tomaremos la decisión que creamos conveniente- pero siempre es peor la incertidumbre.

– ¿Hasta qué punto pueden los economistas predecir con la suficiente antelación los ciclos económicos desfavorables para intentar minimizar de alguna forma sus efectos?

Yo creo que sí podemos. Hay indicadores que te van anunciando que el ciclo va cambiando o que se están produciendo circunstancias que requieren ser atajadas. Pero la economía es una ciencia social y, por lo tanto, depende de las reacciones de las personas. Los que toman las decisiones no son los economistas sino los políticos. Tú puedes tener un diagnóstico, pero luego se pueden adoptar o no las medidas adecuadas. Además, que seamos capaces de prever que algo va a pasar es relativo porque, según van actuando los agentes, esas predicciones van cambiando. La última crisis nos cogió por sorpresa hasta cierto punto porque hubo voces de alerta, pero recuerdo que a quienes decían que las cosas no funcionaban bien se les tachaba de antipatriotas a pesar de que había indicadores claros de que era así.

-En un mundo cuyo carácter globalizado y cambiante parece ser ya irreversible ¿ cómo y cuánto ha tenido que adaptarse la profesión de economista?

-Desde el Colegio de Economistas y el Consejo General procuramos, a través de la formación, que los colegiados estén al día en todos estos cambios que se están produciendo. Hacemos cursos de reciclaje para que puedan actualizar sus conocimientos. Precisamente como consecuencia de estos cambios surgen parcelas nuevas en las que  poder ejercer nuestra actividad. Por ejemplo, la mediación o el compliance tanto penal como fiscal, que es la última novedad. Son parcelas profesionales que nosotros entendemos que son propias de la actividad del economista. Hay que entender estos cambios en términos de oportunidad. Están surgiendo nuevas áreas de negocio que vienen a compensar a esas otras más tradicionales que van perdiendo fuerza.

-¿Qué áreas de la profesión han quedado -o están quedando- obsoletas?

-Tradicionalmente las parcelas más clásicas de los economistas han sido siempre la fiscalidad y la contabilidad en términos de microeconomía. En el área de la contabilidad, por ejemplo, están surgiendo programas que contabilizan solos. Ahora bien, ¿eso quiere decir que no es necesario un experto en contabilidad? No. Sigue haciendo falta. De hecho una de las figuras novedosas que ya existen en otros países es la del experto contable, figura encargada de visar o certificar las cuentas que no están auditadas. La profesión, como otras, va cambiando y se tiene que ir adaptando a los nuevos tiempos.

Nuevos tiempos marcados por un proceso de digitalización que está transformado todas las profesiones casi sin excepción…

-Ese cambio al que nos referíamos antes, tiene que ver, básicamente, con la digitalización de la economía. Las cosas mecánicas, cada vez más, son realizadas por las máquinas, pero lo que esperamos que no cambie nunca es la necesidad de contar con ese conocimiento general y ese toque profesional que aporta el economista. Es verdad que si echamos la vista atrás, no hace tanto tiempo que las declaraciones de la renta, por ejemplo, las hacíamos a mano. Eso hoy es impensable. Recuerdo también despachos con muchas personas que se dedicaban solamente a mecanizar contabilidades. Esto, evidentemente, ya no se da. Con la macroeconomía pasa igual. Los instrumentos de predicción también se han desarrollado muchísimo y cada vez son más fiables. La era digital nos influye a todos y la verdad es que hay que ir adaptándose a una velocidad vertiginosa.

-¿ Es posible adaptarse a la misma velocidad vertiginosa de los cambios tecnológicos o cada sector va a tener que pasar en mayor o menor medida su propia “travesía del desierto”?

– Yo creo que sí. Creo que las cosas que se van incorporando a la sociedad en general, aunque sean muchas y muy rápidas, van acompañadas de un periodo de adaptación. Es cierto que ya ha habido cambios muy importantes y hay actividades que ya, prácticamente han desparecido o cambiado muchísimo. Por ejemplo, el trabajo relacionado con la banca no tiene absolutamente nada que ver con el que se hacía antes. Y esos cambios, aunque se han producido en muy poco tiempo, han podido ser asimilados. Yo creo que la sociedad va introduciendo cambios a medida que los va asimilando. Se van incorporando de una forma paulatina. Y eso es un respiro para todos.

El Colegio Oficial de Economistas ha decidido celebrar su 40 aniversario  reconociendo a  las empresas y entidades que han contribuido al desarrollo de una provincia que ha cambiado mucho en ese tiempo…

-La entrega de los ‘Premios  Economistas’ se celebrará el 3 de octubre en el auditorio de Oficina Europea de Propiedad Intelectual (Euipo). Los cambios a mejor nunca vienen solos, hace falta lo que nosotros los economistas llamamos impulsores de progreso. Gente valiente, empresas y empresarios comprometidos, instituciones sensatas a la vez que audaces e innovadoras y aquí sin duda las ha habido y las hay. Qué mejor manera de celebrar nuestro 40 cumpleaños que reconocer y premiar la labor de las personas, empresas y entidades que han contribuido a hacer grande esta provincia. Hay muchos impulsores de progreso entre nosotros y su labor debe ser reconocida. Y eso es lo que pretendemos ir haciendo poco a poco y año a año.

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