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Claves para entender el nuevo paradigma de desarrollo Economía Circular


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Itene Centro Tecnológico
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Hoy en día nos encontramos ante una sociedad cambiante. El rápido crecimiento de la población (se estima que para 2050 serán necesarios casi tres planetas Tierra para proporcionar los recursos naturales para mantener los modos de vida actuales), la seguridad alimentaria y el cambio climático son algunos de los retos a los que nos enfrentamos. Por ello, Europa ha iniciado el cambio hacia una economía circular y hacia el uso eficiente de recursos.

En esta línea, la Fundación Ellen MacArthur, que trabaja junto con gobiernos, instituciones educativas y empresas para repensar la manera en que producimos, sostiene que mediante un cambio en la perspectiva se puede rediseñar el modelo económico actual diseñando productos que pueden ser “creados para ser creados de nuevo” y haciendo uso de energías renovables. Apoyan que, con creatividad e innovación, se puede construir una economía restauradora, como se puede observar en la figura inferior.

Con el objetivo fundamental de facilitar y promover la transición hacia la economía circular, la Comisión Europea publicó en 2015 su Plan de Acción para la Economía Circular, con el lema “Cerrar el círculo”. En este documento se establecen objetivos cuantificados en reciclabilidad de envases que, por primera vez, afectan directamente a las empresas y no únicamente a los Estados miembros. Este documento pretende crear el marco general para desarrollar futuras directivas en materia de economía circular.

Derivado de este Plan, en 2018 se ha publicado la Estrategia Europea de Plásticos, que establece, entre otros objetivos, que en 2030 el 100 % de los envases plásticos puestos en el mercado de la Unión Europea deben ser reutilizables o reciclables (reciclado mecánico u orgánico, por lo que se incluyen compostables), que se reduzca el consumo de plásticos de usar y tirar y que se limite la utilización deliberada de microplásticos.

Asimismo, en 2018 se ha publicado la nueva Directiva de envases (Directiva 2018/852), la cual establece como objetivo principal el aumento paulatino de las tasas de reciclado de los residuos de envase: en 2025 se deben reciclar efectivamente el 65 % de todos los residuos de envases (y el 50 % de envases plásticos) y en 2030 se deben reciclar el 70 % de todos los residuos de envases (el 55 % de los envases plásticos). Por tanto, estamos ante un nuevo paradigma en el que:

1. Los fabricantes de envases y envasadores están obligados a poner en el mercado únicamente envases reciclables, reutilizables o compostables.

2. Los Estados miembros y los gestores de residuos están obligados a reciclar de forma efectiva estos mismos envases.

El 19 de diciembre de 2018, la Unión Europea llegó a un acuerdo provisional para reducir la contaminación marina causada por los productos de plástico de un solo uso mediante la prohibición de artículos como los cubiertos, vasos, platos, pajitas o bastoncillos para los oídos hechos de ese  material. El acuerdo provisional alcanzado debe aún ser aprobado formalmente por el Parlamento Europeo y el Consejo bajo la directiva sobre “Reducción del impacto de determinados productos plásticos sobre el medioambiente”.

Los envases alimentarios sí son plásticos de un solo uso. Sin embargo, según está normativa, no les aplican las mismas restricciones de mercado que a los anteriores. En este caso, según esta propuesta de directiva, las medidas aplicables a los envases alimentarios son:

– Reducción de consumo.

– Responsabilidad extendida del productor.

– Medidas para aumentar la concienciación ciudadana.

Además, se ha aprobado el Real Decreto sobre reducción del consumo de bolsas de plástico que, desde el 1 de julio de 2018, prohíbe la entrega gratuita de bolsas de plástico ligeras a los consumidores en los puntos de venta y que, a partir del 1 de enero de 2021, prohibirá la entrega –gratuita o no– de bolsas de plástico ligeras y muy ligeras no compostables a los consumidores en los puntos de venta.

Las normas europeas “EN” adoptadas y ratificadas como normas españolas “UNE-EN”, aunque de carácter voluntario, constituyen la prueba de presunción de la conformidad con respecto a los requisitos esenciales de las directivas, y, por tanto, son el mejor medio de prueba del cumplimiento de estos requisitos.

En concreto, las normas armonizadas que se presentan a continuación nacen a raíz de los requisitos esenciales establecidos en la Directiva 94/62/CE de envases y residuos de envases, y son de vital importancia hoy en día para el cumplimiento de la nueva legislación y de los objetivos marcados para 2030. Estas normas se clasifican, como se puede observar en la figura de la página siguiente, y hacen referencia a la jerarquía de residuos.

El cumplimiento de estas normas asegura la adaptación a la nueva legislación y hace más fácil la transición hacia la economía circular, ya que estas normas están totalmente alineadas con los objetivos marcados para 2030 en cuanto a reutilización, reciclado y compostaje y, además, ayudan a minimizar la generación de residuos, requisito esencial que aparece en la jerarquía de residuos comentada anteriormente.

Desde Itene ayudamos a las empresas en esta transición ya que disponemos de una amplia experiencia en este entorno normativo/ legislativo y, en concreto, en demostrar el cumplimiento de dichas normas en envases. Además, en Itene disponemos del único laboratorio de compostabilidad de España certificado por TÜV Austria y DIN Certco.

A continuación, se describen las normas más relevantes para la adaptación a la nueva situación.

• UNE EN 13428: Procedimiento de evaluación para garantizar que la cantidad (en peso o volumen) de los materiales empleados para la fabricación de envases y embalajes sea el mínimo posible a la vez que se aseguran los diez criterios de funcionalidad del envase.

• UNE EN 13429: Especificar los requisitos para que un envase o embalaje sea clasificado como reutilizable. Establecer los procedimientos para evaluar la conformidad según dichos requisitos.

• UNE EN 13430: Establecer los criterios que deben cumplir los envases y embalajes para poder ser considerados como valorizables en lo que respecta al reciclaje del material que los compone.

• UNE EN 13432: Especificar los requerimientos y procedimientos para determinar la compostabilidad y la tratabilidad anaerobia de un envase o embalaje, con la finalidad de obtener una valorización de este.

El cambio de mentalidad es importante: los residuos de envase no son basura sin valor a depositar en vertedero sino un material que se transforma en un recurso para fabricar nuevos productos, pasando por los canales adecuados de recogida selectiva y reciclaje. Las empresas deben considerar esta transición como una oportunidad, llena de posibilidades de mejora, tanto de productos y servicios como de nuestro planeta.

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