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Londres

Una visita para viajeros que no conocen el miedo

Una visita no recomendable para corazones débiles: conocer el Londres de Yack el Destripador, el cementerio de Highgate, que es como un escenario de película, con todos los ingredientes de un film de terror...

Todos tenemos en la mente la imagen de ese Londres tenebroso recreado por las películas: niebla, lluvia, calles oscuras semidesiertas, figuras misteriosas, carruajes que pasan rápido… Explorar la ciudad de Jack el Destripador y de tantas historias de terror y fantasmas, precisamente buscando eso, es una visita no recomendable para corazones débiles

El hotel es clave. El Langham Hotel reúne todo lo que necesitamos. Con una ubicación sublime en Regent Street, es un hotel señorial, grande y con tradición, de esos que ofrecen algo más que un simple edificio donde hospedarte. Y cuentan que en sus pasillos se esconden sucesos terroríficos.

No son pocas las leyendas que hablan de fantasmas en el hotel, muchas veces corroboradas por personas de alto reconocimiento y credibilidad. Esta actividad paranormal ya se manifestó en la época en que el hotel era propiedad de la BBC: entonces se llegaron a contar hasta cinco fantasmas que deambulaban libremente por sus pasillos.

Pero las historias más recientes hablan de siete almas en pena, que se desplazan por sus habitaciones: un médico asesino, un príncipe suicida, un hombre con la cara partida, otro que tira a los huéspedes de sus camas, un viejo mayordomo con calcetines raídos, un criado de uniforme azul e incluso hay quien asegura haber visto al mismísimo Napoleón III, que vivió en este hotel durante los últimos días de su exilio. Las apariciones se extienden por todos los rincones del establecimiento, pero es la habitación 333 la que congrega los sucesos y anomalías más espeluznantes. Hay documentos y testimonios que ponen la piel de gallina.

La decisión de recorrer Londres desde otro punto de vista, partía de mi estancia en el hotel, y desde luego, no seré yo quien rete al fantasma de la habitación 333. No quise alojarme en ella y posiblemente, después de todo lo leído, no creo que la aceptara nunca.

Rincón del cementerio de Highgate

Highgate y la Torre de Londres

La primera visita que procede en este viaje a Londres es el cementerio de Highgate, que es como un escenario de película, con todos los ingredientes de un film de terror: las tumbas que sobresalen del suelo, las lápidas inquietantes, las figuras de ángeles decapitados, la vegetación que envuelve la escena, incluido el polvo que se agolpa sobre algunos lugares y pasajes que comunican nichos y tumbas.

Estamos ante un escenario envolvente, que realmente podría servir de localización para la mejor película de terror, donde además descansan varios personajes históricos, entre los que destaca Karl Marx.

Para que la mañana siga siendo escalofriante, la segunda visita recomendada es la Torre de Londres. Es sobradamente conocida, pero me intrigaba visitar el lugar donde dicen que viven “cientos de criaturas de ultratumba”. Y es que, como sabéis, aquí la historia concentra multitud de decapitaciones, ahorcados y torturados hasta la muerte.

El espectro más famoso es la Princesa de la Torre, asesinada por su propio tío, Ricardo III. Una dama de blanco que, según cuentan, deja un extraño perfume tras sus apariciones. Al hacer un recorrido por las salas de este edificio de más de 900 años de antigüedad, revivimos todas las lecturas e historias encontradas sobre él en múltiples documentos, con la siempre inquietante tensión de que alguien pueda materializarse ante nosotros. La primera aparición data de 1241 y tuvo como protagonista al fantasma del canciller Thomas Becket, asesinado en 1170 por el rey Enrique II. Posteriormente se suceden los relatos, claros y escalofriantes, de personas (incluso en grupos) que no dejan indiferente a nadie. En 1983 se constató la última aparición, la de Sir Walter Raleigh, por parte de la guardia de la Torre, Yeoman Byward.

Una calle del barrio de Whitechapel

El Londres de Jack el Destripador

Recomiendo reservar la tarde-noche para realizar una visita a pie por el barrio de Whitechapel, al este de Londres. El lugar donde forjó su leyenda Jack el Destripador, el asesino más famoso de la historia; el territorio donde cometió sus más terribles crímenes.

Igual que el pueblo británico ha sido capaz de poner en escena su historia más terrorífica en el London Dungeon, también ha sabido recrear la ruta de este sanguinario personaje, que saltó a la luz cuando en 1888 empezó a realizar sus crueles asesinatos.

En aquella época, Whitechapel era uno de los barrios más deprimidos de la ciudad. Un espacio donde la miseria, el racismo y la delincuencia formaban un panorama desalentador y desgraciadamente ideal para que Jack cometiera aquellos crímenes jamás resueltos.

La mañana siguiente me dirigí al singular London Dungeon, que viene a ser algo parecido a La casa del terror. Un espacio que aglutina los hechos históricos más espeluznantes acontecidos durante los últimos 500 años en la ciudad del Támesis.

Apasionante de principio a fin: 14 escenarios de gran realismo y a cuál más tétrico, que recrean esas historias macabras con la participación de actores empeñados en que salgamos de allí muertos de miedo.

¿Os imagináis deambulando por calles repletas de cuerpos que fueron víctimas de la peste que azotó la ciudad en 1665? ¿Asistiendo en vivo a cirugías que se practicaban sin anestesia? ¿Presenciando las más terribles atrocidades en la cámara de tortura?

Está claro que no todo el mundo está preparado para vivir esta experiencia. Pero, si sois valientes y con estómago, la visita habrá merecido la pena y vuestros sueños nunca volverán a ser aburridos.

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