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La cadena de suministro digital, ¿realidad o ficción?

Gerente de consultoría
Deloitte
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La digitalización de procesos en las organizaciones es una realidad. En concreto, en modelos de cadena de suministro parece que hayamos viajado a un nuevo mundo, como si la tercera revolución industrial no hubiera sido un éxito y todos los modelos hubieran tenido que digitalizarse para sobrevivir. Pero, ¿realmente las organizaciones han realizado este ejercicio? Lo cierto es que queda mucho trabajo por hacer.

Llevamos unos años hablando de este fenómeno a medio (ya corto) plazo. Incluso la demanda de proyectos relacionados con la digitalización hace presagiar que el mundo de las operaciones está entrando en una nueva era. Sin embargo, todavía parece más una idea a seguir que una realidad.

Desde Deloitte hemos realizado el estudio Embracing a digital future, en colaboración con más de 200 responsables de operaciones, donde hemos podido valorar la penetración existente en la cadena de suministro digital. Tras el análisis hemos podido confirmar que el nuevo modelo, no solo es un pequeño avión, que todavía no sabemos muy bien cómo pilotar, sino que, en muchos casos, es un pensamiento futuro pendiente de aterrizar.

Cuántas veces habremos leído y escuchado sobre la importancia de digitalizar la cadena de suministro, donde palabras como IoT, demand sensing o robotics, se han incorporado al lenguaje de los departamentos de operaciones.
¿Realmente están preparados para el cambio los departamentos de operaciones? Según el estudio, estamos lejos de ello. Actualmente existe más preocupación interna al cambio, que modelos maduros en los cuales estemos desarrollando la digitalización.

La cadena de suministro debe asumir el reto de desbloquear nuevas formas de aportar valor desde las operaciones. Obtener una mejora en la gestión para la organización y que el consumidor final aprecie dicho valor. Despegar de aquel modelo de procesos lineal, inflexible, hacia un nuevo destino dinámico, sincronizado y conectado.

Estado del arte
A través del estudio hemos descubierto que el 85 % de las empresas valoran su grado de madurez digital por encima de sus principales competidores. Sin embargo, únicamente una de cada tres empresas está realizando acciones para adaptar su modelo al mundo digital. Parece que hay miedo a percibir que nos estamos quedando atrás. Que la competencia esté logrando aportar valor de forma digital hace que tengamos miedo al cambio.

Como anécdota, en el año 2007, el ex CEO de Microsoft ponía de manifiesto sus dudas respecto al lanzamiento del nuevo móvil de la competencia. La irrupción de un terminal sin teclado hacía temer el cambio hacia un terreno desconocido. Desde entonces, Apple ha vendido más de mil millones de terminales iPhone.

¿Nos puede estar pasando esto en el mundo de la cadena de suministro? Lo cierto es que no. Dos de cada tres empresas ya saben que el futuro pasa por digitalizar los procesos de su organización. Dar visibilidad en toda la cadena, reducir costes, aumentar la calidad de los productos por la mejora en operaciones e, incluso, reducir el “time to market”, son los objetivos que los COOs están buscando a la hora de digitalizar.

En el tablero de juego actual, las organizaciones están viendo el modelo futuro, pero el camino parece complejo. Digamos que la digitalización de la cadena de suministro se está abordando en dos fases dentro de la partida.

Se está apostando mayoritariamente por modelos analytics de procesamiento masivo de datos, gestión cloud, sensorización y monitorización de las operaciones. Sin embargo, otros modelos que pueden aumentar el valor añadido de forma exponencial, como la realidad aumentada, inteligencia artificial o blockchain, están encaminados a una segunda fase.

El mundo digital avanza como un tren de alta velocidad. Subir a dicho tren puede tener consecuencias dispares debido a que, en ocasiones, la innovación se está desarrollando de manera más rápida de lo que la gente puede contextualizar.

Barreras en la implantación de la digitalización
Una de las principales barreras detectadas en nuestro estudio ha sido el ROI. Actualmente, las organizaciones son reticentes debido a la dificultad de medir el impacto en el negocio, y, por tanto, el retorno de la inversión. Ello hace que el primer cliente al que hay que convencer suele estar dentro de casa.

Otra barrera a tener en cuenta es la identificación del talento en el mundo de las operaciones. Se comenta que dos de cada tres empleados no tienen las habilidades requeridas en tecnología computacional. La detección de talento, tanto interno como externo, junto con el desarrollo en habilidades digitales, se considera clave para la correcta implantación de procesos digitales.

Tenemos un gran interés por la digitalización. En el medio plazo va a ser el camino a seguir. El reto que supone es grande, pero existen aspectos positivos que justifican el cambio. Cada día se detectan más ventajas y aparecen nuevas oportunidades para las organizaciones.

El futuro pasa por la digitalización
¿Qué podemos hacer para romper las barreras? En Deloitte está funcionando muy bien el método de pensar y planificar en grande para transformar el modelo tradicional de suministro, pero empezar por algo pequeño y siempre, siempre, con un business case sustentado por datos reales que dé viabilidad al cambio.

El cambio en la ejecución pasa por identificar y establecer pequeños casos de uso, que puedan probarse de manera rápida y sencilla, agile. Comprobar su correcto funcionamiento y escalarlos de forma rápida en la organización para darle la máxima visibilidad.

Las organizaciones todavía no están despegando hacia un nuevo modelo de forma drástica. La cuarta revolución industrial se encuentra tocando a la puerta y parece que solo aquellos que sigan este esquema serán capaces de abrirla

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