La información económica de los líderes

Fruteria Castelló recibió el premio de la Asociación de Productores Val Venosta

Castellón cuenta con la mejor frutería de barrio de España en 2018

La tienda está regentada por Manuel Segarra y apuesta por la calidad y la fruta local y de temporada, además de por recuperar variedades casi olvidadas

La austeridad y el gusto por lo rústico dan personalidad a la mejor frutería de barrio de España.

En una sociedad global, en la que el tiempo se mide en términos económicos, que mueve a realizar las compras por Internet o en las grandes superficies, el comercio de proximidad, de trato directo con el cliente, tiene su espacio diferencial. Un hueco que ocupa desde hace unos años la Frutería Castelló, regentada por Manuel Segarra, tercera generación de fruteros, que ha visto recompensado su apuesta por la calidad con el premio a la mejor frutería española de barrio 2018, que otorga la VI.P-Asociación de Productores Hortofrutícolas de Val Venosta.

La distinción recibida, “Premio Golden Gold 2018”, no ha alterado el orden y las rutinas de trabajo de este establecimiento ubicado en el número 60 de la Ronda Mijares castellonense. No hay distintivo alguno que haga percibir al cliente que poseen ese galardón. Eso sí, quienes acuden a comprar fruta siguen percibiendo una decoración rústica, con herramientas de labor, que da un toque rural a la tienda, en la que el protagonismo se lo lleva la fruta. Fruta procedente de la huerta castellonense y poblaciones próximas.

En el establecimiento se pueden encontrar 27 variedades de manzanas y hasta 15 de tomates. Manzanas de “morro de yebra” o de “poma del ciri” han sido rescatadas del olvido y se venden en esta frutería. Los clientes son quienes salen ganando, tanto en variedad como en recuperación de sabores y variedades. No en vano pueden encontrar desde frutas y verduras de Sant Joan de Moró, Benlloch o Cabanes a robellones del Pirineo o granadas de Alicante. Un placer para paladares exigentes.

Variedad y calidad son argumentos sólidos que han llevado a esta frutería a sobresalir entre las 2.400 candidatas a los premios. Algo que valora Segarra, quien dice haberse criado entre hortalizas, verduras y frutas, porque sus abuelos, que tenían campos de naranjos y de uvas moscatel en Benicàssim, ya vendían en la puerta de casa –algo habitual en Castellón- antes de que su madre abriera la tienda hace ya tres décadas. Tradición que Manuel Segarra mantiene.

Este frutero por tradición familiar considera que uno de los secretos de su éxito es la apuesta por la calidad y la cercanía al cliente al que se le ofrecen productos de temporada, a diferencia de otros centros y grandes superficies.

La apuesta por la fruta y hortalizas de la huerta local y provincial hacen que esta frutería trabaje con los agricultores locales y se haya animado a apostar por la recuperación de variedades de frutas casi olvidadas.

Los clientes aún pueden percibir el olor y el color de la frutas que se exhiben desde el interior del establecimiento hasta el mismo exterior, en la misma acera de la Ronda, a apenas unos metros de una Administración de Loterías a la que estos días acude una legión de castellonenses en busca de la suerte, ajenos a lo cerca que están de la mejor frutería de barrio española.

La distinción recibida no sólo reconoce la constancia y el trabajo por mantener productos locales y de temporada sino que llega en un momento de crisis para multitud de negocios familiares o minoristas a los que la irrupción de grandes superficies comerciales y el pujante comercio digital aboca al cierre. Ante ese sombrío panorama, el premio a esta frutería permite ver con un poco más de optimismo el futuro de unas tiendas que corren el riesgo de ser un mero recuerdo en la memoria de muchas generaciones.

Suscríbete a nuestra newsletter