El Observatorio del Cambio Climático de la UJI auspició el debate

Los expertos certifican la buena calidad del aire industrial y urbano de Castellón

La investigadora Ana Belén Vicente sostiene que “el ambiente es bastante saludable" y que "se cumplen todos los umbrales de contaminación”

Lluís Martínez (izquierda), Juan Pablo Mateo, Ana Belén Vicente, José Vicente Miró y la moderadora M. Josep Picó.

“La calidad del aire de Castellón es buena” y el ambiente es “bastante saludable”, afirmó la investigadora de la UJI, Ana Belén Vicente del Departamento de Ciencias Agrarias y Medio Natural y miembro del Seminario Interdisciplinario de Investigación en Cambio Climático. Unas buenas condiciones que obedecen a que “se cumplen todos los umbrales de contaminación”.

Vicente calificó de buena la calidad del aire industrial y urbano de Castellón en el transcurso de una sesión informativa de expertos organizada esta semana por el Observatorio de Cambio Climático de Castellón, impulsado por la UJI y la empresa de gestión ambiental Fobesa. El acto forma coincidió con la celebración de la cumbre de las Naciones Unidas COP24, en Katowice.

La profesora Ana Belén Vicente recordó que el ambiente de Castellón es “bastante saludable, puesto que se cumplen todos los umbrales de contaminación”. Sin embargo, apuntó la “conveniencia de crear nuevos indicadores de salud en municipios y ciudades, que usen datos sobre polución y bienestar, a la vez que puedan hacer posible la creación de mapas de prevención y riesgos”.

Su valoración de la calidad del aire que se respira en la provincia la refrendó, con datos, el subdirector general de Cambio Climático y Calidad Ambiental de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, José Vicente Miró, que aludió a “la mejora constante en la calidad del aire, tanto de Castellón como de la Comunitat Valenciana, especialmente de la vertiente de los procesos productivos, donde la aplicación de las mejores tecnologías disponibles ha reducido las emisiones de efecto invernadero de este sector”.

Tanto  Ana Belén Vicente como Vicente Miró coincidieron al afirmar que esa buena calidad es producto de las medidas de control establecidas desde hace años, que han permitido atajar la contaminación. Ésta descendió entre los años 200 y 2005, descenso que se incrementó en los años de la crisis económica y, por ende, de la producción industrial, tendencia que se mantiene actualmente, lo que poner en valor el trabajo de medición y control realizado.

“Está claro que hay más contaminación cuando hace más calor o si llueve menos, pero nunca se traspasan esos límites”, apunta la experta, que recordó que cada 15 minutos una media docena de estaciones miden la calidad del aire que respiramos en la provincia.

Los expertos indicaron que el objetivo a lograr es readucir las emisiones del tráfico en las grandes ciudades, que “continúa representando un reto a la hora de sacar la polución de los cascos urbanos, donde la dispersión de los contaminantes es muy difícil”. Para lo que se deben instalar los mecanismos de control y correctores para diagnosticar la calidad del aire y “no sólo para cumplir las exigentes directivas europeas, sino también para avanzar en medidas de mitigación del cambio climático”, apostilló Miró

En la sesión divulgativa sobre “El aire que respiramos en Castellón” participaron también el director general de Fobesa, Juan Pablo Mateo, y el profesor de Física de la UJI Lluís Martínez, responsable del proyecto Cultura Científica y Ciencia Ciudadana de la UJI.

Mateo insistió en el compromiso del Grupo Gimeno en la gestión ambiental responsable en todos sus procesos para reducir el impacto. Así, en el  ámbito de la movilidad, “nuestros vehículos ligeros ya son eléctricos y los camiones pequeños de recogida de residuos funcionan con gas natural para evitar la contaminación de los municipios”. Además, “desarrollamos varias iniciativas para compensar el dióxido de carbono (CO2) emitido y participamos en planes de reforestación”.

Martínez insistió en la importancia “de potenciar un modelo de investigación interdisciplinaria para hacer frente a retos tan transversales como los efectos y la mitigación del calentamiento global en una zona tan vulnerable como el área mediterránea”.

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