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C. Carrascosa: “La tecnología blockchain está en una fase embrionaria”

Muchas empresas ya se están preparando para el gran boom tecnológico-financiero, pero todavía hay fallos de seguridad y retos legales por delante

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Blockchain, criptomonedas, criptoactivos y tokens. La versión más tecnológica de la economía y las finanzas ha llegado para quedarse y aunque hace ya tiempo que oímos hablar de estos conceptos no todos podríamos explicar con soltura en qué consisten. Para aclarar todas las dudas, Economía 3 ha hablado con Cristina Carrascosa, una de las abogadas más reconocidas del ecosistema blockchain español y la única mujer miembro del Observatorio Blockchain de la Comisión Europea.

– ¿Cómo definimos token, criptomoneda y blockchain y cómo se relacionan entre ellos?

-Blockchain es una tecnología basada en la contabilidad distribuida de datos, es decir, que en vez de contar con una especie de servidor centralizado, son varios “nodos” los que comparten una versión idéntica de una información concreta. Esto asegura, por un lado, que su alteración sea bastante complicada pues habría que poner de acuerdo a la mayoría de ellos para que “corrompiesen” el sistema, o mintiesen. Lógicamente, cuanto más distribuido, más robusto.

Blockchain es también una forma de registrar información de forma cronológica. Si unimos ambas, resulta que es una base de datos cronológicamente ordenada y muy difícil de alterar. Es cierto que tiene múltiples matices, pero como definición básica nos puede servir.

Dentro de estos sistemas, existen dos tipos de activos. En realidad, hay muchísimas conceptualizaciones y categorizaciones, pero lo esencial es que unos activos se usan como método de pago, y otros pueden diseñarse de forma más flexible para que otorguen toda una variedad de derechos. Los primeros, las criptomonedas, los segundos, los tokens.

Las relaciones que se establecen entre estos tres elementos son casi infinitas y dependen de cada caso concreto: hay proyectos como Ethereum que usan su token como gas (un mecanismo antispam), otros que usan el token como mecanismo de inversión puro y duro (las Initial Coin Offerings, y no todas) y otros en los que el token es el propio producto (como en el caso de los cryptokitties, en donde se coleccionan gatos, pero dichos gatos a su vez son tokens no fungibles). Por ello, es complicado definir cuáles son las relaciones concretas entre blockchain, los tokens y las criptomonedas, pero conociendo sus conceptos, es fácil distinguirlas luego en la práctica.

– ¿Cuáles son las posibilidades de uso de los token y el blockchain?

-El token es un activo programable, por lo que es como un lienzo en blanco. ¿Qué se puede pintar en él? Lo que se nos ocurra. Hay que tener presente, además, que en Ethereum, por ejemplo, no dejan de proponerse nuevos estándares de tokens, lo que implica que cada vez pueden programarse tokens más diferentes y más variados. Las posibilidades están creciendo exponencialmente.

En cuanto a las posibilidades de uso del blockchain, aunque también se le puede meter imaginación, en empresas ya funcionando, lo más sensato es utilizarlas cuando la automatización o la trazabilidad son objetivos concretos de nuestra empresa. Otra cosa es que quiera crearse un modelo de negocio nuevo, de la nada. Entonces, blockchain es una tecnología que habilita muchas posibilidades: transacciones P2P, el uso de contratos inteligentes, la trazabilidad en las cadenas de suministro…etc.

– ¿Qué alcance real tienen en estos momentos los token en la sociedad española y más concretamente en la valenciana?

-El alcance real de los tokens es considerablemente limitado tanto en España como en Valencia. Aunque no lo parezca porque estamos todos hablando de ellos, la economía del token está casi recién nacida. Incluso la propia tecnología blockchain está en una fase bastante embrionaria. Los fallos de seguridad son habituales, casi todo lo que se ha montado por encima está en fase beta, por tanto, no podemos decir que sea un mercado maduro.

Si que es verdad que se perfila un futuro cierto para algunas de las aplicaciones de la tecnología, como por ejemplo la inversión en criptoactivos. Hay empresas como JP Morgan o Fidelity que ya han creado departamentos específicos para ello, e incluso Sony ha desarrollado su propio monedero para la custodia por los usuarios de sus criptoactivos.

– Como miembro del Observatorio Blockchain, ¿qué alcance está teniendo esta tecnología en España respecto a otros países?

-En otros países están un poco como estamos en España. A nivel de emprendimiento es posible que en sitios donde la regulación está siendo más flexible sí que estén más avanzados, como en Malta o en Estonia, pero a nivel de mercado todavía no tiene la repercusión que se espera que tenga durante el próximo año.

Digamos que llevamos unos años en los que la gente que desarrolla en este sector ha estado construyendo sus productos, y hay que darles margen de tiempo para que los pongan en el mercado. También hay que aclarar que las empresas que están probando y ejecutando pruebas de concepto con blockchain son bastantes más de las que podemos imaginar, pero al hacerlo internamente y no darle voz de forma pública es más complicado informarse.

-¿Cuáles son los retos legales?

-Hace un año habría dicho que todos, pero ahora mismo creo que el principal problema es tributario. Hace un mes, la CNMV despejó muchísimas dudas respecto de las ICOs y allanó el camino para poder realizarlas en España, lo que es de agradecer. Han sido ágiles y los criterios que han adoptado favorecen este tipo de emprendimiento y financiación. Sin embargo, peor suerte estamos corriendo con la Administración tributaria. Las consultas vinculantes que se han ido publicando contienen criterios discrepantes y el nuevo Anteproyecto tampoco facilita nada las cosas a quienes quieran quedarse en España y trabajar con blockchain o con criptoactivos.

Respecto a la protección de datos, que era una materia en la que muchos aseguraban que blockchain chocaba de frente (pues la inalterabilidad de la cadena de bloques dificulta el borrado de los datos que se registran en ella), se están encontrando vías alternativas para poder hacer viable la seguridad jurídica de los interesados, y el uso de blockchain.

Sería de agradecer que el resto de reguladores intentase, en la medida de lo posible, allanar el camino, en vez de complicarlo. Tenemos una buena oportunidad para impulsar proyectos tecnológicos en España, de nosotros depende no aprovecharla.

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