La calificación del suelo como PAI puede frenar la reapertura de la planta de purines de Vall d’Alba

Volver a tratar purín y lodos de depuradoras es una de las opciones que baraja la Diputación de Castellón para dar salida a la planta de tratamiento de purines de la Vall d’Alba, sin embargo la calificación del suelo para construir una urbanización con campo de golf puede frenar el proyecto.

Construida a finales de los 90 con fondos de la institución y la Unión Europea, la recalificación del suelo en 2012  por el consistorio de la Vall d’Alba para permitir una urbanización con campo de golf incluido que no se ha ejecutado,  puede condicionar su reapertura. Unos años después la solución vuelve a ser tratar estiércol animal. En el camino se quedan los 6,7 millones de euros que costó y los 549.873 euros que supuso su rescate con las otras 5 plantas del plan provincial en 2014.

Ahora que la Diputación y la  Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales (Epsar) de la Generalitat Valenciana han acordado -hay un borrador- se dan las condiciones para reactivar la planta de la Vall d’Alba, cerrada hace cinco años, siempre que la primera garantice la disponibilidad de los terrenos para ese uso. Y es que – cabe recordar- el pleno de Vall d’Alba suprimió en 2012 de su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) la planta a fin de aprobar un Plan de Actuación Integrada (PAI) Mas de Lluna para erigir un hotel y 2.000 viviendas unifamiliares en torno a un campo de golf. De no resolverse el tema de la calificación del suelo. la reapertura de la planta puede verse frustrada y con ella perpetuarse el problema de su uso.

El grupo Socialista en la Diputación de Castellón ha solicitado una comisión de investigación para aclarar la situación de las plantas del plan de purines y el futuro de las mismas, pero la oposición del grupo de gobierno del PP y de Castellón en Moviment la impide. Algo que lleva a los socialistas a criticar la opacidad existente en el tema.

La planta de purines de la Vall d’Alba tuvo un coste de 6.645.630 euros y tras su puesta en marcha se paralizó su funcionamiento en pocos años. Junto con otras cinco instalaciones similares iba a resolver un importante problema medioambiental en la zona, de ahí que se invirtiesen en el plan provincial de purines 11,5 millones de fondos europeos y de la propia diputación castellonense. La falta de un diálogo previo con los ganaderos impidió que las instalaciones funcionaran, salvo la de la Vall d’Alba y la de La Tdolella.

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