Cámara Valencia reconoce un siglo de esfuerzo empresarial valenciano
La institución cameral homenajea en la Lonja a trece negocios históricos y al Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Valencia por su contribución al tejido empresarial valenciano.
Cámara Valencia ha rendido homenaje a trece empresas centenarias valencianas en un acto celebrado en la Lonja de Valencia, un enclave especialmente simbólico para reconocer a negocios que han hecho de la continuidad, la adaptación y el arraigo territorial una forma de competir durante generaciones.
Las empresas distinguidas han sido Abanicos Vibenca, Aparisi Cepillos, Buñolería El Contraste, Campoy, Casa La Curra, Cooperativa Elèctrica de Meliana, Cooperativa Elèctrica de Vinalesa, Droguería El Barco, El Niño Llorón, Fluido Eléctrico Museros, L’Anec Papers, Relojería Elena Catalán y Sellos Alepuz. La institución cameral también ha otorgado un reconocimiento especial al Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Valencia, recogido por su presidente, Carlos Requena, por su contribución al tejido empresarial valenciano y su labor de representación y apoyo a la actividad comercial.
La ceremonia ha estado presidida por la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, y ha contado con la participación de la directora general de Comercio, Artesanía y Consumo de la Generalitat Valenciana, Maribel Sáez, y del presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata. También han asistido representantes de la corporación municipal, miembros del Pleno y Comité Ejecutivo de Cámara Valencia, representantes del cuerpo consular e integrantes del Colegio de Agentes Comerciales.
Empresas que forman parte de la memoria económica de Valencia
Durante su intervención, Morata ha subrayado que cumplir cien años «no es simplemente alcanzar una determinada antigüedad», sino haber atravesado generaciones enteras de cambios económicos, sociales y tecnológicos. A su juicio, las compañías reconocidas representan una manera de entender la empresa a largo plazo, basada en la adaptación, el esfuerzo y la permanencia.
«Las empresas centenarias nos enseñan que innovar también es saber evolucionar sin perder la esencia», ha afirmado el presidente de Cámara Valencia, quien ha reivindicado el papel de estos negocios como generadores de riqueza, empleo y estabilidad económica.
Morata ha destacado, además, la dimensión familiar de buena parte de estas compañías. Empresas que, en muchos casos, han pasado de una generación a otra acompañadas de una cultura del esfuerzo, de una responsabilidad hacia trabajadores y clientes y de una vinculación directa con su entorno más próximo.
«Cuando una empresa alcanza el siglo de vida, deja de ser únicamente una empresa. Se convierte en una referencia para su comunidad, en parte de la memoria colectiva de un pueblo, de un barrio o de una ciudad», ha señalado.
La empresa familiar como factor de cohesión territorial
El presidente de Cámara Valencia ha defendido que los comercios, talleres y empresas históricas no solo sostienen actividad económica, sino que también contribuyen a crear identidad, arraigo y cohesión territorial. Una función que adquiere especial relevancia en un momento de transformación acelerada, marcado por la digitalización, los cambios en los hábitos de consumo, el relevo generacional y el aumento de costes.
En este sentido, Morata ha recordado que la economía debe leerse desde una doble perspectiva: la macroeconómica, vinculada a indicadores, previsiones y porcentajes; y la microeconómica, que se expresa en los márgenes empresariales, las inversiones pendientes, la dificultad para encontrar determinados perfiles profesionales o la necesidad de garantizar la continuidad de los negocios.
«Una economía es verdaderamente sólida cuando las grandes cifras encuentran reflejo en la realidad cotidiana de las empresas que sostienen el territorio», ha defendido.
Cámara Valencia reivindica el papel de las pymes
El acto también ha servido para poner en valor la aportación de las pymes y empresas familiares al empleo, la vertebración territorial y la estabilidad social. Morata ha insistido en que defender a las empresas supone también defender el futuro del territorio, especialmente cuando se trata de negocios que han demostrado una capacidad sostenida para resistir crisis, adaptarse al mercado y conservar una relación directa con sus clientes.
El presidente de Cámara Valencia ha agradecido a la alcaldesa María José Catalá la cesión de la Lonja de la Seda para celebrar el acto, un edificio que ha definido como símbolo de la tradición mercantil, emprendedora y abierta al mundo de Valencia. También ha destacado el compromiso municipal con el comercio de proximidad, la agilización administrativa y la creación de un entorno favorable para la inversión y el empleo.
Asimismo, Morata ha trasladado su reconocimiento a la directora general de Comercio, Artesanía y Consumo, Maribel Sáez, por su cercanía al tejido empresarial y por el impulso de programas de modernización, digitalización, formación y apoyo al comercio local.
El presidente de Cámara Valencia ha cerrado su intervención agradeciendo a las empresas homenajeadas su ejemplo y su contribución al desarrollo económico y social de la Comunitat Valenciana: «Lo que hoy celebramos es un siglo de esfuerzo, de trabajo bien hecho y de compromiso con Valencia».
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