La situación patrimonial de hogares y empresas se reforzó en 2016 por el menor endeudamiento
En 2016 la situación patrimonial de los hogares y de las sociedades no financieras en nuestro país continuó reforzándose con una reducción de las ratios de endeudamiento de ambos sectores. Contemporáneamente, el patrimonio financiero bruto tanto de las familias como de las empresas volvió a aumentar impulsado por la inversión en activos financieros. Así se expone en el último informe publicado por el Banco de España sobre la evolución de los flujos y los balances de los hogares y las empresas no financieras, elaborado a partir de la información obtenida de las Cuentas Financieras de la Economía Española (CFEE).
En el caso de las familias, la deuda bancaria se redujo 4 puntos porcentuales con respecto a 2015, representado una cifra equivalente al 102% de su renta bruta disponible (RBD). La deuda de familias con entidades de crédito alcanzó el 102% de su RBD, 4 puntos menos que en 2015. Concretamente, la concesión de préstamos para la adquisición de viviendas cayó 5 puntos interanuales, mientras que los destinados al consumo y otros fines aumentaron un ligero 0,1.
Diversificación de las inversiones
Por su parte, la mayor parte de la inversión se materializó en depósitos (2,6 %) y fondos de inversión (2,4%) de su RBD), seguidos de instrumentos de previsión social (1,9%), como los planes de pensiones y los seguros, lo que supone una mayor diversificación de la cartera que en años anteriores. Siguiendo con la tendencia de años anteriores, las familias redujeron su cartera de acciones y otras participaciones (0,7%), motivada si cabe por las correcciones y episodios de volatilidad registrados en la Bolsa en la primera mitad del año. Sin embargo, la tasa de ahorro bruto de los hogares españoles se redujo ligeramente en 2016 (4 puntos porcentuales), pero este desarrollo fue compatible con el incremento de la adquisición neta de activos financieros, que supuso un 5 % de su RBD, 2,5 puntos superior a la del año precedente.
En referencia a las empresas, la tasa de ahorro bruto aumentó ligeramente hasta el 17,2% del PIB y, por cuarto año consecutivo, incrementó la inversión netas en activos financieros, alcanzando el 6,1% del PIB, impulsada por la creciente riqueza financiera bruta. Al igual que en el caso de las familias, las empresas también construyeron una cartera más diversificada, y aunque el destino principal volvieron a ser los activos de renta variable (3,1% del PIB), el importe invertido en depósitos a la vista (1,7%) y el incremento tras cuatro años de caídas en inversiones en valores de renta fija (0,3%) marcaron la diferencia.
Mejora la financiación a las empresas
En un contexto de recuperación empresarial, el flujo de crédito comercial concedido fue positivo (0,6%), así como el flujo de financiación interempresarial (0,1%), que dejó atrás los valores negativos de 2015. Los flujos netos de financiación también fueron positivos, por un importe del 4% del PIB; y por instrumentos, las acciones y otras participaciones continuaron siendo la principal fuente de financiación (2,5%), aunque con una cuantía menos a la de 2015. Por su parte, el flujo procedente del crédito bancario continuó siendo negativo (-0,3%), al igual que la financiación neta mediante préstamos del resto del mundo (-0,1%). Por último, el avance de los recursos propios (0,5%) fue menos que el de PIB nominal, interrumpiéndose así la tendencia al alza de esta variable en los últimos siete años.












