El fenómeno Pepita Lumier

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Cristina Chumillas, Javier Mariscal, Paco Roca y Lucía Vilar

En septiembre de 2015, la Galería Pepita Lumier art&shop se presentaba con una expo de Paco Roca. A eso se le llama empezar bien. Un año después, Javier Mariscal declaró que ni en Londres ni en Nueva York conocía un espacio cultural similar. Sus creadoras nos ofrecen las claves del éxito. 

En las inauguraciones que tienen lugar en Pepita Lumier se tiene la sensación de estar en el sitio y el momento adecuados. No falta la presencia de los periodistas y críticos de arte más reconocidos, de figuras de la nueva escena musical valenciana, del cine, de cualquier ámbito relacionado con la cultura ni, por supuesto, de artistas, ilustradores y coleccionistas. No hay evento de los muchos que se celebran en el número 7 de la calle Segorbe que escape al radar de los medios. Como si de pronto hubiera surgido en la ciudad un nuevo corazón desde el que se bombea la cultura que hasta hace muy poco se consideraba alternativa o, al menos, consumida por sectores minoritarios. El trabajo constante de Lucía Vilar y Cristina Chumillas tiene la culpa de este fenómeno.

Cuenta Vilar que Pepita surgió con la idea de democratizar el arte y que todo el mundo pudiera acceder a él. La oferta es muy amplia ya que hablamos tanto de obras seriadas como de originales”.

Esta idea conectó con algo que tal vez flotaba en el aire o empezaba a consolidarse: el auge del arte de la ilustración, el dibujo y el cómic, auge demostrado con la especial dedicación que ha recibido por parte de la reciente Fira del Llibre. “Detectamos la necesidad de darle un espacio a una disciplina que consideramos que tenía mucha más importancia de la que se le daba. Bien porque históricamente no había tenido ese lugar y se lo merece de sobra, ya que a nivel internacional, en Europa y otros ámbitos, está cobrando protagonismo y también porque creemos que es necesario darle cancha a todo el talento que tenemos en la Comunitat. Aquí no se conocían firmas que fuera eran muy valorados”.

Chumillas mira más atrás: “la ilustración, en Valencia, lleva mucho tiempo siendo importante. Puede que no se haya sido consciente de ello. Segrelles ya era ilustrador. Y Renau. Ahora, las redes sociales le han dado mucha importancia a la imagen, han sido una ventana para autores muy jóvenes, y aunque parezca que sea una moda, lleva mucho tiempo trabajándose. Pero, sin duda, el dibujo en general era considerado como algo menor y no es así. Precisamente el dibujo es el padre de todo. Hasta para hacer una instalación es necesario hacer un boceto previo a lápiz”.

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– ¿Cuáles fueron sus referencias?  

C.C.: Curiosamente, mientras ya estábamos trabajando en el proyecto, muy poco antes de empezar a enviar correos y contactar artistas, surgió la galería La Fiambrera en Madrid, que ha tenido una expo muy parecida a la que hicimos sobre Mariscal, y Estudio 64 en Valencia, más librería que galería.

L.V.: Estaba Miscelánea en Barcelona…Fue coincidente en el tiempo.

C.C.: Son galerías especializadas, como nosotras, en la ilustración o el dibujo. Pero proyectos de galería, con sala para la exposición temporal, y además un apartado con libros, cómics, merchandising y útil para otro tipo de actividades, solo existe, y no abunda, en el extranjero.

Buscaron darle un valor añadido…

L.V.: Buscamos la forma de dinamizarla, que interaccionara con el público y este pudiera ofrecer un feedback a los artistas.

C.C.: También es un espacio que relaja la idea de galerías como un lugar serio, elitista. Gracias a las actividades que realizamos, el público entra sin ese miedo. Tanto las destinadas a los niños como las que no, los padres acuden con sus hijos y entonces se dan cuenta de que han entrado con ellos en una galería. Es un área agradable para, por ejemplo, clases de plástica, que acercan el arte a los niños y entiendesn el proceso por el que un cuadro expuesto ha pasado previamente. Acogimos un taller de la Escuela de Artesanos para adultos y dar a conocer las diferentes técnicas. Al final, todo esto nos ayuda a tener bastante reclamo.

Nuevos tipos de coleccionismo

– ¿Hay un perfil de cliente-tipo que compra las ilustraciones?

L.V.:  Es un perfil bastante amplio, diría que entre 25 y 55 años.

C.C.: El perfil del coleccionista ha cambiado. Empiezan a interesarse más jóvenes y a la franja más mayor también le gusta este tipo de arte. Antes le interesaba algo más ‘clásico’. La prueba la tenemos sobre todo con Paula Bonet. Tuvo compradores de una edad bastante avanzada.

– En estos perfiles, ¿existe un ánimo de inversión al adquirir una obra?

C.C.: No gusta dar imagen de especulador, pero sí tenemos ese perfil de cliente, obviamente. Y además, se nota. Nos pasó también con Bonet. Una persona muy entendida, que no habíamos imaginado que pudiera comprar algo aquí, lo hizo porque la artista está sonando mucho internacionalmente. Hay coleccionistas jóvenes que saben muy bien qué compran haciendo un esfuerzo económico importante para su edad.

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– ¿Es el arte un valor refugio?

L.V.: Es un activo más. Cuando hay una época de fluctuación de la moneda, crisis e inestabilidad, se tiende a recurrir a los valores refugio como el oro. Se sabe que en una época de crisis va a subir porque cada vez serán más quienes inviertan en oro, e igual pasa con el arte. Sube de precio si se sabe dónde hay que invertir y si se tiene un buen asesoramiento. Se ha generado toda una industria que va ligada a las empresas que invierten en arte para que además de tener un valor reputacional tengan un valor económico y sea una inversión empresarial más. Por eso hablamos de democratizar el arte. Quien no pueda comprar un original de Gabriel Moreno pero sí de Nuria Riaza también está haciendo una inversión.

– ¿El valor reputacional es un posicionamiento publicitario de las empresas?

L.V.: Es más equirabale al de obra social. El mensaje es que su producto tiene un valor añadido porque además se preocupa de esas cosas. En las empresas del Ibex esto está muy interiorizado. Las pymes también están en ese proceso.

C.C.: Cuando se quiere transmitir calidad es muy importante vestir bien, pero también es muy importante que tu espacio esté bien vestido.

L.V.: Y está cambiando la tendencia, como se observa en los mercados de arte, donde se habla más de dibujo e ilustración. De hecho, sucedió en la feria de Drawing Room que fue de las más concurridas con diferencia en cuanto a coleccionistas y solo tiene un año de vida. El valor está en alza.

C.C.: Me viene a la mente Lawerta como uno de los ilustradores más recurridos por las empresas. Estrella-Damm trabajó con él su campaña de entradas para el Valencia C.F. Y casos como el de Hortensia Herrero que ha rehabilitado el Colegio de la Seda o la Fundació Per Amor a l’Art que ha creado un espacio muy interesante en Bombas Gens.

Pepita Lumier art&shop: pasen, vean, y mejor si no se lo vuelven a contar.     

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