Tres claves de una estrategia ganadora para el siglo XXI

Socio director. Improven

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Sergio Gordillo

¿Cómo consigo la sostenibilidad de la empresa? Cada dos por tres hay cambios en el entorno, y me cuesta saber cómo me pueden afectar cada uno de ellos y, por lo tanto, definir las decisiones que debo adoptar. Y en demasiadas ocasiones, estos cambios me sobrevienen sin mucho margen de reacción”.

Esta reflexión está cada vez más presente en nuestro día a día empresarial y cada directivo la tiene con sus palabras en su cabeza. La tecnología y las innovaciones son cada vez más relevantes para el éxito empresarial, a la par que los procesos de innovación son cada vez más cortos y los recursos económicos y humanos son limitados. Además, los errores se pueden pagar cada vez más caros, ya que las segundas oportunidades no siempre van a ser posibles.

No solo por los costes, sino por la pérdida de tiempo que haya podido suponer equivocar el camino. Las compañías necesitan reforzar sus áreas de I+D+i, especialmente las pymes, para asegurar su sostenibilidad.

Por lo tanto, seguir el ritmo trepidante del entorno es crítico y ello obliga a las compañías al establecimiento de acciones de cooperativismo, partenariado y redes de colaboración.

Es una forma ideal de incrementar la actividad de investigación y desarrollo sin excesivas inversiones económicas. Además de sus beneficios económicos, una gran ventaja del modelo radica en las sinergias entre diferentes campos de conocimiento integrado por la colaboración. Los partenariados pueden desarrollarse entre compañías, universidades e institutos tecnológicos.

Otra opción es la externalización de la innovación en socios empresariales que colaboran en redes interdependientes, distribuyendo la innovación a lo largo de toda la cadena de suministro. Las empresas pueden reducir sus costes y desarrollar nuevos productos de manera más rápida y eficiente, eliminando cuellos de botella.

Esto determina una visión más colaborativa de todos los miembros de la cadena de suministro, actuando menos como polos o silos individuales y con mejores interacciones entre todos los miembros de la misma. Es tan débil el sistema global por la debilidad del eslabón menos capaz, como por la peor interacción de la red.

Monitorizar las tendencias de vanguardia

En segundo lugar, se convierte en crítico el monitorizar las tendencias tecnológicas de vanguardia. Para ser atractivo y competitivo para los consumidores, las compañías necesitan incrementar su sensibilidad hacia los cambios tecnológicos que se están produciendo en el entorno, evaluando cómo esto les va a afectar en sus organizaciones para determinar planes de incorporación de las mismas.

Es primordial identificar y seleccionar las tendencias tecnológicas más relevantes para su industria. Para detectar estos cambios tecnológicos es imprescindible tener una visión amplia de dichas tendencias, observando tanto las más próximas a su sector, como las que afectan a otros aparentemente poco relacionados con ellos, pero que pueden ser antecesores de próximos cambios.

En lo referente a las últimas tendencias en el desarrollo de productos o servicios, las empresas deben ampliar su espectro de observación, desde el análisis interno debido a lo que hoy venden en sus mercados y a través de las capacidades actuales disponibles, hasta la monitorización de tendencias sociales alejadas.

Una muy buena herramienta puede ser a través de los social media. Monitorizar de forma sistematizada el mundo virtual, donde los consumidores pueden crear sus propios productos, puede facilitar estar al día de las nuevas tendencias sociales.

Pensamiento divergente y convergente

Finalmente, desarrollar en la organización el pensamiento divergente (mente explotativa) y convergente (mente explorativa). La creación de nuevos desarrollos en tiempos cada vez más cortos en la búsqueda de charcos azules, requiere la capacidad de desarrollar de manera simultánea, tanto la habilidad de focalizar la visión (mejorar lo que hacemos o mente explotativa), como de divergir la visión (explorar el entorno para desarrollar la inspiración), y así generar las mejores soluciones (tanto por novedad como por coste).

El desarrollo de nuevas ideas requiere la observación sistematizada del entorno para generar inspiración, y de este modo lanzar potenciales nuevas soluciones para ir convergiendo progresivamente en equipo hacia las soluciones más factibles, con los mejores costes operativos posibles y en el periodo de tiempo más corto posible.

Si se te ocurre una idea, no pienses que eres el único, pero sé el primero en hacerla realidad. De la ideación a la implementación va a ser una clave de éxito para aprovechar el charco azul identificado y estar preparado para saltar al siguiente.

Las compañías deben asegurarse que este pensamiento divergente se desarrolla en la organización, principalmente si se quiere estar en disposición de desarrollar soluciones realmente innovadoras y creativas.

La divergencia debe ser una capacidad incorporada en el ADN empresarial, a la par que la implementación, la eficiencia y la calidad. La organización debe permitir ambos tipos de pensamiento y dejar espacios y tiempos para la creatividad y el desarrollo de las personas y equipos.

En resumen, para trabajar en pro de la sostenibilidad y que la empresa se pueda transformar y adaptar permanentemente a los cambios del entorno de la manera más ágil posible y, por tanto, para ser capaz de generar oportunidades (charcos azules) en este nuevo siglo, es crítico establecer acciones de cooperativismo, partenariado y redes de colaboración; monitorizar las tendencias tecnológicas de vanguardia y desarrollar en la organización el pensamiento divergente (mente explotativa) y convergente (mente explorativa), de forma que permita pasar de la idea a la ejecución eficiente en el periodo de tiempo más breve posible, a la par que estar preparada para el siguiente salto.

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