La imagen corporativa de las empresas

Qué es la imagen corporativa y por qué es tan importante para tu empresa

Uno de los aspectos más importantes de una organización es la imagen corporativa. Se trata de la forma en la que una corporación se presenta ante el público externo e interno. Esto incluye, proveedores, clientes, trabajadores de la empresa y público en general. Y se refiere a la manera en que se perciben los productos de la compañía, logotipo, forma de publicidad, comunicación externa y mucho más. Se puede considerar como una herramienta que identifica a la corporación ante todas las personas que interactúan con ella.

¿Qué se entiende por imagen corporativa?

La imagen corporativa forma parte de la comunicación de toda empresa. Y son todas las ideas, juicios y opiniones que tengan las personas sobre esta. Estos argumentos se han adquirido a través del comportamiento de la organización y de cómo han resuelto ciertas situaciones cotidianas. Por ende, no solo involucra la parte estética, sino que va ligado con el trato de los empleados, estrategias de marketing digital y mucho más. Por lo tanto, es una herramienta que puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso en el mercado.

La imagen corporativa no solamente está ligada a las empresas. Puede ser generada por cualquier persona u organización, incluyendo los gobiernos. Estos últimos se toman esto muy en serio, así que estudian cada palabra para comunicar sus ideas de la mejor manera. Las organizaciones no gubernamentales, iglesias, equipos deportivos y cualquier persona jurídica tienen una imagen corporativa que los identifica ante el mundo. La próxima vez que aprecies el mensaje de una empresa, fíjate bien en el tono que lo hace. Esto forma parte clave de su imagen corporativa.

¿Para qué sirve la imagen corporativa?

La imagen corporativa sirve para identificar el tono de la marca ante el mundo que rodea a la empresa. Por ello se define previamente, ya que tiene que estar alineada con las características del producto y de la visión general de la empresa. En consecuencia, este elemento proyecta todo aquello que quiere comunicar una organización. Vale decir que, una imagen corporativa trabajada adecuadamente puede aumentar el volumen de ventas en una empresa, así que es un componente indispensable. Debe ser estudiada desde el momento de la creación de la compañía.

Podríamos decir que la imagen corporativa comienza con el logotipo y nombre de la empresa. Ambos deben estar alineados con el objetivo y con los productos y servicios que ofrece al mercado. A su vez, hay que tomar en cuenta las redes sociales, que deben tener una estrategia uniforme anclada al tono de la marca. Otro aspecto fundamental es la imagen de los empleados, por lo cual, muchas empresas deciden darle una uniformidad para mejorar la presencia ante los clientes.

¿Cuáles son sus elementos?

Son muchos los elementos que forman parte de la imagen corporativa. El primero de ellos es la sede de la compañía. Aunque la era digital ha cambiado la forma de trabajo, tener una sede principal da una buena impresión al público externo. Por ende, este sitio tiene que estar decorado según los estándares de la empresa y tiene que cuidar hasta el último detalle. Como complemento, el color es un elemento fundamental y debe coincidir con las características del producto.

También están los logotipos, eslogan y la música con la que ambienta sus presentaciones comerciales. Cada elemento tiene el objetivo de comunicar algo y ello debe ser estudiado previamente. Además, no se puede olvidar la redacción de la misión, visión y valores de la compañía, que debe alinearse con el servicio que prestan a los clientes. Y todo esto debe verse reflejado en cada uno de los canales de venta de la compañía. Un solo error, puede comprometer la imagen que tengan los clientes sobre la corporación.

¿Por qué es tan importante la imagen corporativa?

La imagen corporativa es fundamental para crear un espacio en la mente del usuario. En la actualidad existen miles de productos en el mercado, así que hay que destacar para poder tener ventajas sobre los competidores. De hecho, la primera forma de crear una imagen corporativa es la forma en cómo se dirige a sus clientes y cómo promociona sus productos. En consecuencia, una imagen corporativa puede influir en la decisión de compra de un cliente potencial, siendo indispensable para el éxito de una empresa.

Esto ocurre porque la imagen corporativa crea un tono específico que se ajusta a un tipo de cliente determinado. Por ende, cuando la persona ve que este se alinea a sus intereses, aumentan las probabilidades de que compre sus productos y servicios. Ello convierte a la imagen corporativa en una herramienta fundamental para el motor de ventas de la empresa. Por estas razones, es necesario verificar que esta imagen está bien trabajada, ya que de lo contrario perderá fuerza en el mercado ante los nuevos competidores.

¿Cuáles son sus objetivos?

Los objetivos de la imagen corporativa son crear una imagen de la empresa ante el público interno y externo. ¿Cómo quiero que me reconozcan? Esta debe ser la principal pregunta que debe responderse para aplicar una correcta estrategia de branding. Por otro lado, una meta importante de esta área es la de definir lo que quieres transmitir con tu marca. Esto puede ser tranquilidad, cercanía, sensualidad, adrenalina, diversión y mucho más. Ello dependerá de las características del producto que estés vendiendo.

Por ende, el objetivo es transmitir un mensaje que atraiga al cliente ideal a que compre sus productos y servicios. Para lograrlo es indispensable hacer un manual de identidad corporativa o brand book en el que se establezcan todos los valores y visión de la empresa. A partir de aquí, se genera una proyección de cómo debe ser el tono de la marca en los diferentes medios de comunicación. Esto abarca tanto el cliente final como el trato que tengas con los empleados, proveedores y público en general.

Tipos de imagen corporativa

Antes de desarrollar una imagen corporativa, es importante saber que existen diferentes tipos. Primero que todo, está la imagen corporativa objetiva, es la meta que se trazó dentro de la organización y cómo se proyecta a largo plazo. También está la imagen subjetiva, que es aquella percepción que tienen los empleados de la corporación. Además, está la imagen difundida, que es el tono y modelo que se transmite por las redes sociales y los productos. Por último, está la imagen percibida, que es la creencia que tienen los consumidores ante una marca.

La meta está en que la imagen corporativa percibida sea la que se proyecta en la imagen objetiva. No es una tarea que se ejecute en un solo día, ya que se trata de una serie de pasos que deben realizarse continuamente. Por ende, la imagen corporativa se practica todos los días, así que se debe internalizar por todos los miembros de la empresa. Desde el CEO hasta el recepcionista, todos deben tener el mismo tono para crear una imagen positiva en el público interno y externo.

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