Escalabilidad

Escalabilidad: La clave para tener un negocio de éxito en la actualidad

¿Has escuchado hablar de la escalabilidad? De seguro que sí, pues es un término que cada vez se escucha con más frecuencia. Sobre todo, si tienes un modelo de negocios o un emprendimiento. Esto se debe a que, lo escalable se relaciona con una mejora sustancial de las finanzas. Creatividad y un pequeño impulso de inversión deben ser suficientes para implementar este concepto. En este post, veremos que es la escalabilidad, como se consigue, cómo se mide, sus tipos e importancia para la empresa.

¿Qué es la escalabilidad de un negocio?

La escalabilidad es un término que está de moda en estos tiempos y es muy atractivo para los inversionistas. Se emplea para cualquier negocio y se interpreta como la capacidad de este a la expansión o a la ampliación sin pérdida de calidad o rendimiento. En función de sus ingresos, se conoce también como su capacidad para aumentarlos de forma exponencial cuando sus gastos se incrementan linealmente. Es una propiedad muy estudiada en el entorno informático, pero en este caso lo estudiamos para entornos de negocio.

Para el caso de un negocio, la escalabilidad se traduce en crecimiento sin variaciones drásticas de costes productivos. Es decir, es una ventaja importante para cualquier empresa. Un modelo de negocio escala cuando requiere la apertura de más sucursales (relacionado con alcance). Este factor puede llegar a términos en los cuales el alcance es internacional, pues requiere hacer ventas fuera de su área original. También podemos decir que ha escalado cuando las instalaciones requieren de ampliaciones o de contratar más personal.

¿Cómo se puede medir?

La economía de escala para un negocio centra su atención y control sobre los gastos. Una forma de medir esta capacidad es comparar gastos con ingresos en un período de tiempo. Los gastos deben mantenerse cuasi constantes, es decir, ser representados gráficamente con una tendencia recta. Ahora, al compararlos, un negocio escalable gráfica sus ingresos con un patrón o tendencia exponencial. La diferencia se conoce como rentabilidad, y es el primer factor a medir. Hay rentabilidad cuando sus ingresos aumentan significativamente sin variación drástica de costes productivos.

Otra forma de medir la escalabilidad de negocio es a través de su replicabilidad. Significa que un modelo se puede vender y al medir su comportamiento se repite en otro contexto. Esto nos da otro factor a tener en cuenta: el tamaño de mercado. La escalabilidad puede medirse en función del volumen de consumidores. Mientras más existan, el crecimiento a futuro está garantizado. Asimismo, la diversificación de canales de distribución y la innovación en el sector en que se desempeña, también son parte medible de la escalabilidad.

¿Cómo conseguir la escalabilidad?

Para conseguir la verdadera escalabilidad, un negocio debe tener 3 características imprescindibles: rentabilidad, replicabilidad y escalabilidad. No obstante, todo negocio debe apoyar esos 3 pilares fundamentales con otras características importantes para conseguir esta capacidad. Para iniciar, un negocio escalable anticipa sus necesidades de expansión de manera controlada. La escalabilidad es una propiedad que permite dimensionar el negocio de forma correcta. Por tanto, no existe un sobredimensionamiento o un infra dimensionamiento, lo que está directamente relacionado con el aprovechamiento de recursos.

Todo negocio escalable se adapta fácilmente a diversos factores como los mercados, la competencia y los flujos de inversión. Hay que recordar que esta capacidad genera más estructura de negocios disminuyendo costes productivos. Con respecto a la inversión, la escalabilidad permite que se recurra a estrategias y modelos de financiación que maximizan la productividad. Esto con la menor cantidad de recursos económicos, materiales o humanos propios. Ya para finalizar este punto, un modelo escalable permite disminuir costes por medio de procesos de autoservicios de los clientes.

Tipos de escalabilidad que se pueden conseguir

Básicamente, la escalabilidad se puede conseguir de dos maneras: hacia arriba o a los costados. Es decir, la escalabilidad puede ser horizontal o vertical, y cada tipo cuenta con ventajas y desventajas. La primera forma, la horizontal, es aquella donde el negocio se entiende como algo “modular”. El tipo de negocio escalable horizontal, permite verificar en qué áreas de negocios es mejor invertir para crecer. Por otro lado, si bien la horizontalidad es la que mayores beneficios otorga, también es la que tiene un mayor coste y complejidad.

Por su parte, la escalabilidad vertical es aquella que implementa más recursos para modernizar lo existente. Es decir, que se potencia el negocio (mejora el rendimiento) en conjunto, por tanto, es la forma más simple de escalar. Centra sus costes en las áreas por las cuales se generan más ingresos. No obstante, su simplicidad es una desventaja, pues está limitada por su capacidad real física. Llega un momento en el cual un negocio escalable a través de este tipo no soportará la alta demanda.    

Importancia de tener un negocio escalable

La escalabilidad para un negocio es importante porque supera con facilidad sus principales obstáculos. Anteriormente, la escalabilidad de la empresa, era una capacidad limitada por algunos factores, como la geografía o la capacidad de mercado. En la actualidad estos factores han sido prácticamente eliminados gracias a la tecnología. Hoy en día, pensar en un negocio escalable es pensar en la simplicidad de su proceso al alcanzar nuevos mercados. Además, no requiere de variaciones drásticas durante su expansión, en cuanto a estructura o personal.

De igual manera, hace que el valor como empresa crezca a la vista de importantes inversores. Un negocio con capacidad escalable refleja una inversión segura, capaz de soportar cambios drásticos de mercado. Al igual que para los inversores es algo atractivo y seguro, escalar una empresa es un proceso que requiere poca inversión. Las franquicias ejemplifican lo fundamental de la escalabilidad de un negocio. Son un tipo de empresas proyectadas sobre la base de la simplicidad para ejecutarse y su alta repetitividad.

Ejemplos de escalabilidad de un negocio

¿Has escuchado de Netflix o Google, incluso de Coca Cola? Estas empresas muy conocidas son modelos escalables de forma horizontal. Sus costes productivos se mantienen uniformes mientras maximizan sus ganancias con un mayor alcance de usuarios (replicable). Otros ejemplos escalables de forma vertical son Facebook o Apple. Estos dos han mejorado sus productos o servicios aumentando los recursos. Como emprendimientos, el e-commerce es un claro modelo de escalabilidad, donde se ofrecen productos o servicios con una baja inversión y en esencia replicables.