Cámara Valencia alerta de que la guerra de Irán impactará sobre 20.000 empresas
El informe de Cámara Valencia advierte de que el encarecimiento de la energía, la inflación y la volatilidad geopolítica presionarán a sectores intensivos en costes y rebajarán el ritmo de crecimiento de la economía autonómica en 2026
La escalada bélica en torno a Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han abierto un nuevo foco de presión sobre la economía valenciana. Cámara Valencia alerta de que el encarecimiento de la energía, la volatilidad de los mercados y el deterioro del contexto internacional afectarán a más de 20.000 empresas valencianas, principalmente por la reducción de márgenes en sectores intensivos en energía como la industria, el transporte o la agricultura.
El diagnóstico figura en un informe elaborado por el servicio de estudios de Cámara Valencia, que anticipa una desaceleración del crecimiento de la economía valenciana en 2026. Tras cerrar 2025 con un avance del 3,2 %, la cámara prevé que el crecimiento pueda revisarse a la baja hasta una horquilla de entre el 2% y el 2,5%, en función de cómo evolucione el conflicto.
La energía, en el punto de mira
El principal canal de transmisión del shock será el energético. Según Cámara Valencia, la escalada de tensiones ha provocado un fuerte aumento del precio del petróleo, que llegó a subir un 72%, y del gas, con incrementos del 62%. Aunque después se registraron correcciones parciales tras anuncios de alto el fuego, la entidad advierte de que la volatilidad sigue siendo elevada y ya se está trasladando tanto a los derivados del petróleo como a los costes logísticos.
Ese repunte energético amenaza con reactivar la inflación. El informe sostiene que el alza de los costes podría situar temporalmente la inflación en torno al 4%, lo que elevaría la presión sobre el consumo, la inversión y la financiación empresarial en un escenario de posibles políticas monetarias más restrictivas.
Impacto en el comercio exterior
La afectación no será homogénea. Cámara Valencia identifica una especial vulnerabilidad en las actividades con mayor exposición a energía y transporte, pero también advierte del impacto sobre el comercio exterior. Las exportaciones valencianas a Oriente Medio podrían resentirse aún más, especialmente en ramas como el hábitat, mientras que el agroalimentario aparece como un sector relativamente más resistente dentro del nuevo entorno geopolítico.
Pese a ello, el informe introduce algunos elementos de amortiguación. Entre ellos, destaca la menor dependencia energética gracias al avance de las renovables, la diversificación de las importaciones energéticas y la posibilidad de que España refuerce su atractivo turístico al ser percibida como un destino más seguro que otros competidores.
Los motores de la economía valenciana
De hecho, Cámara Valencia considera que los principales motores de la economía autonómica en 2026 seguirán siendo el turismo, la construcción y determinadas actividades vinculadas a la tecnología y la defensa, además de una demanda interna que se mantendría, aunque con menos vigor que en 2025.
En paralelo, la cámara apunta a un cambio más estructural en el comercio internacional. El aumento de los costes logísticos, la reconfiguración de rutas marítimas y la incertidumbre geopolítica estarían acelerando un movimiento hacia cadenas de suministro más cortas y regionalizadas, obligando a muchas compañías a revisar proveedores, riesgos y estrategias de aprovisionamiento.
Medidas públicas
A partir de ese diagnóstico, Cámara Valencia plantea una doble agenda de respuesta. En el terreno público, reclama medidas para contener el impacto energético y avanzar en autonomía estratégica. En el ámbito empresarial, recomienda reforzar la resiliencia financiera, diversificar proveedores y apostar por la eficiencia energética y el autoconsumo como vías para reducir vulnerabilidades en un contexto incierto que podría prolongarse.











