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Café vs matcha: la bebida verde que se cuela en la cafetería española

El matcha es la bebida que más crece en las cartas y ya mueve a startups que rozan el millón de euros. El café, instalado en la rutina de medio país, mira de reojo a un rival que le disputa la taza de la mañana

Café vs matcha: la bebida verde que se cuela en la cafetería española
Publicado a 07/11/2026 19:25

El matcha es la bebida que más crece en las cartas y ya mueve a startups que rozan el millón de euros. El café, instalado en la rutina de medio país, mira de reojo a un rival que le disputa la taza de la mañana.

Entras en una cafetería moderna de cualquier capital española y, al lado de la máquina de espresso, hay un bol, un batidor de bambú y un bote de polvo verde intenso. Hace cinco años no estaba. Hoy el matcha comparte barra con el café y, en algunos locales, le planta cara en la cuenta de resultados. La pregunta ya no es si esta bebida japonesa ha llegado para quedarse, sino cuánto terreno le puede quitar al rey de la casa.

Aquí se cruzan una moda muy fotografiada y un negocio con números reales. Y los números, en los dos lados de la barra, cuentan una historia menos simple que la de un ganador claro.

El retador que más corre

El matcha es la bebida que más acelera. Sus ventas en las cafeterías españolas crecieron un 50,3% interanual en diciembre de 2025, según datos de la plataforma de pagos Square, y su cuota dentro de la categoría ronda ya el 10%, el doble que en 2023. La taza se paga de media en torno a 4,5 euros, por encima de un café, lo que explica parte del interés de la hostelería. Cadenas como Starbucks, Santa Gloria o Rodilla lo han subido a la carta, y el formato frío, el iced matcha latte, es de lo que más ha ganado peso en las ofertas.

Detrás han aparecido empresas que han hecho del polvo verde su negocio entero. Noor Coffee, nacida en Barcelona en 2024, tiene nueve locales y el matcha le supone alrededor del 40% de las ventas. La valenciana Kisori Matcha encadenó meses de crecimiento del 50% en venta online y apunta a superar el millón de euros de facturación en 2026. Matcha & Co, con más recorrido, acumula más de 40 millones de euros facturados y más de medio millón de clientes en Europa. El perfil de quien lo pide es joven, con fuerte presencia femenina, y muchos llegan por las redes antes que por el paladar.

El rey no se baja del trono

Frente a ese arranque, el café juega con una ventaja que el matcha no tiene: es rutina. Ocho de cada diez consumidores toman café caliente todos los días, y más del ochenta por ciento ha pasado por una cafetería independiente en el último año. España suma unas 2.215 cafeterías de marca, con tres años seguidos de crecimiento neto de locales, y sigue siendo uno de los pocos mercados europeos que los expertos no dan por saturados.

El café de especialidad, además, ha construido su propia parroquia. Málaga tiene en Kima Coffee una casa que vuelve a colarse en el centenar de mejores cafeterías del mundo, crece el grano para preparar en casa y se multiplican los microtostadores. El matcha abre una categoría nueva; el café lleva décadas siendo la excusa para sentarse. Son volúmenes que no se comparan: una moda al alza contra un hábito nacional.

El mismo enemigo para los dos

Lo que de verdad aprieta a una barra y a la otra es el precio de la materia prima. El café verde encadena máximos y una volatilidad que obliga a los tostadores a repercutir la subida en la taza o a comerse el margen, con el riesgo de perder a un cliente que mira el bolsillo. El matcha tiene su propia tensión: la demanda mundial va por delante de lo que Japón produce con calidad, y en el comercio especializado se habla de subidas de entre el 20% y el 100% según el producto.

Esa escasez ha traído un efecto colateral que afecta al negocio: no todo lo que se vende como matcha lo es. Desde el sector avisan de que circula té verde molido corriente colocado a precio de matcha, y de que el consumidor «compra mucho matcha, pero todavía poco matcha de verdad». Para las marcas serias, distinguir el producto bueno se ha vuelto parte del modelo.

Entonces ¿Quién gana?

Si la vara de medir es el volumen, no hay partido: el café mueve millones de tazas al día y el matcha todavía juega en una cuota de un dígito. Pero si lo que se mide es el crecimiento, el margen por consumición y la capacidad de arrastrar a un público joven que paga 4,5 euros sin pestañear, el matcha es quien marca el ritmo y quien ha abierto la caja registradora a una franja que el café no terminaba de capturar.

Lo razonable es que no haya un muerto en esta pelea. El matcha no va a vaciar las cafeterías de cafeteros, pero ha dejado de ser una rareza para convertirse en una línea de ingresos que ninguna barra con ambición se puede permitir ignorar. La batalla, más que por el trono, se libra por el hueco nuevo. Y ese, hoy, lo va ganando el polvo verde.

 

Firma
Fotografía de Ana SánchezAna SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.
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