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El coste de contratar sube un 4,2% y la productividad por hora se estanca

El INE publica el Índice de Coste Laboral Armonizado del segundo trimestre de 2026: cada hora de trabajo cuesta a las empresas un 4,2% más que hace un año, con la estructura sectorial constante.

España se vuelve más cara pero no más productiva
Publicado a 08/09/2026 18:20

Contratar en España es hoy más caro que hace un año. Un dato publicado en el Índice de Coste Laboral Armonizado (ICLA) del Instituto Nacional de Estadística y que ningún empresario necesita que le confirmen.

Durante veinte años, la respuesta española a la pregunta de por qué invertir aquí tuvo un componente eficaz: salía más barato.

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Esa ventaja sigue existiendo —el coste laboral medio en España fue de 26,4 euros por hora en 2025, frente a los 34,9 de la Unión Europea y los 38,2 de la zona euro, según Eurostat—, pero se está estrechando.

Y lo hace sin que la otra ventaja posible, la de producir más por hora, esté ocupando su lugar.

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La contrapartida no acompaña. Según el avance de la Contabilidad Nacional Trimestral, el PIB creció un 2,7% interanual entre abril y junio mientras las horas efectivamente trabajadas aumentaron un 2,8%.

La aritmética de esas dos cifras deja la productividad por hora prácticamente plana, una décima en negativo. España está creciendo por acumulación de horas y de personas, no por rendimiento.

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Lo que además nos muestra este año el ICLA es la perdida de productividad en nuestro país. Y no solo eso, si no que la hora trabajada por el empleado, el acaba costando más al empresario y produciendo menos.

El índice sitúa el aumento del coste por hora trabajada en el 4,2% interanual en el segundo trimestre de 2026.

Por qué sube el coste

El propio ICLA reparte el encarecimiento casi a partes iguales. No es un fenómeno salarial puro.

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Las cotizaciones.

2026 ha traído tres subidas a la vez. El Mecanismo de Equidad Intergeneracional, del que la empresa asume el 0,75%. La cuota adicional de solidaridad sobre los salarios que superan la base máxima elevó sus tres tramos. Y la base máxima se actualiza cada año con el IPC más 1,2 puntos. Ninguna de las tres medidas requiere subir un euro de salario bruto: la factura crece sola. En una plantilla de 120 personas, un incremento medio de 15 euros mensuales por trabajador supone más de 21.000 euros anuales adicionales.

La negociación colectiva.

Los convenios crecen en torno al 3% en lo que va de año, y los firmados en 2026 rondan el 3,9%. Es una subida moderada en términos históricos, pero se acumula sobre la anterior.

La composición del empleo.

Cuando gana peso el empleo mejor retribuido, el coste medio sube sin que nadie negocie nada. Lo que la empresa ve en su cuenta de resultados sí incorpora, además, ese cambio de mezcla.

Por qué la productividad no acompaña

España no está perdiendo productividad de forma estructural. El Observatorio de la Fundación BBVA y el Ivie documenta lo contrario en el medio plazo —la productividad total de los factores creció un 1,4% desde 2020, la mejor tasa desde 1995.

Lo que ocurre es que esa mejora se está frenando. Se desacelera justo cuando el coste se acelera.

Uno: el crecimiento es extensivo, no intensivo. Las horas trabajadas crecen un 2,8% y el empleo equivalente a tiempo completo un 2,3%, buena parte en actividades de valor añadido moderado. Cuando una economía absorbe empleo a ese ritmo, la productividad media se resiente , aunque cada empresa esté haciendo bien su trabajo.

Dos: la brecha entre horas pactadas y horas efectivas. El absentismo se ha convertido en un problema estructural. Es, probablemente, la palanca más ignorada durante años, que cada vez más pone sobre la mesa.

Tres: el tamaño. Las empresas españolas tenían de media 8,8 empleados en 2023. España crea y destruye empresas a un ritmo similar al europeo; donde falla es en el crecimiento posterior. Nacen igual, pero crecen menos. Una empresa pequeña reparte peor los costes fijos, amortiza peor la tecnología y tiene más difícil justificar un especialista en datos, en ciberseguridad o en planificación.

Cuatro: la digitalización es ancha pero poco profunda. El error habitual es afirmar que las pymes españolas están poco digitalizadas; los índices europeos no lo respaldan. Lo que muestran los datos sectoriales es otra cosa: la adopción es amplia y superficial. Dos de cada tres pymes usan la nube, pero mayoritariamente para correo, almacenamiento y copias de seguridad; solo alrededor de un tercio la emplea en procesos críticos como facturación o CRM, según el barómetro de digitalización de la pyme española elaborado por Gigas. Digitalizar el papel no es productividad.

El nivel importa

Lo relevante para una empresa no es, por tanto, si España es cara, sino hacia dónde se mueve la combinación de coste y rendimiento. Un país puede competir siendo barato o siendo productivo. Lo que no puede es dejar de ser lo primero sin llegar a ser lo segundo. Ese es exactamente el punto en el que los datos del segundo trimestre sitúan a la economía española.

¿Se están comiendo los márgenes?

Todavía no, al menos en el agregado. La misma Contabilidad Nacional muestra que el excedente bruto de explotación y la renta mixta crecieron un 4,9% interanual en el segundo trimestre, por encima del avance de la remuneración media por asalariado. Las empresas españolas, en conjunto, están consiguiendo trasladar el mayor coste laboral sin comprimir su excedente.

Ese equilibrio, sin embargo, descansa sobre la capacidad de repercutir costes en precios, algo muy desigual por sectores y por tamaño: una industria exportadora que compite en precio internacional no tiene el mismo margen de maniobra que un servicio de demanda local. Si la productividad por hora sigue estancada y el coste laboral se mantiene por encima del 4%, la ecuación se sostiene solo mientras haya capacidad de trasladar a precios. Y esa capacidad es, precisamente, lo que la inflación subyacente mide.

Firma
Fotografía de Ana SánchezAna SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.
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