Gonzalo Bernardos: «La economía española no estaba tan bien desde hace años»
El economista ha defendido que España atraviesa una etapa económica "excepcional" gracias al empuje del sector privado, las pymes, el turismo y la exportación de servicios, aunque ha alertado de los riesgos globales, la falta de mano de obra y el problema de la vivienda
El economista, Gonzalo Bernardos ha definido el momento actual como «la era de la incertidumbre», pero ha lanzado un mensaje poco habitual en el debate económico: España está mejor de lo que parece y cuenta con bases sólidas para seguir creciendo en los próximos años. El economista ha intervenido en el VI Encuentro Paterna Ciudad de Empresas, organizado por Apymep, donde ha defendido el papel de las pymes, del sector privado, del turismo y de los servicios profesionales como motores de la economía española.
«La economía española no estaba tan bien desde hace muchísimos años», ha afirmado Bernardos ante el tejido empresarial reunido en Paterna. A su juicio, la situación actual es «mejor de lo que ha sido y peor de lo que será», siempre que el país sea capaz de mantener su capacidad competitiva, aprovechar el turismo, captar inversión y resolver algunos de sus principales cuellos de botella como el talento, la vivienda, la burocracia y la falta de mano de obra en determinados sectores.
La economía mundial, en la era de la incertidumbre
Bernardos ha arrancado su intervención situando el contexto internacional. Ha recordado que, desde 2020, la economía mundial ha encadenado shocks poco previsibles: la pandemia, la invasión rusa de Ucrania, la escalada de los precios energéticos y alimentarios, y las tensiones en Oriente Medio. A su juicio, esta sucesión de crisis ha cambiado la forma en la que las empresas deben tomar decisiones.
«No se puede decidir en las empresas como se decidía hace 20 o 30 años. Hay más incertidumbre», ha reconocido. El economista ha vinculado esa incertidumbre con una economía global cada vez más expuesta a crisis de oferta, no solo de demanda. En su opinión, lo ocurrido en los últimos años recuerda, aunque con menor intensidad, al impacto que tuvo la crisis del petróleo de 1973 sobre la economía mundial.
Bernardos también ha alertado de varios riesgos internacionales. En Estados Unidos, ha advertido de la elevada dependencia de la inversión en inteligencia artificial, del endeudamiento público y de la evolución de los tipos de interés a largo plazo. En su opinión, si una parte de las grandes inversiones en IA no ofrece los retornos esperados, la economía norteamericana podría resentirse.
Sobre China, ha sido igualmente crítico. La ha definido como «un gigante tecnológico», pero con problemas económicos de fondo derivados de su burbuja inmobiliaria, su sobreproducción industrial y las crecientes restricciones comerciales de Estados Unidos y la Unión Europea. Para Bernardos, China seguirá siendo relevante, pero difícilmente podrá actuar como gran motor de la economía mundial en los próximos años.
Europa, una oportunidad tras años de errores
El economista ha dedicado una parte relevante de su intervención a Europa, donde ha considerado que se han cometido errores estratégicos durante las dos últimas décadas. Ha criticado la falta de política industrial, la obsesión por el déficit público cero, la pérdida de peso en sectores como los semiconductores y la dependencia energética generada en torno al gas ruso.
Según Bernardos, Europa ha penalizado durante años su capacidad productiva al no acompañar a las empresas en grandes inversiones tecnológicas e industriales. También ha cuestionado que el continente haya asumido exigencias medioambientales muy estrictas para sus productores mientras permitía la entrada de productos de terceros países con menores requisitos.
En este contexto, sin embargo, ve margen de mejora. «En Europa no se puede hacer peor que en los últimos 20 años», ha valorado, antes de señalar que una eventual recuperación europea podría actuar como viento de cola adicional para España.
España, una economía con «análisis de sangre de 10»
Uno de los ejes de la intervención fue la comparación entre la España anterior a la crisis financiera y la actual. Bernardos ha recordado que entre 2004 y 2007 el crecimiento español descansaba en gran medida en el crédito exterior y en el sector inmobiliario. Era, ha explicado, una economía que aparentaba buena salud, pero que escondía desequilibrios profundos.
Frente a aquella etapa, ha defendido que la economía española actual es mucho más sólida. En concreto, ha razonado que «la economía española de 2006 parecía tener una salud tremenda, pero los análisis salían fatal. La economía española actual parece pocha, pero los análisis de sangre salen de 10», ha desgranado.
Para el economista, la gran diferencia está en el sector privado. Tras la crisis, muchas empresas dejaron de depender exclusivamente del mercado nacional y salieron al exterior. Ese cambio, ha asegurado, transformó la balanza de pagos y permitió a España pasar de vivir «por encima de sus posibilidades» a registrar superávit exterior.
«El sector privado es la clave de que la economía española vaya bien», ha corroborado ante un auditorio formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas.
La pyme como virtud, no como problema
Bernardos ha sido especialmente contundente en su defensa de las pymes. Ha rechazado la idea de que el problema de España sea el tamaño de sus empresas y ha sostenido que, en muchos casos, las pequeñas y medianas compañías son más ágiles, más flexibles y más capaces de adaptarse que las grandes corporaciones.
«Estoy totalmente en contra de quienes dicen que nuestro problema son las pequeñas empresas. Yo lo cambiaría: son nuestra virtud», ha afirmado.
El economista ha argumentado que las pymes generan más empleo por volumen de facturación, no son necesariamente menos eficientes ni menos tecnológicas, y cuentan con una ventaja decisiva en un entorno cambiante: la capacidad de maniobrar con rapidez. Frente al gran «trasatlántico» que representa una gran corporación, ha comparado a la pequeña empresa con una embarcación más ligera, capaz de girar antes y adaptarse mejor.
Para Bernardos, lo importante no es tanto el tamaño como la competitividad. «Lo que más conviene a un país no son las empresas que tienen más tamaño, sino las que son más competitivas», ha aclarado.
Turismo y servicios: dos motores de futuro
El economista ha situado el turismo como uno de los grandes activos de España. Frente a quienes advierten de una excesiva dependencia del sector, Bernardos ha defendido que el turismo seguirá siendo una fuente de crecimiento durante los próximos años. Ha recordado que viajar se ha convertido en una prioridad para las nuevas generaciones y también para una población jubilada con renta y patrimonio en buena parte de Occidente.
«Solo conozco un país que tiene todos los elementos para triunfar en la economía mundial y lo denigra: España. Y ese elemento es el turismo», ha matizado.
Según Bernardos, España superará los 100 millones de turistas extranjeros y el turismo seguirá ganando peso en el PIB. Pero no será el único motor. También ha destacado el crecimiento de la exportación de servicios profesionales de alto valor añadido, como ingeniería, arquitectura, comunicación, auditoría, consultoría, abogacía y servicios vinculados a la economía digital.
A su juicio, esta transformación explica que España tenga una posición exterior mucho más equilibrada que en el pasado y que sea capaz de competir incluso en servicios frente a economías muy avanzadas.
Mano de obra, inmigración y absentismo
El principal problema para las empresas, según Bernardos, será la mano de obra. El economista ha avisado de las dificultades crecientes para encontrar trabajadores con compromiso y disponibilidad en determinados sectores. A su juicio, los empresarios deberán dedicar cada vez más esfuerzo a seleccionar, motivar y retener a sus equipos.
También ha puesto el foco en el papel económico de la inmigración. Considera que muchos puestos de trabajo que no quieren cubrir los jóvenes españoles están siendo asumidos por trabajadores inmigrantes y que esta aportación es fundamental para sostener el crecimiento. «En muchos de los últimos años, la inmigración está aportando más del 40% del crecimiento del PIB», ha corroborado.
Bernardos se ha mostrado favorable a regularizar a quienes ya están en España para que puedan trabajar en la economía oficial y ha defendido una contratación en origen más ordenada. Para él, el debate debe abordarse desde una perspectiva económica y realista: sin inmigración, muchos sectores no podrían funcionar con normalidad.
Vivienda: el gran problema social
La vivienda ha sido otro de los asuntos centrales de su intervención. Bernardos ha alertado de que el mercado del alquiler se está reduciendo por la inseguridad jurídica, los controles de precios y las restricciones regulatorias. A su juicio, estas medidas están provocando una contracción de la oferta y empujando a muchas familias hacia la compra.
El economista ha sido claro con los empresarios presentes y ya les ha ido avisando de que muchos padres tendrán que ayudar a sus hijos a comprar vivienda. En su opinión, la falta de oferta de alquiler y las dificultades de acceso a la vivienda serán uno de los grandes problemas sociales de los próximos años.
También ha incidido en que, en un entorno de precios al alza, quien quiera comprar vivienda en zonas con demanda debería hacerlo cuanto antes. Especialmente en municipios con dinamismo empresarial como Paterna, donde la actividad económica y la atracción de población pueden seguir presionando el mercado residencial.
Un entorno favorable, pero exigente
Bernardos ha cerrado su intervención con un mensaje optimista, aunque no exento de advertencias. Considera que las perspectivas económicas de España son «excepcionales» y que, cuando Europa recupere tracción, el país puede beneficiarse aún más. Sin embargo, ha insistido en que las empresas deberán operar en un contexto con más incertidumbre internacional, mayores dificultades para encontrar talento y nuevas exigencias sociales.
Para los empresarios, ha resumido, el entorno que viene es bueno, pero no sencillo. Deberán cuidar a sus equipos, mejorar su capacidad de adaptación, asumir que la vivienda será una preocupación creciente para las familias y mantener una actitud competitiva en mercados cada vez más abiertos.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.








