El 58% de las empresas valencianas admite que no estaba preparada ante fenómenos extremos
Un informe del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunidad Valenciana y Improven revela que ni siquiera las grandes compañías contaban con planes sólidos para responder a fenómenos extremos.
Federico Torres, presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana, y Sergio Gordillo, socio director de Improven, han presentado los resultados de un informe elaborado a partir de casi 300 empresas sobre lo preparadas que se encuentran tras episodios extremos recientes como la DANA o el apagón.
El estudio dibuja una radiografía del tejido empresarial valenciano ante un nuevo escenario marcado por la incertidumbre y la recurrencia de fenómenos climáticos y disrupciones inesperadas. La muestra recoge la realidad de empresas de distintos tamaños y sectores, lo que permite analizar cómo impactan este tipo de crisis en función de variables como la dimensión del negocio o su actividad.
Empresas vulnerables ante crisis extremas
Uno de los datos más reveladores del informe es que el 58% de las empresas encuestadas reconoce que no estaba preparada para afrontar una situación de este tipo y admite que le sorprendió por completo.
Podría pensarse que el impacto de estos episodios depende, en gran medida, del tamaño de la empresa y que las grandes compañías cuentan con más recursos para responder que las pequeñas. Sin embargo, los resultados desmontan parcialmente esa idea: el 61,5 % de las grandes empresas consultadas asegura que también se vio totalmente desprevenida.
Como subrayó Sergio Gordillo, «un mayor tamaño no asegura una mayor preparación ni la existencia de planes sólidos«. Precisamente esa falta de planificación es una de las principales conclusiones del informe y, al mismo tiempo, uno de los grandes retos que afrontan las organizaciones en un siglo XXI marcado por nuevas amenazas y escenarios cada vez más complejos.
En este contexto, la tecnología empieza a ganar peso como herramienta para reforzar la capacidad de respuesta de las empresas, tanto en la gestión de riesgos como en fórmulas organizativas como el teletrabajo. De hecho, el 63,3% de las compañías reconoce haber valorado el uso de tecnología para mejorar la gestión del riesgo.
La resiliencia, asignatura pendiente del tejido empresarial
Entre los principales problemas a los que se enfrentaron las empresas afectadas destacan la interrupción de la actividad productiva y de los servicios, los daños materiales en instalaciones, equipos e infraestructuras y las pérdidas económicas. A continuación aparecen los riesgos para la seguridad de trabajadores y colaboradores y las disrupciones en la cadena de suministro.
Para Gordillo, el cambio de paradigma obliga a revisar la cultura empresarial. «En este nuevo escenario, donde lo excepcional se vuelve recurrente, resulta clave incidir en el aspecto cultural y la vinculación con el propósito empresarial, y evolucionar hacia modelos de gobierno más avanzados; donde los riesgos extremos no se traten como excepciones, sino que se gestionen como parte estructural del negocio, integrando la resiliencia en la operativa«, señaló.
El informe sitúa así a muchas empresas en una fase todavía incipiente en materia de gestión de desastres, aunque también apunta a una oportunidad de avance. En palabras de Federico Torres, el tejido empresarial se encuentra en un momento de madurez que puede aprovecharse como un reto ilusionante.
Hub de innovación como respuesta
Con el objetivo de tener un papel como referente técnico y catalizador de soluciones, el Colegio ya trabaja en la creación de un Hub de Innovación, concebido como un espacio de colaboración público-privada para que empresas y administraciones compartan soluciones concretas frente a los riesgos climáticos y operativos. Según el informe, el 72,4% de las empresas estaría dispuesto a participar en este Hub si se orienta a acciones concretas y resolutivas, y de ese porcentaje el 68% corresponde a microempresas o pequeñas empresas.
Los sectores que más interés han mostrado son precisamente los más expuestos a este tipo de amenazas, como la agricultura, la industria, la energía, las infraestructuras y el transporte.
La hoja de ruta del Colegio para los próximos meses pondrá el foco en ámbitos como la innovación tecnológica, la planificación y ejecución estratégica, la inteligencia artificial, la automatización y el desarrollo de políticas públicas y fórmulas de colaboración público-privada. Para ello, se pondrán en marcha mesas de expertos especializadas que permitan identificar desafíos y diseñar soluciones concretas que se canalizarán a través de este futuro Hub de Innovación.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.












