FestIN celebra su sexta edición en València con 22 espacios y nueva oferta
El Festival de Cultura y Gastronomía de València celebrará su sexta edición del 17 al 26 de abril.
FestIN volverá a convertir València en un escaparate de experiencias gastroculturales del 17 al 26 de abril, en una sexta edición que amplía su red de sedes y refuerza su propuesta como producto turístico y cultural. El certamen reunirá 22 espacios de València, Gandia y Riba-roja de Túria, con una programación que combina patrimonio, arte, gastronomía y, este año, una presencia más visible de la música dentro del relato del festival.
Impulsado por el Ayuntamiento de València a través de la Fundació Visit València, en colaboración con Turisme Comunitat Valenciana y la Diputació de València, FestIN se ha consolidado como una de las citas más reconocibles en la intersección entre cultura y gastronomía. La edición de 2026 abre además reservas con una oferta diseñada para acercar al público a enclaves emblemáticos desde un formato experiencial, en el que la visita cultural se completa con una propuesta culinaria singular.
Un festival que refuerza su perfil experiencial
La edición de este año mantiene la lógica que ha definido al festival desde su nacimiento: convertir espacios culturales y patrimoniales en escenarios para experiencias gastronómicas irrepetibles. Pero en 2026 el proyecto da un paso más en su posicionamiento, al incorporar nuevas sedes y reforzar la conexión con la estrategia València Music City, lo que amplía el diálogo entre disciplinas y añade una capa musical al recorrido del visitante.
Esa evolución encaja con una tendencia cada vez más visible en la promoción urbana: la búsqueda de propuestas que no se limiten a mostrar un recurso, sino que lo conviertan en una experiencia integral. En el caso de FestIN, el objetivo es que arte, patrimonio, cocina y territorio funcionen como una misma narrativa, capaz de atraer tanto a residentes como a visitantes con interés por propuestas de mayor valor añadido.
22 sedes y nuevas incorporaciones
FestIN 2026 se desplegará en 22 lugares emblemáticos, entre ellos el Centre del Carme, el Centro de Arte Hortensia Herrero, el Museo de Bellas Artes, el IVAM, CaixaForum, Les Arts, Bombas Gens, el Museo de la Seda, Sala Russafa, la Casa Museo Benlliure, varias galerías de arte, el Palau de la Música, Teatro Talía, Radio City, Open House València y la Iglesia de los Santos Juanes.
A ellos se suman de nuevo el Palau Ducal dels Borja de Gandia y el Museo Visigodo de Pla de Nadal en Riba-roja de Túria. Entre las novedades más visibles figuran precisamente espacios como el Palau de la Música, el Teatro Talía, Radio City, Open House o Santos Juanes.
La amplitud de sedes confirma la voluntad del festival de salir del circuito más convencional y trabajar con escenarios heterogéneos, desde grandes instituciones culturales hasta espacios patrimoniales, escénicos o galerísticos. El resultado es una programación que no solo promociona la oferta cultural valenciana, sino que la empaqueta como producto turístico con capacidad de diferenciación.
Alta cocina, talento local y maridajes con relato
Uno de los elementos más distintivos del festival vuelve a ser la participación de chefs y marcas gastronómicas de referencia. La programación incluye colaboraciones con nombres como Begoña Rodrigo, Carito Lourenço, el equipo de Ricard Camarena, María José Martínez, Vicente Patiño, Roger Julián, Mar Soler y Alberto Alonso, así como otras propuestas vinculadas a restauración, vino, cerveza artesanal, pastelería y cocina creativa.
Lejos de limitarse a una degustación asociada a una visita, el festival plantea cada experiencia como una interpretación gastronómica del espacio o de la exposición que la acoge. Así, el IVAM conecta la muestra A media lumbre con un aperitivo ideado por Carito Lourenço; el Centre del Carme enlaza el universo visual de Chema Madoz con una propuesta culinaria de Begoña Rodrigo; Bombas Gens articula una experiencia inmersiva en torno al Titanic con tapas y vino; y el Museo de Bellas Artes lleva la obra de Muñoz Degraín al terreno de la cocina.
Música, patrimonio y turismo cultural
La música gana peso específico en esta sexta edición. El Palau de la Música se incorpora con una propuesta en sus jardines de la mano de Vicente Patiño, mientras que espacios como Radio City o el Teatro Talía introducen una dimensión escénica y musical que amplía el radio del festival. La organización subraya precisamente esa conexión con la estrategia de ciudad vinculada a la música, reforzando un posicionamiento más transversal del certamen.
Ese movimiento no es menor. Supone desplazar FestIN desde una fórmula centrada exclusivamente en el binomio cultura-gastronomía hacia un ecosistema más amplio de experiencias sensoriales, algo especialmente útil para una ciudad que busca sofisticar su oferta turística y diferenciarse por creatividad, producto local y capacidad de generar vivencias memorables.
Una herramienta de posicionamiento para la ciudad
Desde la óptica turística, FestIN encaja con una estrategia cada vez más orientada a la captación de un visitante interesado en experiencias urbanas, culturales y gastronómicas de ticket medio más alto. La implicación de instituciones turísticas y culturales, junto con la presencia de chefs reconocidos y enclaves patrimoniales, refuerza el valor del festival como escaparate de ciudad y como herramienta de promoción del territorio y de su cadena de valor gastronómica y cultural.
El secretario autonómico de Turismo ha incidido precisamente en esa idea, al presentar FestIN como una fórmula que refuerza la unión entre gastronomía, cultura y territorio. El mensaje conecta con una tendencia muy asentada en el sector: la de utilizar festivales experienciales no solo como agenda cultural, sino como instrumento de posicionamiento turístico.
València vende experiencia
La sexta edición de FestIN confirma que València quiere competir también desde la experiencia. El festival no se limita a ofrecer una agenda de planes, sino que articula una narrativa donde patrimonio, cocina, música y creatividad funcionan como activos económicos y turísticos. Con 22 espacios participantes y una programación concebida para el consumo cultural de alto valor añadido, el certamen refuerza su papel como uno de los formatos más interesantes en la oferta urbana de la primavera valenciana.













