i-DE impulsa redes eléctricas en la Comunitat Valenciana ante la electrificación
La electrificación de la economía en la Comunidad Valenciana sitúa a las redes eléctricas como eje clave para el crecimiento industrial y sostenible
La electrificación de la economía en la Comunitat Valenciana se consolida como uno de los grandes retos estratégicos para el tejido productivo y energético. En este contexto, i-DE, la distribuidora de Iberdrola, ha situado el desarrollo y modernización de las redes eléctricas como una prioridad clave para afrontar este proceso.
Cerca de 600 empleados de la compañía han participado en la XXIII edición del encuentro del negocio de Redes, celebrado en Alicante, Castellón y Valencia, donde se han analizado los desafíos del sistema eléctrico en un entorno marcado por el crecimiento de la demanda energética.
El crecimiento de la demanda impulsa nuevas inversiones en redes eléctricas
Bajo el lema «El presente es eléctrico», las jornadas han sido coordinadas por Guillermo Raga, director de I-De en la Región Este, quien ha destacado que el aumento del consumo eléctrico está directamente vinculado al auge de los centros de datos, la electrificación industrial y el avance de la movilidad eléctrica.
En este sentido, Raga ha subrayado que «la electrificación de la economía exige rediseñar sistemas concebidos hace décadas», con el objetivo de adaptarlos a nuevas necesidades de capacidad, flexibilidad y resiliencia en entornos urbanos e industriales.
Redes inteligentes, clave en la transición energética
Durante el encuentro, se ha puesto de relieve que las redes eléctricas inteligentes se configuran como la columna vertebral de la transición energética. Estas infraestructuras permiten integrar energías renovables, conectar grandes proyectos industriales y facilitar la descarbonización de sectores estratégicos.
Además, la digitalización y el uso de tecnologías como la inteligencia artificial permitirán mejorar la calidad del servicio, optimizar la gestión de la red y anticipar incidencias.
La compañía ha insistido en que el crecimiento de industrias intensivas en energía requerirá un incremento sostenido de la inversión en redes, especialmente en el horizonte del nuevo ciclo regulatorio 2026-2031.
La Comunidad Valenciana, territorio clave para la energía renovable
Otro de los puntos destacados ha sido el potencial de la Comunidad Valenciana para liderar la transición energética, gracias a su abundante recurso solar. Según ha señalado Raga, el despliegue de energías renovables y sistemas de almacenamiento será fundamental para generar energía limpia y competitiva.
En este escenario, el desarrollo de nuevas redes eléctricas resulta imprescindible para garantizar que esa energía llegue de forma eficiente al consumidor final.
Más de 70.000 kilómetros de red eléctrica
Actualmente, i-DE gestiona en la región más de 70.000 kilómetros de líneas eléctricas, con 25.000 centros de transformación y 177 subestaciones en servicio, lo que pone de manifiesto la dimensión de la infraestructura energética en la Comunidad Valenciana.
En paralelo, la compañía ha llevado a cabo un ambicioso proceso de digitalización, transformando más de tres millones de contadores en inteligentes, con capacidades de telegestión, supervisión y automatización.
Inversión en resiliencia tras la DANA
Durante las jornadas también se ha abordado la evolución del plan il·lumina, mediante el cual Iberdrola está destinando 100 millones de euros al rediseño de la red eléctrica afectada por episodios meteorológicos extremos como la DANA.
Este plan incorpora criterios de resiliencia y los estándares más avanzados de digitalización, con el objetivo de construir una red más robusta y preparada para el futuro.
Un modelo energético para una economía descarbonizada
El director de i-DE ha concluido que apostar por la electrificación y por redes modernas es una condición indispensable para avanzar en la descarbonización de la economía.
En este sentido, la evolución de las infraestructuras eléctricas en la Comunitat Valenciana no solo responde a una necesidad técnica, sino que se posiciona como un factor clave para garantizar un modelo económico sostenible, competitivo y alineado con los retos climáticos actuales.













