Gas, petróleo e incertidumbre: la factura económica de Irán se empieza a notar
La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán comienza a reflejarse en los mercados energéticos, con subidas del petróleo y del gas que amenazan con encarecer carburantes y electricidad en Europa, mientras el Banco Central Europeo vigila su impacto sobre la inflación.
El conflicto militar entre Estados Unidos e Irán ha abierto un nuevo foco de incertidumbre para la economía global. Aunque por ahora los mercados reaccionan de forma contenida y las autoridades monetarias descartan riesgos inmediatos para la estabilidad financiera, la tensión ya está presionando al alza los precios de la energía, elevando la incertidumbre inflacionista y generando inquietud en sectores industriales altamente dependientes del gas y la electricidad.
Las autoridades monetarias europeas consideran que el conflicto, pese a su gravedad geopolítica, no supone por ahora un riesgo sistémico para los mercados financieros.
El gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, ha afirmado que la estabilidad financiera «no está en riesgo», aunque reconoció que el escenario es «grave» y exige vigilancia. Según explicó, el principal canal de impacto económico está siendo el encarecimiento del petróleo y el gas, una evolución que los bancos centrales siguen de cerca.
En línea similar se expresó el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, quien subrayó que las perspectivas económicas de Europa pasan ahora inevitablemente por la evolución del conflicto. A su juicio, el BCE trabaja con dos escenarios: uno de enfrentamiento breve y otro de mayor duración que podría alterar las expectativas de inflación.
De momento, los mercados han reaccionado de forma «ordenada», con una apreciación del dólar y ligeras subidas en los rendimientos de la deuda soberana. En este contexto, tanto Villeroy como De Guindos consideran que no existen motivos para modificar la política monetaria ni subir los tipos de interés en la eurozona.
La energía, principal canal de impacto económico
Donde el conflicto ya está teniendo efectos visibles es en los mercados energéticos. La escalada de tensión en Oriente Próximo ha impulsado el precio del crudo Brent por encima de los 80 dólares por barril.
Este repunte responde, en gran parte, al temor a interrupciones en el tráfico marítimo del Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta por el que transita una parte significativa del petróleo y gas licuado mundial.
En España, el director general del Grupo Moure, Manel Montero, advierte de que si la tensión se mantiene los carburantes podrían encarecerse entre 8 y 12 céntimos por litro en las próximas semanas. El motivo es la rápida transmisión del aumento del crudo al precio final en las estaciones de servicio.
La industria española vigila el gas
El impacto también se deja sentir en los sectores industriales intensivos en energía. Empresas gasintensivas y electrointensivas siguen con atención la evolución del gas natural en los mercados internacionales, que ya refleja la tensión geopolítica.
España parte, no obstante, de una posición más diversificada que la que tenía Europa antes de la guerra de Ucrania. Actualmente, cerca del 30% del gas que importa el país procede de Estados Unidos, segundo proveedor tras Argelia, según explica la presidenta ejecutiva de GasIndustrial, Verónica Rivière.
Aun así, el sector advierte de que una crisis prolongada podría elevar de forma significativa los precios del gas natural licuado (GNL), especialmente si se interrumpe parte de la producción o del comercio internacional.
La preocupación aumenta tras la suspensión temporal de producción de GNL por parte de QatarEnergy después de ataques a dos instalaciones energéticas en la región.
Un contexto distinto al de la crisis energética de 2022
Pese a estas tensiones, el escenario energético actual es diferente al vivido tras la invasión de Ucrania por Rusia en 2022. Según el director general de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), Pedro González, aquella crisis afectó principalmente a Europa debido a su elevada dependencia del gas ruso por gasoducto. En cambio, la actual crisis tiene un impacto más global.
Además, el continente ha reforzado en los últimos años su capacidad de importación de gas natural licuado y diversificado proveedores, lo que reduce el riesgo de desabastecimiento.
No obstante, los analistas del sector advierten de que el riesgo principal no es la escasez de suministro, sino el encarecimiento de la energía, que acabaría trasladándose a la factura eléctrica y a los costes industriales. De hecho, los mercados de futuros ya reflejan expectativas de precios al alza para la electricidad en los próximos meses.
Incertidumbre sobre el comercio y el crecimiento
A esta presión energética se suma la incertidumbre geopolítica. Las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre posibles medidas comerciales contra España han añadido un elemento adicional de riesgo para las empresas.
Aunque la política comercial es competencia de la Unión Europea y cualquier decisión debería adoptarse a nivel comunitario, el episodio refleja hasta qué punto el conflicto puede extender sus efectos más allá del ámbito militar.
Para los responsables del BCE, el verdadero impacto económico dependerá en última instancia de la duración y la extensión del conflicto. Si el enfrentamiento se prolonga o escala regionalmente, podría presionar la inflación a través de la energía y frenar el crecimiento europeo.
Por ahora, sin embargo, el diagnóstico de las autoridades monetarias es claro: la situación es grave y exige vigilancia, pero la estabilidad financiera global sigue, de momento, fuera de peligro.
Sara MartíCoordinadora editorial. Graduada en Periodismo por la Universidad Jaume I, estoy especializada en contenido web y ediciones digitales por el Máster en Letras Digitales de la Universidad Complutense de Madrid. Mi experiencia en el mundo de la comunicación abarca desde el institucional hasta agencias y medios de comunicación. Al día de la actualidad empresarial y financiera en Economía 3 desde marzo de 2021.










