El mar también es un mercado: qué negocios ya tienen clientes y cuáles siguen esperando
Puertos, acuicultura, datos oceánicos y eólica marina tienen cifras distintas. Hay mercados con compradores identificables y otros que todavía dependen de pilotos y ayudas
Los puertos españoles necesitarán 450 millones de euros hasta 2030 para electrificar sus muelles de cruceros, ferris y contenedores. Es un gasto con comprador, plazo y obligación de descarbonización. Smart Business Lab celebra en The Terminal Hub de Valencia un hub sobre economía azul y analiza en qué está repuntando este sector y dónde necesita aumentar su inversión.
El mar ya es un sector grande, y su peso sigue en el turismo
La Comisión Europea calcula que la economía azul generó 263.000 millones de euros de valor añadido en 2023 y dio empleo a 4,9 millones de personas. Esa cifra supone el 1,7% del valor añadido comunitario. En el informe, España aparece en primer lugar por peso en el empleo del sector, con cerca de un 20% de la fuerza laboral.
Gran parte de ese peso procede del turismo costero. En Europa, esta actividad concentra un tercio del valor añadido y más de la mitad del empleo. Cuando se habla de economía azul en términos de dinero, se habla sobre todo de playas, náutica, cruceros y transporte de pasajeros. Los negocios nuevos, que suelen ocupar el centro de las conferencias, pesan mucho menos en esas cifras.
Electrificar el muelle: el cliente es el puerto
El suministro eléctrico a buques atracados, conocido como OPS, es el negocio más fácil de seguir porque lo financian las autoridades portuarias. Valencia tiene el primer proyecto de la Autoridad Portuaria en el muelle Transversal de Costa, operado por MSC.
La actuación figura en el Plan de Recuperación con un presupuesto de 10,4 millones de euros y un plazo de 19 meses para instalar dos puntos de conexión a portacontenedores.
Pero el enchufe no es lo más caro. El puerto reconoce que, con la red eléctrica actual, no es realista conectar los muelles sin mejorarla. Por eso se construye una subestación de 132/20 kV que cuenta con apoyo del programa europeo Connecting Europe Facility.
Para cada muelle hacen falta transformadores, celdas de protección, seccionadores y convertidores de frecuencia, además de obra civil y mantenimiento. Ese es el mercado para ingenierías y empresas electromecánicas.
Los datos del mar: un negocio pequeño con clientes concretos
Vender información sobre el mar exige modelos, sensores y personas que sepan interpretarlos. Buena parte de los datos básicos ya la publica el sector público. Puertos del Estado ofrece modelos oceánicos para zonas estratégicas de la costa, así que el valor está en el análisis que se construye encima.
Un ejemplo es Digital Earth Solutions, una empresa fundada en 2022 a partir de la investigación del CSIC en dinámica oceánica. Su software predice la trayectoria de un vertido o de un objeto a la deriva, como plásticos o restos de un naufragio. Según su ficha, sus clientes son consultoras ambientales, empresas de petróleo y gas que quieren controlar escapes, y servicios de emergencia.
En Irlanda, la empresa Xocean usa barcos no tripulados para vender datos oceánicos a la industria energética y a la hidrografía. Con este negocio, levantó una ronda de 115 millones de euros en 2025. Es una escala muy distinta a la española, y sirve para medir el tamaño de un mercado que aquí todavía no tiene cifras.
Criar en lugar de pescar: una industria que factura desde hace años
La acuicultura es el segmento más consolidado. España es el primer productor de la Unión Europea en volumen y el segundo en valor, con unos 806 millones de euros en 2023. En 2024, la acuicultura marina produjo 251.914 toneladas, por un valor de primera venta de 798,6 millones, según el Ministerio de Agricultura.
La parte nueva es más pequeña. Mediterranean Algae, una empresa de Alicante, cultiva macroalgas autóctonas en tierra firme. Su primera ronda, de 150.000 euros, la lideró el vehículo Vincle Capital. La segunda superó el medio millón en Startupxplore.
La empresa vende los extractos para cosmética y complementos alimentarios, y prepara su producción a escala industrial. Es un negocio que se mide en cientos de miles de euros.
Drones y mantenimiento: clientes públicos y ensayos
Los drones están entrando en el mar sobre todo como servicio a la administración. El Govern balear adjudicó a la empresa mallorquina Fly Drones 300 horas de vuelo entre abril y noviembre de 2026, para vigilancia y control del litoral y de la actividad marítima.
En el ámbito industrial, Navantia Seanergies probó en mayo de 2026, en su astillero de Fene, la inspección visual de una estructura eólica marina con un dron aéreo autónomo desarrollado con la Universidad de Sevilla. La prueba se hizo ante las sociedades de clasificación Bureau Veritas, DNV y Lloyd’s Register como validación técnica. La propia empresa habla de integrarla de forma progresiva en sus procesos de inspección.
La demanda pública también existe fuera de España. La Agencia Europea de Seguridad Marítima seleccionó el dron Flexrotor, de Airbus, para vigilancia marítima en un contrato de dos años desde 2026, operado por una empresa francesa.
Eólica marina: el mercado que todavía no ha arrancado
España no tenía, por lo menos en abril de este año cuando se publicó el informe, ningún parque eólico marino comercial en funcionamiento. El Plan Nacional de Energía y Clima fija un mínimo de 1 GW y una capacidad óptima de 3 GW para 2030. Hay tres parques en tramitación en Galicia y Cataluña, con 1.758 MW en conjunto, según la Asociación Empresarial Eólica. La patronal prevé que los primeros entren en operación alrededor de 2033.
Mientras tanto, los puertos intentan posicionarse. Puertos del Estado ha presentado la red portuaria como un posible centro logístico de la eólica marina, con muelles, explanadas y accesos. La construcción de los parques ya genera actividad. El mantenimiento de parques en operación, que es donde suele estar el negocio recurrente, todavía no tiene base en España.
Quién pone el dinero
El inversor más visible es público. La oficina en España del Banco Europeo de Inversiones presentó recientemente cifras de 3.500 millones de euros destinados a proyectos de economía azul sostenible y de 13.000 millones entre los años 2021 y 2025.
A esto se suma el fondo BlueInvest, que la Comisión Europea y el Fondo Europeo de Inversiones pusieron en marcha en 2020 con 75 millones de euros para empresas emergentes del sector.
El capital privado llega en tamaños más pequeños. La española Ocean Ecostructures, dedicada a tecnología para regenerar la vida marina, cerró en junio de 2025 una ronda de tres millones de euros liderada por Seven Seas Capital. En el registro de startups, las empresas españolas captaron 1.200 millones de euros en el segundo trimestre de 2026.
Lo que falta para que sea un sector
La economía azul española tiene negocios con clientes: el turismo, la pesca y la acuicultura, el transporte marítimo y la obra de electrificación de los puertos. En esos casos hay cifras, empresas identificables y un comprador que paga.
Los datos oceánicos, los drones y la eólica marina ya tienen clientes, pero su tamaño económico todavía no se puede medir y buena parte de su inversión depende de proyectos a largo plazo.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.







