#PremiosEconomía3 | Iberdrola: 125 años de electrificación
Iberdrola recibe el Premio Economía 3 a la Larga Trayectoria en el año de su 125 aniversario. Su delegado institucional en la Comunitat, Ibán Molina, explica cómo la compañía ha llegado hasta aquí y hacia dónde quiere ir.
Iberdrola recibirá el Premio Economía 3 a la Larga Trayectoria en la gala del próximo 9 de noviembre, que celebra el 35 aniversario del medio bajo el lema “compromiso”. La compañía, fundada en 1901, cumple este año 125 años. Ibán Molina, delegado institucional de Iberdrola en la Comunitat Valenciana, responde a las preguntas de Economía 3.
Un reconocimiento con mirada de futuro
¿Qué significa este reconocimiento para una empresa que ha visto transformarse el sector energético?
Recibirlo en el año del 125 aniversario tiene un significado especial. Supone reconocer una trayectoria, pero lo importante, según Molina, es que la compañía llega a estos años mirando al futuro. Ese es el espíritu de “125 años luz”, con el que Iberdrola quiere compartir con la sociedad su legado y su vocación de seguir contribuyendo al progreso a través de la electrificación.
Que el premio llegue desde Valencia tiene además un componente particular. La Comunitat está ligada a la historia de la compañía desde los primeros desarrollos hidroeléctricos en el Júcar, con Cortes-La Muela, la central nuclear de Cofrentes, las primeras redes inteligentes del país en Castellón y, más recientemente, el Plan il·lumina.
Anticiparse para liderar
¿Cómo ha conseguido Iberdrola mantenerse relevante en un sector tan volátil?
Creo que fundamentalmente con visión de largo plazo, anticipación y capacidad de inversión. En energía las decisiones que se toman hoy condicionan las próximas décadas, por lo que es esencial intentar comprender hacia dónde evolucionan las necesidades de la sociedad.
Hace más de dos décadas Iberdrola apostó decididamente por las energías renovables, las redes y el almacenamiento, anticipando el proceso de electrificación que estamos viviendo actualmente y desde 2001 hemos invertido más de 175.000 millones de euros.
Para mí, uno de los mensajes de estos 125 años luz es precisamente ese: la mejor manera de respetar nuestra historia es seguir transformándonos.
¿Cómo ha adaptado Iberdrola su modelo de negocio a cada ciclo?
Una empresa no alcanza 125 años haciendo siempre lo mismo, por lo que Iberdrola ha tenido que evolucionar al ritmo de unas necesidades sociales, económicas y energéticas que han cambiado profundamente.
Lo que sí hemos mantenido es una visión empresarial de largo plazo y nuestra vinculación con el desarrollo de infraestructuras esenciales para la sociedad. Hoy esa evolución nos ha llevado a ser un grupo global y diversificado, con una estrategia sustentada fundamentalmente en las redes eléctricas y las energías renovables, que nos van a permitir ganar en autonomía energética y competitividad en un momento en el que comienza la verdadera era de la electrificación.
Electrificar el país
¿Cuál ha sido el papel de Iberdrola en la electrificación de España?
La historia de Iberdrola está estrechamente ligada a la electrificación de España ya que hemos desarrollado durante décadas infraestructuras de generación y redes que han acompañado el crecimiento económico, industrial y social del país.
Y ahora entramos en una nueva fase de esa historia debido a que la industria, la vivienda, la movilidad y la digitalización requieren cada vez más electricidad y necesitan redes capaces de acompañar esa demanda. Por eso, la electrificación vuelve a ser una extraordinaria oportunidad de progreso y competitividad.
¿Cuál es el secreto para mantener el liderazgo generación tras generación?
No creo que exista una fórmula secreta. Hablaría más bien de una cultura basada en anticiparse, innovar, cumplir nuestros compromisos y pensar a largo plazo.
También hay algo que permanece generación tras generación: somos conscientes de que trabajamos en un sector esencial para la sociedad. Detrás de nuestras instalaciones hay hogares, industrias, hospitales, comercios y servicios públicos, y eso conlleva una enorme responsabilidad.
Por eso el 125 aniversario no está concebido únicamente como una celebración empresarial e incorporamos iniciativas abiertas a la sociedad, actividades culturales, tecnológicas y sociales y contenidos que ponen rostro a las personas que han formado parte de esta historia. La tecnología cambia, las empresas evolucionan, pero esa vocación de servicio y de contribución a la sociedad tiene que permanecer.
¿Qué significa comprometerse para una empresa como Iberdrola?
Para nosotros compromiso significa, fundamentalmente, estar y permanecer y nuestra relación con los territorios no puede limitarse a desarrollar simplemente una actividad energética; tiene que traducirse en inversión, empleo, proveedores, innovación y contribución social.
En la Comunitat Valenciana tenemos ejemplos muy concretos: el año pasado nuestra actividad generó un impacto económico de 1.108 millones de euros, realizamos compras a más de 420 proveedores valencianos por aproximadamente 200 millones, invertimos más de 350 millones y nuestra actividad se apoya en unas 1.500 personas que trabajan en la región.
Pero compromiso significa también responder cuando la sociedad más lo necesita. Después de la DANA pusimos en marcha el Plan il·lumina, con una inversión específica de 100 millones de euros y la participación de más de 1.000 profesionales, para recuperar, modernizar y reforzar la red eléctrica afectada.
Liderazgo y resultados
¿Qué tipo de liderazgo caracteriza a Iberdrola?
Diría que nuestro liderazgo se ha basado en anticipación, ejecución y cumplimiento. Tener una visión es importante, pero después hay que ser capaz de convertirla en inversiones, proyectos e infraestructuras concretas.
En los últimos 25 años Iberdrola ha experimentado una transformación muy profunda y nos hemos convertido en un grupo internacional.
Además, creo que el concepto de liderazgo empresarial ha evolucionado. Hoy no basta con obtener buenos resultados y una empresa líder tiene que ser consciente del compromiso de sus decisiones sobre el territorio y su entorno.
¿Cuál es la apuesta estratégica de Iberdrola para la neutralidad climática en 2050?
Nuestra apuesta es clara: electrificación, redes eléctricas, energías renovables y almacenamiento.
Partimos de una posición muy sólida. Iberdrola gestiona cerca de 1,4 millones de kilómetros de redes en sus principales mercados y cuenta con decenas de miles de megavatios de capacidad renovable.
Nuestro Plan 2025-2028 contempla 58.000 millones de euros de inversiones, con un peso especialmente relevante de las redes eléctricas y el desafío ahora es acelerar la electrificación de la demanda. Para avanzar hacia una economía descarbonizada necesitamos generación limpia, pero también redes que permitan transportar esa electricidad y atender el crecimiento de la industria, la vivienda, la movilidad y los nuevos usos eléctricos.
Renovables, digitalización e IA: una apuesta de largo plazo
¿Qué visión llevó a Iberdrola a apostar por las renovables cuando otros no lo hacían?
Fue una decisión basada en una visión de largo plazo. Hace más de dos décadas entendimos que la electricidad tendría cada vez más peso en la economía y que necesitábamos anticiparnos desarrollando energías renovables para aprovechar nuestros recursos autóctonos como son el sol y el viento.
Eso implicaba invertir cuando algunas tecnologías todavía estaban en fases de desarrollo muy diferentes a las actuales. Esa apuesta sostenida es una de las decisiones que explica la transformación de Iberdrola en los últimos 25 años. Actualmente, más de 45.000 MW de la capacidad instalada del Grupo son renovables.
Los 125 años nos permiten poner ese proceso en perspectiva: cada época ha tenido sus propias tecnologías, pero la capacidad para anticiparse al siguiente cambio ha sido una constante.
¿Cómo influyen la IA y la digitalización en el futuro de la energía?
La transición energética es también una enorme transformación tecnológica. Vamos hacia un sistema eléctrico con más generación renovable, autoconsumo, vehículos eléctricos, almacenamiento y nuevos consumos. Para gestionarlo necesitamos redes cada vez más inteligentes y digitalizadas.
La Comunitat Valenciana cuenta con un ejemplo muy claro. El Plan il·lumina no se ha limitado a reconstruir las infraestructuras dañadas por la DANA. Hemos aprovechado la actuación para mejorar su resiliencia e incorporar las últimas novedades digitales y de inteligencia artificial.
Ese es el sentido que damos a la innovación: utilizar la tecnología para disponer de infraestructuras más robustas y preparadas para las necesidades de una economía cada vez más electrificada.
¿Cuáles son las innovaciones más importantes que Iberdrola ha liderado en las últimas dos décadas?
Destacaría especialmente el desarrollo de las energías renovables, la digitalización de las redes y el almacenamiento energético.
No hablamos únicamente de investigación o de proyectos piloto. Hablamos de convertir la innovación en inversiones e infraestructuras a gran escala.
Y aquí, en la Comunitat Valenciana, tenemos ejemplos extraordinariamente representativos: Castellón fue protagonista del despliegue de las primeras redes inteligentes del país, mientras que Cortes-La Muela es un referente mundial en almacenamiento mediante bombeo.
La dimensión tecnológica también está presente en nuestro 125 aniversario, cuyo programa incluye una muestra interactiva para acercar la evolución de la tecnología eléctrica a la ciudadanía mediante objetos históricos, maquetas, vídeos, realidad virtual y recursos inmersivos.
Sostenibilidad como evolución constante
¿Fue la sostenibilidad siempre una prioridad o fue un giro estratégico?
Hoy entendemos la sostenibilidad de una manera completamente transversal. No consiste únicamente en reducir emisiones. Significa conseguir que nuestra actividad cree valor económico, medioambiental y social.
Creo que debemos distinguir entre los principios y la manera de desarrollarlos. El compromiso con el progreso económico y social está presente en nuestra historia, pero evidentemente la forma de hacerlo ha evolucionado según han cambiado la sociedad, la tecnología y las necesidades energéticas.
Por eso no hablaría tanto de un giro puntual sino de una evolución constante: entender de dónde venimos para seguir transformándonos y afrontar los retos del futuro.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.












