ESGG: la geopolítica como nueva dimensión estratégica de la sostenibilidad
La creciente relevancia de los criterios ESG para inversores, banca, administraciones y demás grupos de interés han situado al Chief Sustainability Officer (CSO) en el núcleo estratégico de empresas y organizaciones. Más allá del cumplimiento normativo, su valor añadido consiste en identificar, evaluar y anticipar riesgos y oportunidades que inciden directamente en la viabilidad y competitividad.
Una gestión ESG competitiva, exige una visión integrada de los factores medioambientales, sociales y económicos, basada en la comprensión del entorno regulatorio, económico, social y medioambiental. Esta capacidad de análisis permite anticipar disrupciones, reforzar la resiliencia organizativa y alinear la estrategia con un propósito sostenible.
En este contexto, resulta pertinente plantear la incorporación de una segunda “G” en los criterios ESG: la geopolítica. La geopolítica condiciona de forma directa los fundamentos materiales de la actividad económica y organizativa: el acceso a mercados, recursos y energía, la estabilidad de las cadenas de suministro, la seguridad de rutas comerciales y la evolución de las políticas comerciales.
Las tensiones internacionales, conflictos, desastres naturales o decisiones regulatorias alteran flujos de comercio, costes de producción y disponibilidad de insumos críticos.
La geopolítica se configura así como un factor estructural que determina la capacidad de adaptación de administraciones y organizaciones.
Un ejemplo de esta integración es la práctica de friendshoring, que reorienta las cadenas de suministro hacia países aliados, próximos o considerados más seguros, con el objetivo
de reducir vulnerabilidades.
El doble grado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales ofrece herramientas y conocimientos para desarrollar estos nuevos perfiles internacionales.



