El gran vencedor del Mundial 2026 está en China y no juega en ningún equipo
El partido previo se disputa en la ciudad de Yiwu, conocida como el "bazar del mundo", donde fabricantes y mayoristas de pequeño producto están registrando más pedidos que en la antesala de Catar 2022.
A poco más de dos meses para que arranque el Mundial de 2026, el torneo ya se juega lejos de los estadios. Uno de esos partidos previos se disputa en Yiwu, la ciudad china conocida como el ‘bazar del mundo’, donde fabricantes y mayoristas de pequeño producto están registrando más pedidos que en la antesala de Catar 2022.
No es un fenómeno menor: la próxima Copa del Mundo será la mayor de la historia, con 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones –Estados Unidos, México y Canadá-, un salto de escala que multiplica la demanda potencial de merchandising, souvenirs y artículos de consumo rápido.
El gran gol del merchandising
Según Yicai, una de las referencias económicas más seguidas en China, la empresa Yiwu Jinzun Stationery and Sporting Goods ha visto crecer los pedidos ligados al Mundial un 60% en el canal online y un 30% en el presencial frente a 2022. Su directora ejecutiva, Chen Xianchun, explica que los clientes habituales están repitiendo compras por vía digital, mientras que nuevos compradores están viajando a Yiwu para cerrar operaciones en persona.
Entre los productos más demandados figuran llaveros, chapas, imanes y otros artículos de impulso. Un segmento en el que la ciudad china lleva décadas afinando precio, volumen y rapidez de entrega.
La mejora no se limita a Yiwu. Yicai también recoge el caso de un vendedor de camisetas en la provincia de Cantón que espera colocar hasta 150.000 unidades para el Mundial de 2026, frente a las algo más de 60.000 que vendió para Catar.
Su lectura es reveladora: si el torneo de 2022 le abrió la puerta de Oriente Medio, la edición de 2026 puede consolidar el salto comercial hacia Norteamérica y Latinoamérica. Ahí está una de las claves económicas del fenómeno. El campeonato no solo será más grande, sino que estará anclado en mercados de enorme capacidad de consumo, con un radio comercial mucho más amplio que el del anterior torneo.
Yiwu, el «bazar» del mundo para el Mundial 2026
Ese tirón encaja con el papel singular de Yiwu dentro del comercio mundial. Esta ciudad de la provincia de Zhejiang pasó de ser una localidad agrícola a convertirse en un gigantesco nodo exportador. Su corazón es el Yiwu International Trade City, un complejo comercial de más de 5 millones de metros cuadrados que reúne unas 75.000 tiendas.
La propia plataforma oficial Yiwugo eleva la magnitud del ecosistema: 75.000 puestos, 200.000 proveedores, más de 214.000 visitantes diarios, más de 1,8 millones de referencias y exportaciones a 219 países y regiones. Es, en la práctica, una fábrica comercial a escala urbana.
Por eso el Mundial encaja tan bien en Yiwu. El negocio del fútbol que florece allí no depende tanto del producto premium como de la mercancía de rotación rápida: accesorios, banderas, bufandas, adornos, papelería, pequeños regalos y todo aquello que puede personalizarse deprisa y enviarse aún más rápido.
El analista Zhang Zhouping, de Bense Think Tank, sostiene que la siguiente gran ventana de oportunidad llegará cuando comience el torneo, porque entonces repuntará la demanda de artículos vinculados a selecciones revelación o finalistas inesperados. Esa capacidad de reaccionar sobre la marcha, con plazos cortos y ajustes casi en tiempo real, es precisamente una de las ventajas competitivas de los comerciantes chinos frente a otros polos manufactureros.
La fábrica del fútbol
Hay además otro elemento de fondo. El Mundial 2026 no solo promete más actividad comercial en la cadena de suministro, sino también un negocio récord para la propia FIFA. Según la plataforma Sports Value, la facturación asociada al torneo podría superar los 10.900 millones de dólares.
La cifra encaja con el presupuesto del ciclo 2023-2026 de la FIFA, que prevé un nivel récord de ingresos y fija en 3.097 millones de dólares el presupuesto conjunto de hospitalidad y venta de entradas, impulsado por el nuevo modelo comercial y por el tamaño del evento en Norteamérica. Es decir, no se trata únicamente de vender más camisetas o más llaveros; toda la economía del torneo será mayor, desde los derechos audiovisuales hasta el negocio de estadio.
Con todo, el caso de Yiwu ilustra algo más profundo que una simple subida de pedidos. Muestra cómo los grandes eventos deportivos activan cadenas globales de valor mucho antes del pitido inicial y cómo China, incluso en segmentos aparentemente menores, sigue ocupando una posición central.
Sara MartíCoordinadora editorial. Graduada en Periodismo por la Universidad Jaume I, estoy especializada en contenido web y ediciones digitales por el Máster en Letras Digitales de la Universidad Complutense de Madrid. Mi experiencia en el mundo de la comunicación abarca desde el institucional hasta agencias y medios de comunicación. Al día de la actualidad empresarial y financiera en Economía 3 desde marzo de 2021.












