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Apagón. Austria. Velas. Luz. (Imagen de Katie Phillips en Pixabay)

¿Debemos prepararnos en España para un apagón como el que prevé Austria?

Austria alerta sobre un gran apagón nacional. Las autoridades austríacas aleccionan a sus ciudadanos sobre cómo prepararse para el gran apagón eléctrico. El ejército se pone en marcha. El apagón podría ser europeo, ¡mundial! Seguramente le hayan llegado este tipo de mensajes o noticias a su Whatsapp o haya oído algo en el trabajo o en la barra del bar. Quizá se lo ha tomado muy en serio -‘a mí esto no me pilla desprovisto’- y ha acudido raudo y veloz a comprar conservas y velas. O incluso papel higiénico, que ya conocemos las urgencias de muchos en casos de emergencia.

Ante este barullo informativo, en Economía 3 nos hemos preguntado qué hay de veraz en todo esto y si de verdad debemos preocuparnos y comenzar a pensar en un continente sumido en la oscuridad. Y sin móviles con los que contarlo en Twitter o Instagram, que casi sería lo peor. Para aclarar estas dudas, hablamos con Roberto Gómez, profesor de Empresa de la Universidad Europea de Valencia y experto en suministro energético.

Las advertencias de Austria sobre un apagón

  • ¿Por qué Austria está haciendo ese aviso a su población?

Estamos en una situación de nerviosismo generalizado. Austria creo que ha sido un poco atrevida haciendo esa afirmación. Es cierto que está todo muy revuelto y ya vemos riesgos en todas partes.

En el caso de Austria, es un país que está muy próximo a Alemania y en ese entorno no es la primera vez que se habla de un posible apagón. En este caso, la amenaza viene por la escasez de gas. Esto está generando nerviosismo.

No es la primera vez que se habla de un gran apagón. Podría ser posible, pero yo la veo improbable en esta coyuntura. Más que nada, porque las cosas pasan cuando no las has previsto. Y, en estos momentos, existen suficientes recursos para que ese apagón no se produzca de forma descontrolada.

Si el sistema no es capaz de dar servicio a tantos consumidores, existen recursos para que el sistema se desconecte de forma descontrolada y que no lleguemos a un colapso en el que de forma descontrolada se apague todo. Eso sí que sería dramático.

En el caso de España tenemos un gestor de la red, Red Eléctrica Española, que es un referente a nivel europeo, porque fuimos los primeros que integramos unos niveles de renovables grandes y las renovables están al capricho de las condiciones climatológicas. Si hemos sido capaces de lidiar en esas circunstancias, somos capaces también de lidiar en circunstancias en las que no seamos capaces de producir suficiente energía para abastecer.

Contratos de interrumpibilidad

Existen contratos de interrumpibilidad que, para situaciones no dramáticas, hay empresas que tienen el compromiso de que se les desconecte y a cambio ellos reciben una compensación económica porque digamos que son el sacrificio del sistema.

Entonces, en España, antes de que se produjera un apagón descontrolado habría unas desconexiones controladas para que la demanda no supere la generación. Además, somos una isla energética, nuestra vulnerabilidad respecto a países limítrofes es menor.

  • Entonces, este apagón controlado no afectaría a los ciudadanos, sino a determinadas industrias.

Lo más lógico sería que industrias intensivas en demanda de energía, como es la de cemento o de fundiciones, se sacrificarían en una primera fase. Y ellas son conscientes, tienen contratos de interrumpibilidad que han firmado para beneficiarse de mejores condiciones, de compensaciones por ese sacrificio.

“Reactivar un sistema del nivel de un país puede costar días”

Lo realmente dramático sería que nadie se preocupara del sistema y que el sistema se cayera solo. Eso sería muy dramático porque volver a reactivar un sistema del nivel de un país puede costar días. Una desconexión de una central nuclear no se conecta en una hora.

  • Es difícil de entender para los ciudadanos que pueda caer todo el sistema eléctrico. ¿Cómo se podría llegar a ese punto?

La energía eléctrica, que es la que nos preocupa ahora, tiene el problema de que es una energía secundaria. Tiene que generarse con otras energías primarias. Y el gran problema es que el almacenamiento no es viable. Tenemos que producir exactamente la que necesitamos. Si cargamos demasiado la red eléctrica y no tenemos suficiente generación, lo que conseguiremos es que se frenen los generadores y tengamos menos potencia. Y se puede producir en cascada. Si se caen tres, se caen 23. Ahí el sistema tiene unos gestores que lo que harán es poner en marcha las fuentes necesarias para que se pueda abastecer. Y si no es suficiente con las fuentes, pues desconectar de forma controlada determinados receptores.

“Yo tendría las centrales térmicas de carbón que quedan disponibles para operar en cuestión de horas”

España tomó una decisión en el año 2019, que la han tomado casi todos los países de Europa, que es paralizar la generación a partir de carbón. El carbón tiene unas implicaciones de contaminación y de generación de CO2 muy superior al gas natural y otras fuentes. Y esa apuesta nos ha dejado muy expuestos al precio del gas. Hay países de Europa que están volviendo a quemar carbón de forma puntual. No digo que sea lo que deba hacer España, pero en una situación frente a un colapso, yo tendría las centrales térmicas de carbón que quedan, disponibles para operar en cuestión de horas.

  • ¿Este peligro del que alerta Austria podría extenderse a otros países europeos que estén en una situación energética más delicada que España?

Podría extenderse. Todos los países tienen conexiones con países limítrofes para importar y exportar energía. España, al ser una península, nuestro enlace con Francia es más modesto. Y el efecto que puede producirse de arrastre está más limitado.

Un apagón de toda Europa, de todo un continente, me parece un poquito apocalíptico.

  • Entonces, ¿por qué las autoridades austríacas están lanzando estos mensajes tan llamativos? Las recomendaciones, efectivamente, son apocalípticas…

Creo que es un poco el nerviosismo de la geopolítica internacional, de la falta de gas y de la desconfianza en que los gestores no puedan ser capaces de controlar el sistema. Pero tenemos profesionales de muy buena talla.

“No mandaría el mensaje de ‘pertrechaos como Rambo para el apocalipsis’”

  • ¿Aconsejaría a los ciudadanos españoles que tomen precauciones, como se ha hecho en Austria?

Esa pregunta me la hizo mi mujer. Y yo le dije que no estaría mal tener una pequeña planta fotovoltaica para cosas básicas (ríe).

Yo le diría al consumidor que la energía eléctrica es la más cara de todas; que tenemos que ser conservadores y gastar lo menos posible y que si podemos aliviar la red debemos hacerlo. Estos vaivenes en los precios que estamos teniendo no son razonables, pero sí es normal que la energía eléctrica sea razonablemente cara, porque tiene muchas externalidades negativas; cuesta generarla; el gas está caro…

Yo no mandaría el mensaje de ‘pertrechaos como Rambo para el apocalipsis’ porque estamos demasiado nerviosos. Y me extraña que las autoridades de un país como Austria lancen esos mensajes.

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